EL CORREDOR DEL LABERINTO

Thomas se despierta atrapado en un laberinto junto a un grupo de jóvenes. Si quieren tener alguna posibilidad de escapar y recuperar su antigua vida deberán unir fuerzas para escapar.

SI DECIDO QUEDARME

Mia es una joven de 17 años que parece tenerlo todo en la vida. Sin embargo, todo eso cambia en una fracción de segundo, cuando ella y su familia sufren un terrible accidente de coche.

JOE

Joe, un expresidiario que ha vivido siempre al límite, y Gary, un chaval de 15 años que desea huir de un hogar destruido por un padre alcohólico, acaban haciéndose amigos.

WHEN THE GAME STANDS TALL

Bob Ladouceur y Terry Eidson transformaron los Spartans Concord de California, logrando 151 triunfos consecutivos, rompiendo así todos los récords de victorias consecutivas.

LA GRAN SEDUCCIÓN

Los habitantes de un pequeño pueblo deben encontrar a un médico si quieren que una empresa se instale en la zona. Todos los vecinos intentan seducir al Paul para que se quede con ellos.

GOD HELP THE GIRL

Eve es una joven de Glasgow que escribe canciones para superar sus inquietudes emocionales. Ingresa en el hospital para intentar superarlos, conociendo a dos músicos en plena encrucijada vital.

YVES SAINT LAURENT

París, 1957. Con tan sólo 21 años, Yves Saint Laurent se hace cargo de la casa de moda fundada por Christian Dior, fallecido recientemente. Cuando conoce a Pierre Bergé, su vida cambiará para siempre.

EL AMOR NO ES LO QUE ERA

Álex se cruza en la vida de Lucía. Paz y Jorge ven impotentes cómo su relación se apaga sin saber qué hacer. Albert e Irene, por su parte, se vuelven a ver tras varias décadas de separación.

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL INFIERNO

Bajo las catacumbas que hay bajo las calles de París, unos exploradores se aventuran entre los miles de huesos sin catalogar que ocupan el laberinto descubriendo un terrible misterio.

jueves, 18 de septiembre de 2014

(3) ANTES DEL FRÍO INVIERNO, de Philippe Claudel.

LA JAULA DE CRISTAL

Tercer largometraje del novelista, guionista y realizador francés Philippe Claudel
tras las interesantes Hace mucho que te quiero (2008) y Silencio de amor (2011), Antes del frío invierno incide en el conocido tema del apacible burgués perturbado por un evento inesperado, en este caso la creciente obsesión que siente un eminente neurocirujano por una joven de origen magrebí, en realidad una prostituta que le seduce sin que llegue a consumarse una relación sexual—y que pone en peligro la monótona estabilidad de su matrimonio.




En este peligroso juego de apariencias y realidades
que nos remite al mejor cine de Buñuel, Chabrol o Sautet lo que realmente importa no son sus rasgos de thriller, que aquí es sólo un mero entramado subterráneo, sino el retrato de una clase social acomodada, la de una respetable gente de orden que se agarra a la seguridad de su aislamiento, rutina y confort pero que se muestra frágil y tambaleante cuando se abre una rendija por la que se filtran las miserias del mundo exterior.

El film es, sobre todo, un sólido drama que se sustenta en la complejidad psico-social de los personajes y en el buen oficio narrativo del director. Los méritos a evaluar son diversos, desde la calidad de los intérpretes (Daniel Auteuil, Kristin Scott Thomas, Leïla Bekhti, etc.) a la utilización emocional de la ópera La Bohème de G. Puccini y desde la debilidad otoñal del médico triunfador trastornado por un tardío enamoramiento al vacío existencial de quien, pese a tener familia, trabajo y dinero, se pregunta por el verdadero sentido de su vida.

La película está narrada mediante un gran flash-back que termina en un discutible epílogo sentimental que podría interpretarse también como un retorno a la frustrante “normalidad” cotidiana. Filmada en formato de scope, la fotografía de colores apagados refleja tanto la frialdad invernal como la incomunicación entre la pareja conyugal, que vive encerrada en un hogar convertido en un ghetto dominado por la tristeza y el aburrimiento. Por eso en el film tienen una gran relevancia la psicología y la psiquiatría, porque las complejas funciones biológicas del cerebro humano hallan su correspondiente transposición en las imprevisibles vivencias de cada día.

JOSÉ VANACLOCHA




miércoles, 17 de septiembre de 2014

(3) BETIBÚ, de Miguel Cohan.

SE HA ESCRITO UN CRIMEN

A raíz del innegable éxito de El secreto de sus ojos (2009), el cine argentino ha cultivado el thriller con sobrada solvencia —anteriormente también, pero no llegaba a nuestras pantallas con tanta frecuencia—, contando además con el acervo literario de la célebre escritora Claudia Piñeiro como punto de arranque de algunos de sus títulos más emblemáticos. Es el caso de Betibú, un entretenido y solvente relato criminal que fusiona la estructura narrativa del género policíaco con la descripción de tipos y ambientes de la redacción de un periódico para narrar la investigación del misterioso asesinato de un poderoso empresario, degollado en su lujosa mansión ubicada en el exclusivo country residencial La Maravillosa.

El Tribuno, uno de los diarios de mayor tirada del país, decide complementar la investigación del novato encargado de la sección de sucesos y su versado subalterno con la colaboración de una prestigiosa escritora de novelas policíacas en plena crisis creativa, obligada por sus estrecheces económicas a aceptar el encargo del director de la publicación, su antiguo amante.




Partiendo de la desaparición de una misteriosa fotografía en el escenario del crimen, Betibú despliega una confusa y recargada trama que también abarca otras muertes violentas de representantes de la élite económica argentina, sumergiendo al espectador en una turbia conspiración —plagada de chantajes, favores y pactos de silencio— de unos presuntos poderes fácticos que actúan desde la sombra. Ejerciendo de eje narrativo de la película, como Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen, Nurit Itscar asume la iniciativa investigadora descubriendo al autor intelectual del crimen gracias a sus grandes dotes de observación.

Reconozco el buen hacer de los intérpretes que encarnan a los protagonistas de la historia, especialmente un inspirado Daniel Fanego, un cumplidor José Coronado y una convincente Mercedes Morán. Lo mejor de Betibú es, sin duda, la descripción de personajes y sus relaciones, así como la dirección de actores. Pero decepciona la fragilidad con que se explica el encadenamiento de tanta muerte. No acabo de creerme la motivación del villano, lo rebuscado de su actuación para justificar un crimen cuyo origen se retrotrae a un trauma de juventud.

Ello no resta valor a la meritoria factura técnica del film, dotada de una impecable fotografía, y una narración eficaz que mantiene el suspense a lo largo del metraje. Miguel Cohan demuestra así su saber hacer en este difícil género, tal y como comprobamos en su interesante debut Sin retorno (2010), tras una amplia experiencia como asistente de Marcelo Piñeyro en films como Plata quemada (2000), Kamchatka (2002) y El método (2005).

Pau Vanaclocha




martes, 16 de septiembre de 2014

(4) BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA), de Richard Linklater.

ESTUDIO ENCICLOPÉDICO DE LA JUVENTUD Y DEL PASO DEL TIEMPO

Patricia Arquette y Ethan Hawke encarnan a los padres de Mason (Ellar Coltrane), personaje convertido en eje de la narración acompañando a sus familiares a lo largo de más de una década. Richard Linklater demuestra aquí ser uno de los cineastas más inteligentes, innovadores e independientes de la actualidad, de quien habíamos podido ver
en la gran pantalla o en TV— once títulos, algunos de ellos encargos meramente “alimenticios”, aunque nos entusiasmara con su famosa trilogía Antes de…

Algunos críticos han calificado Boyhood de obra maestra, de verdadero hito en la Historia del Cine, aunque de lo que sí estoy convencido es de que se trata de uno de los mejores y más originales filmes del año debido especialmente a su especial tratamiento del tiempo, tanto el real como el cinematográfico. Un cine esencialmente moderno en el que aparentemente “no pasa nada” pero en el que, lejos de la banalidad y la intrascendencia, su penetrante mirada hacia lo cotidiano se erige en modelo de una “desdramatización” que, sin embargo, no evita la importancia de los conflictos.




La gran singularidad de Boyhood es que su rodaje se prolongó durante 12 años, entre 2002 y 2013, con escritura y filmación de un par de secuencias cada año
lo que dejaba al realizador disponible para otros trabajos, un método que nos permite observar la evolución física y psicológica de varios personajes y especialmente la del protagonista Mason, un chico al que vemos transformarse desde los 6 a los 18 años, desde la infancia a la adolescencia y primera juventud, desde la escuela primaria a la universidad.

La en apariencia fría objetividad de la película es engañosa pues comunica su potente carga emotiva al espectador gracias a su autenticidad, a la ausencia de resortes melodramáticos, convirtiéndose en un estudio enciclopédico sobre las primeras etapas en la biografía de un hombre. A lo largo de casi tres horas de metraje
que pasan como un suspiro para el cinéfilo— se muestran minuciosamente los complejas caracteres y relaciones  de los miembros de una familia tejana: la fragilidad de los sentimientos, el cambiante ámbito laboral, los traslados de residencia, los sucesivos emparejamientos, los problemas económicos, las ilusiones y frustraciones personales, etc. El mérito y originalidad de la empresa se acrecienta si pensamos en las dificultades y riegos de un proyecto que requería la fidelidad de productores, técnicos e intérpretes durante un largo periodo de tiempo, con la posibilidad de incidentes sobrevenidos que lo abocaran al fracaso.

Boyhood es un magistral ensayo fílmico que capta como pocas veces hemos visto en la pantalla el paso de los años y la evolución de los seres humanos, eso tan complicado y problemático que llamamos simplemente “vida”. Una representación de la realidad aparentemente hecha sin artificios pero perteneciente al género de la ficción, con los propios actores aportando sus experiencias vitales en el momento de redactar el guión y de proceder al rodaje. El formato de 35 mm. representa, además, el adiós al uso del celuloide en la industria, desfasado y condenado a la desaparición tras la consolidación de los actuales sistemas digitales.

JOSÉ VANACLOCHA




(3) EL HOMBRE MÁS BUSCADO, de Anton Corbijn.

SOSPECHOSOS HABITUALES

Este tercer largometraje del cineasta holandés Anton Corbijn
tras los interesantes Control (2007) y El americano (2010) es una adaptación de la novela homónima del británico John Le Carré, un thriller sobre un grupo de agentes secretos encargados de prevenir el terrorismo en Hamburgo con labores de espionaje y de información que funcionan con cierta independencia respecto a los servicios de inteligencia estatales alemanes y de la CIA. En este caso, su lucha va dirigida contra los islamistas radicales y su financiación en una sociedad hipersensibilizada tras los atentados de septiembre de 2001 en Nueva York.




Pero más allá de los mecanismos de la intriga, de las presiones políticas y de la estrategia policial, lo que en Le Carré y en el film interesa es no sólo el retrato de unos personajes solitarios, acosados o atormentados (el whisky, los cigarrillos y los gestos del protagonista Günther) sino especialmente la función de la ética en toda actuación violenta. Y todo ello en un contexto occidental en el que se sacrifican los derechos humanos en aras de la seguridad. Ya se sabe, todos los sospechosos con culpables mientras no demuestren su inocencia. O sea, primero disparar y después preguntar. Como sucede también en los libros de Graham Greene, los valores que encontramos aquí no sólo son de orden literario
sea por la complejidad de la trama o por la profundidad de los resortes psicológicossino básicamente los arraigados en fundamentos sociales y morales.

En El hombre más buscado, pues, no hay buenos y malos de una pieza sino mecanismos institucionales dotados de mayor o menor justificación, además de una ambigüedad que afecta a muchos de los estamentos y personajes: el banquero, el Dr. Faisal, Issa Karpov y su padre muerto, los agentes, etc. Casi todo el peso de la película descansa en la excelente interpretación del malogrado Philip Seymour Hoffman, acompañado por Rachel McAdams, Willem Dafoe y Robin Wright, entre los nombres más conocidos, que visualizan con lucidez el eterno conflicto entre los valores democráticos y la violencia gubernamental, entre la justicia y los daños colaterales, entre la razón y la fuerza, entre la verdad y la propaganda. Anton Corbijn demuestra de nuevo su dominio del lenguaje cinematográfico en una narración tan eficaz como vibrante y sensible. Y lo hace con la ayuda de una fotografía de tonos grises, los de un Hamburgo filmado en pleno otoño.
                                                
JOSÉ VANACLOCHA




miércoles, 10 de septiembre de 2014

FESTIVAL DE CINE DE VENECIA 2014: PALMARÉS

León de Oro a mejor película: A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence de Roy Andersson.
León de Plata a mejor director: Andrey Konchalovsy por The Postman’s White Knight.
Gran Premio del Jurado: The Look of Silence de Joshua Oppenheimer.
Copa Volpi a mejor actor: Adam Driver por Hungry Hearts.
Copa Volpi a mejor actriz: Alba Rohrwacher por Hungry Hearts.
Marcello Mastroianni al mejor actor/actriz joven: Romain Paul por Le dernier coup de marteau.
Mejor guión: Rakhshan Banietemad y Farid Mostafavi por Ghessesha (Tales).
Premio Especial del Jurado: Sivas por Kaan Müjdeci.
Premio FIPRESCI: The Look of Silence de Joshua Oppenheimer.
Luigi de Laurentis a la Mejor ópera prima: Court de Chaitanya Tamhane.
Premio Orizzonti a la Mejor película: Court de Chaitanya Tamhane.
Premio Orizzonti al Mejor director: Naji Abu Nowar por Theeb.
Premio Especial del Jurado Orizzonti: Berluscone. Una storia siciliana de Franco Maresco.
Premio Orizzonti al Mejor actor/actriz: Emir Hadžihafizbegovic por These Are The Rules.
Premio Orizzonti al Mejor cortometraje: Maryam de Sidi Saleh.




 
Premios Giornatti Degli Autori:
Mejor película: One on One de Kim Ki-duk.
Mejor director debutante: Aditya Vikram Sengupta por Labour of Love.
Premios Semana Internacional de la Crítica:
Mejor película: Flapping in the Middle of Nowhere de Diep Hoang Nguyen.
Mejor guión: Vuk Ršumovic por No One’s Child
.

(2) JERSEY BOYS, de Clint Eastwood.

DE CHICOS DE BARRIO A MILLONARIOS

Conocida es la gran afición de Clint Eastwood a la música en general y al jazz y el country en particular, además de haber compuesto la partitura de algunos de sus propios filmes. Jersey Boys es un trabajo de encargo
pero aceptado gustosamente— que no figurará seguramente entre sus mejores títulos. Es adaptación de un exitoso y premiado musical de Broadway que cuenta la historia de cuatro muchachos de New Jersey, de humilde origen italo-americano, que logran superar su condición de delincuentes juveniles al formar un legendario grupo pop llamado The Four Seasons cuyo líder Frankie Valli se distinguió por utilizar su voz en falsete, logrando fama y fortuna en los años 60 y 70 cuando ya se había consolidado también el rock y la música negra.

La película es, pues, un biopic que cambia el género de la obra triunfadora en los escenarios para convertirse en un crónica de la época dotada de un mayor realismo (fotografía de un color muy desvaído, casi en b/n) en la que las canciones aparecen sólo como fragmentos ilustrativos e inseparables del devenir de los personajes. Y aunque la banda no lograra un gran renombre en España sí que se popularizaron algunas de sus canciones
en sus diversas versiones discotequeras— como Sherry y sobre todo Can´t take my eyes off you, imponiéndose en su estilo las baladas melódicas y las letras románticas.




El itinerario profesional de The Four Seasons aporta pocas novedades en cuanto a su ascenso al estrellato: difíciles comienzos, popularidad, enormes ganancias, disensiones internas
por motivos tanto personales como económicos, lento declive y disolución final. Como relativa novedad, el respaldo de la mafia en su lanzamiento inicial y en su mantenimiento en la cumbre, como al parecer fue también el caso de Frank Sinatra y de Xavier Cugat. En esta ocasión se ha cuidado mucho la ambientación (vestidos, coches, decorados, etc.) y en el reparto aparecen casi todos los actores que encarnaron al cuarteto en los escenarios, que cantan con sus propias voces, sin recurrir a las grabaciones originales. Y hay algunos recursos expresivos quizás procedentes de la obra teatral— que se han respetado en el film, como son los protagonistas hablando directamente a la cámara-espectador y dando su personal versión de los acontecimientos.

Jersey Boys ha decepcionado sin embargo a numerosos fans de Clint Eastwood ya que se trata de un relato biográfico-musical bastante clásico, correctamente narrado pero sin la originalidad y la profundidad
en cuanto a tipos humanos y contexto presentes en el mejor cine del realizador.

José Vanaclocha




(1) EL AMOR ES UN CRIMEN PERFECTO, de Arnaud y Jean-Marie Larrieu.

EL PROFESOR CHIFLADO

Aunque a algunos críticos les haya gustado, confieso mi decepción ante este thriller franco-suizo que adapta la novela Incidences (2010) de Philippe Djian y que erige como protagonista a un seductor profesor de Literatura de la Universidad de Lausanne, incapaz de reprimir sus impulsos criminales. Pero si en Psicosis (A. Hitchcock, 1961) Norman Bates era víctima de un turbio complejo de Edipo, aquí Marc parece patológicamente afectado por un lejano trauma infantil y por las relaciones incestuosas que mantiene probablemente con su propia hermana. Y aunque resulta evidente que Mathieu Amalric no posee el glamour de Cary Grant en la hitchcockiana Sospecha (1941), sus dotes para enamorar aparecen al mismo nivel, especialmente con sus alumnas.




De los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu, uno de ellos manejando la cámara y el otro dirigiendo a los actores, sólo se estrenó en Valencia la sugestiva Pintar o hacer el amor (2006) y su nueva película no es un film noir a la americana ni un clásico relato de suspense sino una intelectualizada intriga criminal, carente de violencia explícita, que debe no poco a sus orígenes literarios con el privilegiado punto de vista de un protagonista cuya esquizofrenia y asesinatos aparecen sugeridos por unas oportunas elipsis narrativas justificadas por una mente trastornada propensa a una amnesia selectiva. Por eso el relato, en apariencia, tiene las características de un cuento infantil (casita en el bosque, nieve, madrastra celosa, lobo, etc.) aunque trastocado todo perversamente por lazos amorosos y contactos sexuales.

La película resulta, pues, bastante desconcertante y no sólo por la ausencia de explicaciones lógicas y de motivaciones psicológicas sino porque no acabamos de ensamblar coherentemente todos sus elementos, desde unos lujosos y modernos escenarios a unos personajes insuficientemente definidos, desde una trama rebuscada a unos diálogos algo artificiosos y desde una Naturaleza de tarjeta postal al tono sombrío de los acontecimientos.

Está también ese “culturalismo” típicamente francés que aquí se traduce en abundantes citas literarias y en el fragmento de La edad de oro (Luis Buñuel, 1930) como muestra de la importancia del inconsciente en la expresión surrealista. En El amor es un crimen perfecto no hay razones sino pulsiones; no hay juicios sino deseos. En este film cualquier percepción naturalista deriva inevitablemente hacia la ambigüedad e incluso hacia la abstracción.

José Vanaclocha




martes, 9 de septiembre de 2014

(2) AMIGOS DE MÁS, de Michael Dowse.

EL PAGAFANTAS ANGLOSAJÓN

¿Se puede ser amigo/a de la persona a la que amas, hacia la que sientes atracción física? Amigos de más, producción canadiense que adapta la exitosa obra teatral Toothpaste and Cigars, de T. J. Dawe y Michael Rinaldi, intenta dar respuesta a esta y otras cuestiones relacionadas con las siempre complejas relaciones sentimentales. 

Prima lejana de la entretenida Pagafantas (2009) de Borja Cobeaga, el film de Michael Dowse realiza una detallada descripción del típico pringado que se pega a su objeto de deseo aun sabiendo la dificultad de consumar su deseo por culpa de un contexto adverso: ella tiene pareja y él acaba de sufrir una dolorosa ruptura. Wallace cultiva una profunda amistad con Chantry ocultando sus verdaderos sentimientos ante el miedo al rechazo, consolándose con una relación próxima pero sin roce, manteniendo siempre una prudente distancia.




Partiendo de esta situación de ambigüedad que se prolonga hasta el previsible desenlace, Amigos de más aborda una historia de amor a priori diferente, donde el chico no es un guaperas ni ella una princesa de cuento. Llama la atención la construcción de unos personajes dotados de tridimensionalidad, los ingeniosos diálogos que comparten los protagonistas entre ellos y con los entrañables personajes secundarios y el ágil ritmo narrativo de esta crónica amorosa que recuerda, en algunos momentos, a la deliciosa (500) Días juntos (2009) de Marc Webb.

No es, por tanto, una típica comedia romántica hollywoodiense, ya que manifiesta poseer cimientos más sólidos. Sin embargo, en el tramo final de la película el director sucumbe a las convenciones del género y su final feliz refuerza el tan manido mensaje del amor triunfante frente a cualquier adversidad, alejándose del tratamiento realista de su relación para perderse en un laberíntico vaivén sentimental que acaba en bodorrio, tal y como dicta el cánon tradicional de este tipo de producciones.

Pau Vanaclocha




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