INDEPENDENCE DAY: CONTRAATAQUE

Utilizando tecnología alienígena, las naciones de la Tierra se han organizado para proteger el planeta. Dos décadas después, los extraterrestres regresan para intentar exterminarnos.

ANTES DE TI

La joven Lou vive en un pequeño pueblo de la campiña inglesa. Sin un rumbo claro en su vida, acepta un trabajo como cuidadora de Will, un joven banquero inválido tras un trágico accidente.

ESPERANDO AL REY

Huyendo de la recesión, un empresario estadounidense se traslada a Arabia Saudí, donde la economía está en auge, para salvar su situación económica y mantener unida a su familia.

DEMOLITION

Davis es un joven banquero neoyorquino que trata de superar el trastorno emocional que sufre tras la trágica muerte de su esposa en un accidente de coche.

MI PANADERÍA EN BROOKLYN

Vivian y Chloe son dos primas que viven en Brooklyn. La muerte de su tía les deja como herencia su panadería. Ante la amenaza de desahucio, las dos se esfuerzan para preservar el negocio.

LA BELLE SAISON (UN AMOR DE VERANO)

París, 1971. Delphine conoce a Carole. La primera, hija de campesinos, se muda a la capital para ganarse su independencia. La segunda, pareja de Alexandre, vive la revuelta feminista.

TODOS QUEREMOS ALGO

Jake llega a la Universidad de Texas. Le esperan sus nuevos compañeros del equipo de béisbol. Quedan sólo unos días para arranque el curso, pero piensa aprovecharlos...

viernes, 24 de junio de 2016

(1) LA ESPOSA ERA BELLÍSIMA, de Pál Gábor.

SICILIA, AÑO CERO

Coproducción italo-húngara, realizada por el magiar Pál Gábor, que adapta una novela de Enzo Lauretta, un relato que constituye un testimonio sobre la realidad social siciliana actual: la emigración de trabajadores a Alemania, donde crean una nueva familia; las esposas que se quedan solas —las llamadas "viudas blancas" sin poder constituir una nueva pareja; la situación de los hijos que crecen sin la presencia del padre... todo un drama humano condicionado por la presión de la moral católica tradicional y por las puritanas costumbres de la isla.

Un planteamiento honesto y una realización correcta que, sin embargo, originan un film desfasado y de un chato naturalismo, con raíces ancladas remotamente en el Neorrealismo, pero que al evitar las referencias al contexto socioeconómico y centrar su atención en las peripecias individuales, nos remite antes que nada al melodrama populista italiano de los años 50, con sus simplificaciones éticas y estéticas no muy alejadas de la fotonovela. Es decir, el argumento ya se conoce, los planos se intuyen y los diálogos se adivinan. El resultado es, pues, una cierta sensción de tedio y de obviedad que ni siquiera se desvanece cuando el hijo, tras la muerte de su madre, emprende viaje para conocer a su progenitor y su nueva familia en Munich. Lo que en Bertolucci hubiera sido un patético descubrimiento, la mediocridad de un ser mitificado, conl la muerte simbólica del padre y la posibilidad de convertirse en adulto, en Gábor no rebasa el nivel de mera anécdota.

Ángela Molina y Stefania Sandrelli aparecen contenidas y encorsetadas por una dirección que apenas las deja manifestar todo el fuego que llevan dentro. ¡Lástima!

José Vanaclocha


 

(1) EL PRÍNCIPE DE ZAMUNDA, de John Landis.

BIENVENIDO A AMÉRICA

El príncipe de Zamunda es una película concebida y diseñada para el lucimiento absoluto de Eddie Murphy, quien interpreta más de un papel pero sobre todo el de protagonista.

Es el 21 cumpleaños del príncipe Akeem, del reino africano de Zamunda, y debe casarse con una mujer a la que no ha visto nunca, como hizo su padre antes que él. Pero como no está de acuerdo en que le impongan la mujer con la que tiene que pasar el resto de su vida, Akeem decide viajar a Nueva York para buscar una chica guapa e inteligente que le ame realmente por su persona y no por su riqueza. Así, se instala en Queens con un amigo y, a pesar de contar con una inmensa fortuna, decide vivir muy modestamente.

Un producto de evasión, sin pretensiones, cuya mecánica interna adscrita a la liviana comedia se basa en el constraste de opuestos: la riqueza y el poder político del país de origen frente a las miserias cotidianas del país de acogida. Ello implica una crítica social que llama la atención por su osadía, pero pronto el film deriva hacia hondos derroteros sentimentales y resoluciones gratificantes.

Así, la primera hora de El príncipe de Zamunda es mínimamente entretenida, con algunos gags divertidos, pero enseguida el relato pierde fuerza por centrarse excesivamente y de forma acaramelada en una convencional historia de amor, aunque Landis, experto en este tipo de películas, ha podido introducir alguna que otra leve ironía.

Pau Vanaclocha


 

(1) MÁS FUERTE QUE EL ODIO, de Peter Hyams.

TRAMA POLICÍACA EN AMBIENTE CASTRENSE

Una clásica trama policíaca ubicada en una base militar de San Francisco sirve de marco a Más fuerte que el odio, film que narra la investigación de dos asesinatos y, simultáneamente, la rivalidad de dos policías —civil y militar y el descubrimiento de una organización dedicada al tráfico de piedras preciosas formada por excombatientes de Vietnam.

Nos encontramos ante el típico producto comercial, ambigüo e impersonal, que fabrica ahora mayoritariamente la industria cinematográfica yanqui: excelente fotografía y buenos actores como sustrato técnico y artístico de un guión poco consistente y de una realización artesanal con la mirada puesta en la taquilla y disuesta a hacer toda clase de concesiones a la galería.

Discurso de cinco minutos que los maestros del género resolvían en una frase, personajes bastante convencionales dotados de una lógica y de unos sentimientos que no siempre obedecen a motivaciones realistas; escenas de acción, de violencia y de erotismo cuya única justificación es la espectacularidad y; sobre todo, un acomodaticio y artificioso happy end en el que se resuelven los conflictos y se reconcilian los protagonistas. Y todo ello formando un barato epílogo patriotero que convierte en apología del ejército USA lo que empezó siendo una suave y discreta denuncia de la corrupción y del corporativismo existentes en los medios castrenses estadounidenses. Una estafa, vamos.

José Vanaclocha



(0) MAQUILLAJE PARA MATAR, de Patrick Conrad.

SOSPECHA

Pocas veces he visto un film policíaco tan pretencioso, convencional, sensacionalista, decadente y puritano como este Maquillaje para matar, auténtica sarta de despropósitos cinematográficos protagonizado por un jefe de policía homosexual y enamorado incestuosamente de su hermana, convertido en un loco asesino de travestis en un club llamado "La margarita".

Uno se pregunta por qué Charlotte Rampling y Michael Sarrazin se metieron en este fregado, por qué todavía hay dinero para producir estos engendros y por qué se distribuyen y estrenan cosas como ésta habiendo multitud de títulos dignos que nunca acceden a nuestras pantallas.

José Vanaclocha


 

jueves, 23 de junio de 2016

(3) CUATRO AVENTURAS DE REINETTE Y MIRABELLE, de Éric Rohmer.

CRÓNICAS DE LA VIDA COTIDIANA

El presente film se parece enormemente a anteriores obras de Rohmer y será inevitable repetir algunos conceptos ya expuestos en otras ocasiones. Aquí utiliza los mismos personajes en cuatro episodios situados, respectivamente, en una casa de campo, un bar, una estación de ferrocarril y una galería de arte. Se trata de un cine naturalista muy particular, realizado mediante una sucesión de "tiempos dramáticamente muertos" en el que básicamente importan las situaciones planteadas y desarrolladas a través de los diálogos, antes que la acción.

Es importante resaltar que Rohmer utiliza a sus personajes como una especie de cobayas de laboratorio mediante los cuales elabora una serie de reflexiones de carácter psicológico y moral en torno a la juventud y, por extensión, el mundo actual. Un mundo significativamente impoluto e incontaminado de conflictos graves, sean económicos, laborales o sexuales, lo que le erige en exponente de cineasta católico y conservador pero, eso sí, europeo y culto, muy alejado de las obsesiones de los meapilas hispanos, sólo preocupados por los pecados de la entrepierna y por las beaterías de estampidas. Y así, no es difícil encontrar en Rohmer un sólido bagaje filosófico que, arrancando del nacionalismo cartesiano, pasa por la rudimentaria fenomenología pascaliana, para desembocar en el existencialismo cristiano de Marcel o Bernanos.

La pasión y la violencia no hallan acomodo en el universo fílmico de Rohmer, lo suyo es la razón y el sentimiento, plasmados a través de una especie de docudramas estructurados en sucesivas fases: la exposición, la confrontación dialéctica y la reflexión moral.

El resultado es, meritoriamente, un cine vivo, fluido y que se sigue con interés, fruto de un inteligente equilibrio entre los planteamientos del guión y la improvisación del rodaje, suficientemente abierto para plasmar la visión del mundo del realizador y respetar el punto de vista de los actores/personajes.

Un cine sin duda atractivo y cordial, que parece simple y de fácil elaboración gracias a los planos de larga duración y a unos diálogos aparentemente espontáneos. Un cine que conjuga sabiamente la crónica cotidiana, algunos destellos de poesía y una dimensión trascendente que jamás resulta pedante o dogmática.

José Vanaclocha


 

(2) SLAM DANCE / SIN VÍA DE ESCAPE, de Wayne Wang.

UN INOCENTE IMPLICADO

Su padre le puso el nombre Wayne Wang en homenaje al actor John Wayne. Nació en Hong Kong hace 39 años y se trasladó a California cuando tenía 18 años para estudiar cine. Slam Dance / Sin vía de escape es su tercer largometraje, un thriller a medio camino entre el policíaco (la intriga) y el "negro" (la corrupción) que desarrolla un argumento nada novedoso: en Los Ángeles, un asesinato implica a un inocente —un dibujante con problemas conyugales y laboralesque se ve forzado a investigar por su cuenta.

Wang se muestra aquí como un alumno aplicado, con una amplia gama de recursos visuales, en busca de una originalidad que yo dudo pueda contribuir a una convincente renovación del género. De los maestros ha copiado ciertos tics, no la esencia de su estilo, y los efectismos impiden el logro de una mayor profundidad.

El realizador ha declarado preferir las fases de preparación y de montaje al rodaje propiamente dicho, en donde su tarea parece consistir en manejar adecuadamente a unos "tipos" de reparto, físicamente verosímiles, y a encuadrarlos de la forma más impactante posible. Pero es relativamente fácil rendir homenajes y recurrir a citas cinéfilas, pero es casi imposible copiar una puesta en escena mediante la cual los grandes directores desmenuzan el interior de los personajes a la vez que hacen avanzar la acción.

Pero, ¿existe el thriller moderno? La visión gris, trágica y compleja de los clásicos se contradice con un esteticismo obsesionado con los contraluces, los encuadres rebuscados y los recursos de videoclip. La forma se convierte en fin antes que en medio de contar una historia no convencional, implicable, que ponga en cuestión los miserables fundamentos de las relaciones humanas.

Slam Dance / Sin vía de escape es un producto "moderno" que busca, ante todo, la originalidad y la brillantez, dando acomodo a elementos tradicionalmente ajenos al género: la comedia y los buenos sentimientos. Sin olvidar integrar en la banda sonora fragmentos musicales de clara resonancia pop, así como de utilizar como actores a figuras de rock.

Si las obras maestras son auténticas joyas, films como el presente son sólo reflejos de alta bisutería.

José Vanaclocha



(2) GOOD MORNING, VIETNAM, de Barry Levinson.

RISAS Y LÁGRIMAS

La película destaca por la labor de un actor excelente (Robin Williams) y por la brillantez de sus diálogos, aunque la eficacia de su humor esté mermada por la versión al castellano de unos juegos de palabras difícilmente traducibles.

Por otra parte, Good Morning, Vietnam conjuga, a partes iguales, comedia y drama, siendo en su parte festiva una mezcla de Mash (1970)el ejército y la guerra satirizada mediante chistes y paradojasy de American Graffiti (1973)la última noche del verano de 1962 los adolescentes de Modesto (California) quieren divertirse antes de afrontar sus responsabilidades como adultos, saliendo para beber, ligar, pasear, ir a la bolera o bailar un rato—.

El film narra las andanzas de un locutor de radio muy popular que da moral a las tropas combatientes con comentarios graciosos, incluso sarcásticos, y con música rock—. Pero frente a su exitosa labor radiofónica se alza la realidad de una jerarquía castrense que impone la censura para evitar la utilización de un lenguaje "de calle" y para que la música programada resulte menos agresiva o subversiva.

Good Morning, Vietnam alcanza un nivel de interés que, como ya es habitual, no puede rebasar debido a su planteamiento básicamente humanista, sin un análisis político y económico de lo que significa una guerra de liberación nacional y anticolonialista en el marco de una contienda civil.

Y así, la película se queda en una meritoria crítica al militarismo en su vertientes de ordenancismo, racismo, manipulación y reaccionarismo. El protagonista, lleno de buenas intenciones, hace lo imposible para acercarse al pueblo vietnamita les enseña el argot estadounidense, el béisbol e incluso intenta enamorar a una bella nativa, pero más allá de las convenciones e ingenuidades argumentales, lo realmente significativo es que en ningún momento el locutor se plantea la radical incompatibilidad entre sus ansias de amistad y su condición de ocupante no deseado, y mucho menos puede comprender el fenómeno terrorista del Vietcong.

Good Morning, Vietnam es un film que permite, pese a sus baches narrativos, pasar un rato entretenido y, a la vez, invita a la reflexión, aunque el alcance de sus propuestas sea, repito, limitado.

José Vanaclocha



(0) LOS CREYENTES, de John Schlesinger.

LA SECTA

He de confesar mi escaso entusiasmo por el género de terror. Si entro en la historia y me identifico con el protagonista difícilmente puedo soportar el cúmulo de pedestres trucos que jalonan la narración. Pero si me distancio y analizo el proceso de producción el posible encanto de este tipo de cine se desvanece.

En Los creyentes Schlesinger ha intentado, sin éxito, mezclar la lógica de la investigación policial de unos crímenes rituales con el misterio y el clima perverso y sombrío de las sectas, la brujería, la magia negra y el sacrificio de niños, mixtificando el afán de lucro y poder de los jefes con una serie de manifestaciones maléficas incontrolables y de carácter sobrenatural. Es decir, lo que falla aquí es el punto de vista del narrador, que acaba anulando cualquier resorte racionalista y crítica en aras del espectáculo terrorífico, de los beneficios que dejan en taquilla los numeritos efectistas y truculentos.

El único que supo entender la cuestión, el idéntido sentido que tienen en el fondo los prejuicios y las creencias, fue el irónico Polanski en La semilla del Diablo (1968), donde de una forma maquiavélica invirtió genialmente el dogma de la reencarnación de Dios en el vientre de María. Por el contrario, en Los creyentes la frecuente confusión entre fe y superstición no halla una adecuada formulación narrativa, que se limita a insinuar el paralelismo o similitud existente entre ritos satánicos y liturgia cristiana.

Soy consciente de que las manipulaciones y mixtificaciones están a la orden del día y que abundan los falsarios que intentan sacar provecho de la inseguridad y del miedo que atenaza al hombre actual. La abundancia de sectas y demás organizaciones de carácter esotérico, así como el éxito de un cine terrorífico tramposo como el que nos ocupa en estas líneas, parecen demostrarlo. Pero si es cierto que la razón no basta para asegurar la felicidad, sí estoy seguro de que sirve al menos para saber por qué somos desgraciados. Lo que no es poco.

José Vanaclocha


 

(4) UN MUNDO APARTE, de Chris Menges.

EL APARTHEID SUDAFRICANO

Premio Especial del Jurado y Premio a la Mejor Interpretación Femenina en el último festival de Cannes, Un mundo aparte supone el debut como realizador de Chris Menges, prestigioso director de fotografía británico, ganador de dos Oscar por Los gritos del silencio (1984) y La Misión (1986).

El film está basado en hechos reales acaecidos en 1963: la represión del gobierno racista y fascista de Sudáfrica sobre una familia blanca compuesta por un abogado comunista que debe exiliarse y una periodista encarcelada y torturada, ambos comprometidos en la lucha por el fin de la segregación racial y la represión de la oposición al régimen para conseguir la democratización del país, todo ello auspiciado por el Congreso Nacional Africano. La esposa acabó siendo asesinada en 1982 por un paquete-bomba en Zambia y el guión de esta película ha sido escrito por la hija menor del matrimonio protagonista.

Lo que más asombra y causa admiración de esta obra es su carácter militante sin caer en esquematismos panfletarios y su alta carga emotiva sin rozar el folletín. Lo primero lo consigue prestando atención a aspectos de la vida cotidiana, con escenas que atienden tanto a las actividades políticas como a vivencias personales de los protagonistas. Lo segundo, mediante un estilo de crónica social en donde la sucesión de cortas escenas impide una excesiva complacencia en el sentimentalismo.

De este modo se logra un relato complejo en matices, en el que contexto político y ámbito familiar, vida profesional y resortes afectivos componen un entramado vital que nos es mostrado precisamente a través de los ojos de una niña de 13 años, que asiste perpleja y dolorida al drama de sus padres, a las amenazas de la policía y al rechazo de sus compañeras de colegio. Y en una tierra de nadie, sin el afecto de unos padres ausentes por su condición de activistas dedicados a la lucha política, entre el mundo de los privilegiados blancos que la acusan de traición y el de los negros desprovistos de refinamiento y de confort, el que confiere grandeza y categoría a un film que, si bien aboga por la toma en conciencia y por el compromiso activo contra el apartheid, no deja por ello de considerar los inconvenientes derivados de situar la militancia política por encima de la vida privada.

En su versión original pueden apreciarse los matices lingüísticos de los personajes, sus tonos de voz, el desgarro o la naturalidad de sus gritos y susurros, gracias a unos magníficos actores entre los que destacan la joven protagonista (Jodhi May) como la madre (Barbara Hershey).

José Vanaclocha


 

 

(3) HELSINKI-NÁPOLES, TODO EN UNA NOCHE, de Mika Kaurismäki.

ODISEA NOCTURNA EN UNA GRAN CIUDAD

Tras su fugaz pase por la Mostra de Valencia, se estrena comercialmente entre nosotros este film del finlandés Kaurismäki, una producción internacional que sitúa la acción en Berlín occidental, encrucijada de personajes de diversas procedencias e idiomas, y que constituye un relato que, con razón, ha sido relacionado con Arizona Baby (1987) de Joel Coen y Alter Hours (1985) de Martin Scorsese.

En efecto, Helsinki-Nápoles, todo en una noche, en cuyo guión ha participado Richard Reitinger —coguionista de Cielo sobre Berlín (1987) de Wim Wenders— plasmando una serie de vivencias personales, es una singular película con unidad de espacio y de tiempo, cuya peripecia gira en torno a un taxista y unos gángsters, relacionados casualmente y enfrentados por un asunto de droga, dinero y unos cadáveres impertinentes. Pero pese a la presencia de estos elementos tan característicos del thriller, esta película es una comedia muy divertida, casi coral, en la que numerosos personajes se entrecruzan y son protagonistas de múltiples peripecias en una gran ciudad.

Nos encontramos ante uno de esos relatos ante lo que no sirven las apoyaturas literarias o sociologistas, un film realizado con la única pretensión de hacer pasar un buen rato al espectador, reflejo sin duda del confesado placer del cineasta a la hora del rodaje. Un producto honesto y bien realizado, con una fotografía espléndida y una música sugestiva, que basa su atractivo en dos pilares fundamentales: los tipos humanos y un ritmo que nunca decae.

A destacar la presencia de Nino Manfredi como un alucinante napolitano y, para los cinéfilos, la especial satisfacción de reconocer en papeles secundarios a Eddie Constantine, Sam Fuller, Wim Wenders y Jim Jarmush. Lo dicho: una diversión garantizada.

José Vanaclocha


 

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