TRAINSPOTTING 2

Veinte años después, continúan las peripecias del grupo de ya no tan jóvenes heroinómanos de los suburbios de Edimburgo encabezados por Mark Renton.

FENCES

En los años 50, un padre afroamericano lucha contra los prejuicios raciales mientras trata de sacar adelante a su familia en una serie de eventos fundamentales en su vida para él y para los suyos.

RANGOON

Julia es la estrella del espectáculo de un teatro de Mumbai, propiedad de un rico empresario. Allí vive una historia de amor con Nawab, un soldado indio que lucha con los británicos en la II G. M.

ES POR TU BIEN

La peor pesadilla de un padre puede tener: que su hija se empareje con un tipo despreciable. Eso les pasa a tres padres. Así que la única solución es aunar fuerzas para librarse de ellos como sea.

BAJO EL SOL

3 historias de amor ambientadas en Croacia a lo largo de tres décadas. Están conectadas por el hecho de que el amor entre un hombre croata y una mujer serbia está de algún modo prohibido.

CUATRO DÍAS, CUATRO NOCHES

Una mañana Pierre deja a Paul. Decide atravesar Francia sin destino preciso. Pierre utiliza Grindr, una aplicación para ligar. Pero Paul también recurre a ella para seguir a Pierre.

PSICONAUTAS: LOS NIÑOS OLVIDADOS

La historia de Birdboy y Dinki, dos exploradores que buscan un lugar mejor en el que vivir, pues la isla donde viven ya no es lo que era debido a un accidente industrial.

martes, 21 de febrero de 2017

(1) MANUAL DE UN TACAÑO, de Fred Cavayé.

EL AVARO

De la comedia de Molière El avaro (1668) pudieron verse dos adaptaciones cinematográficas: la de Jean Girault (1980) con Louis de Funés y la de Tonino Cervi (1990) con Alberto Sordi. El discreto realizador galo Fred Cavayé ha realizado una versión muy libre y actualizada de la figura arquetípica de Harpagon, encomendado el papel al actor Dany Boon con la vista exclusivamente puesta en la taquilla, utilizando rebuscados gags y diversas peripecias sentimentales para llegar a un redentor final feliz combinando la diversión con las emociones gratificantes.




La obra original de Molière tenía una intención satírica y ejemplarizante pero hoy en día ha perdido gran parte de su función didáctica en unos tiempos dominados por un consumismo irracional y un derroche incontrolado, aunque pudo tener vigencia hasta hace unas décadas, como acredita el empleo de diversos refranes populares en ambientes campesinos empobrecidos de la posguerra civil: Qui no guarda quan té, no menja quan vol, Estirar més el braç que la mànega o Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar.

En esta película el protagonista François Gautier se nos presenta con rasgos muy caricaturizados, con una exagerada austeridad, un fuerte egoísmo y una total falta de empatía hacia los demás. Soltero y sin amigos pero con una buena cuenta corriente en el banco, este violinista de una orquesta de provincias es víctima de una patología psicológica de la que no nos explican las causas. El portador de esta enfermedad ligada al ridículo y a una desmedida codicia puede curarse, no obstante, a base de racionalidad, autodisciplina altruista y la práctica de la generosidad.

Manual de un tacaño, uno de los títulos más rentables del año en Francia, es un producto lleno de situaciones de un humor muy elemental y gratificante que combina de forma bastante artificiosa la caricatura con el melodrama, acabando el relato cuando el "agarrado" se enamora de una guapa violonchelista y encuentra a una hija cuya existencia desconocía. El desenlace, con la vuelta a la normalidad del protagonista convertido ya en padre y en amante, todavía decepciona más al verlo hacer el papel de desprendido benefactor de desamparados niños mexicanos. Una comedia disparatada que producirá buenos dividendos a sus productores.

José Vanaclocha


sábado, 18 de febrero de 2017

(1) MI PRIMA RAQUEL, de Henry Koster

LA VIUDA AFLIGIDA

Contra lo que pudiera creerse, Daphne du Maurier es una novelista británica relativamente contemporánea, cuya temática victoriana, de un romanticismo crepuscular, ha conocido un relevante éxito y ha llegado incluso a inspirar dos adaptaciones cinematográficas de Hitchcock: Posada Jamaica (1939) y Rebeca (1940). Mi prima Raquel, novela aparecida en 1951 e inmediatamente trasladada el cine por los mediocres Nunnally Johnson (guión) y Henry Koster (realizador) viene a ser como un intento de revalidar las glorias de Rebeca: las grandes pasiones, el amor poderoso más allá de toda racionalidad, una intriga que hasta el último momento no deja discernir entre apariencias y realidades...

Pero pese a la excelente fotografía de Joseph LaShelle, a la sugestiva música de Franz Waxman y a la presencia de actores de la solvencia de un juvenil Richard Burton y de una madura Olivia de Havilland, la película no acaba de funcionar adecuadamente por culpa del puritanismo y de las convenciones dominantes en el Hollywood de los primeros años 50, así como por la escasa coherencia en el diseño de los personajes, dominados por los malentendidos, hasta desembocar en esa especie de redención final de Raquel, que nos deja sumidos en la duda acerca de su verdadera catadura moral.

Buñuel, Wyler o Hitchcock entendieron mucho mejor la cuestión al tomar en sus manos este tipo de relatos desmadrados: los excesos del sentimiento y de la pasión, el llamado amour fou, eran un terreno abonado para el cultivo de la poesía y del onirismo, a veces como forma de subvertir las normas sociales establecidas. En Koster, esta desmesura sentimental sólo tiene la dimensión monocorde y reduccionista del efectismo melodramático, conformista y gratificador de públicos rutinarios. Mi prima Raquel partió de unos esquemas fílmicos quizás ya caducos en el momento de su realización.

José Vanaclocha


 

(3) FELICES SUEÑOS, de Marco Bellocchio.

LA MADRE MUERTA

Adaptación cinematográfica bastante libre del bestseller autobiográfico de Massimo Gramellini, Felices sueños es una coproducción franco-italiana que inauguró la Quincena de Realizadores del festival de Cannes 2016. La novela atrajo inmediatamente la atención de Marco Bellocchio, cuyo interés por los temas relacionados con la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis es de sobra conocido por quienes hayan visto las películas que componen su extensa y sugestiva filmografía.




En esta ocasión, el relato va alternando, mediante abundantes flashbacks, el pasado y el presente: en el Turín de 1969, el niño de 9 años Massimo ve truncada su feliz existencia por la repentina e inesperada muerte de su madre, cuyas verdaderas circunstancias le son ocultadas. Treinta años más tarde, convertido ya en un periodista, sigue sufriendo ataques de pánico y asume que, ya desde la adolescencia, es un ser psíquicamente castrado y emocionalmente insensible que vive encerrado en sí mismo. La doctora Elisa decide ayudarle haciéndole revivir el pasado con el fin de averiguar y aceptar lo que sucedió realmente, superando la contradicción entre la necesidad de conocer la verdad y el miedo a descubrirla.

Una vez más, el cineasta italiano penetra en la mente de su protagonista y enriquece el film con una serie de observaciones y reflexiones que son ya habituales en su cine: el hogar familiar, la relación materno-filial, la religión, el dolor por la pérdida de un ser querido, los traumas de la infancia, la lucha por la normalidad tanto afectiva como racional, el suicidio, los grandes cambios en el entorno, en este caso la Italia actual con los nuevos valores vigentes en el nuevo orden moral, social y económico...

La película está muy bien realizada, con una rigurosa precisión en el terreno narrativo y en el expresivo. Un ejemplo de cine de autor con momentos bien resueltos dramáticamente.

José Vanaclocha


jueves, 16 de febrero de 2017

(2) BATMAN: LA LEGO PELÍCULA, de Chris McKay.

LEGO-PARODIA DEL HOMBRE MURCIÉLAGO

El presente film no se concibe sin el inesperado éxito comercial de La LEGO película (2014), una filigrana animada basada en el famoso juego de construcción que, más allá de su condición de mastodóntico spot publicitario, supuso un emotivo canto al poder de la imaginación y un enérgico alegato de la actividad de jugar como un acto supremo de libertad. Dirigida tanto al público infantil como al adulto, la película desplegaba un rico y complejo universo construido pieza a pieza, lleno de ideas visuales extraordinarias, combinando la tecnología CGI con un esmerado ejercicio de stop-motion, incluyendo en su entramado argumental abundantes referencias cinéfilas y divertidas parodias de icónicos personajes de la editorial DC.




Esto último debió encantar a los ejecutivos de la citada editorial, porque Batman: La LEGO película insiste en parodiar su flamante reparto de superhéroes, otorgando el máximo protagonismo a la insigne figura del hombre-murciélago. El resultado no supone ninguna tontería, porque alcanza la épica de sus homólogas de imagen real ofreciendo una delirante versión animada rebosante de cachondeo y mordacidad. Así, asistimos a las andanzas heroicas de Batman en su eterna lucha contra los villanos, mientras se retrata en tono satírico sus interioridades, sus miedos e inseguridades. Es, sin duda, la vida íntima del protagonista lo realmente divertido del relato, dando una vuelta de tuerca a sus conocidos traumas infantiles, su vida solitaria de justiciero nocturno y sus inesperados miedos más profundos.

Llegado el momento, intentando salvar la ciudad de Gotham por enésima vez, necesitará la ayuda de sus amigos para detener un plan diabólico de El Joker. Y ahí se desmadra todo: ingeniosos diálogos, trepidantes escenas de acción y mucha mala leche se funden en una constante sucesión de gags y guiños al aficionado que puede llegar a desorientar, incluso agotar, al espectador no versado en el mundo de los superhéroes DC. Y todo ello usando las técnicas de animación de La LEGO película, consiguiendo igualmente una meritoria factura técnica. Un divertido spin-off que garantiza la diversión para toda la familia.

Pau Vanaclocha


miércoles, 15 de febrero de 2017

(0) CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS, de James Foley.

CÁNDIDA PERVERSIÓN PARA EL GRAN PÚBLICO

Las andanzas eróticas y sentimentales de la errátil pareja formada por la insípida Anastasia Steel y el metrosexual multimillonario Christian Grey prosiguen en esta arrítmica y superficial telenovela por entregas concebida por la escritora británica Erika Leonard Mitchell, más conocida por el seudónimo de E. L. James. Una segunda entrega que, por supuesto, insiste en sus “provocativas” dosis de sadomasoquismo light, sus ambientes elegantes y sofisticados propios de gente adinerada y su estética de videoclip —especialmente sus escenas más “tórridas“—, sin duda representación onírica de las fantasías sexuales de no pocas mujeres.




Dolido por su reciente ruptura, Grey intenta convencer a la reticente Steele de que vuelva a formar parte de su vida. Para ello está dispuesto a todo, incluso a dejar de ser él mismo. Cincuenta sombras más oscuras no es más que una simple continuación de los acontecimientos narrados en Cincuenta sombras de Grey (2015) pero con un significativo cambio: si en el título fundacional a los protagonistas les unía una mera relación contractual que les convertía, durante sus sesiones de sexo, en “amo” y “esclava”; ahora florecen los sentimientos, se institucionaliza su vínculo afectivo y se intercambian los papeles, siendo ella la que lleva la voz cantante y él el que asume un rol digamos más dependiente. Así se completa, finalmente, la fantasía de muchas sufridas novias o esposas: domesticar al asilvestrado macho. En un cambio radical de comportamiento, el guapo y atractivo ricachón expresa sus interioridades, es menos agresivo y más sutil en su interacción con su compañera, aunque no puede evitar mostrar un lado “oscuro”, causado por diversos traumas del pasado, que da pie a una actitud sobreprotectora hacia Anastasia que no es sino reflejo de su propia fragilidad. A ello se añade algunas tramas metidas con calzador en la que aparecen amenazantes una antigua esclava sexual de Grey,  una amiga de su madre —una Kim Basinger totalmente desaprovechada— que lo introdujo en el mundo del sadomasoquismo y un jefe de Anastasia que se cree con derecho a abusar de ella.

El problema principal de Cincuenta sombras más oscuras es, sin embargo, la poca o nula trascendencia de lo que se narra, el escaso interés que despierta la deriva de su relación. El film promete más “oscuridad”, pero la narración transita por el melodrama más acartonado y acaramelado. Incluso sus dosis de humor recuerdan a la comedia romántica más previsible y convencional, cuya cúspide representa la escena de la pedida de mano en la piscina cubierta de la mansión familiar, bajo los flashes de unos aparatosos fuegos artificiales.

Por otra parte, sus “osados” numeritos sexuales ya no sorprenden a nadie, ablandada la parte sádica del personaje masculino. Unas cuantas correas, unas bragas quitadas discretamente en medio de un restaurante y unas bolas chinas son todo el arsenal erótico del otrora fetichista y dominador magnate. Ahora prefiere hablar de matrimonio y de amor eterno. Increíble transformación. Quizá ese sea el secreto del éxito de esta saga.

Pau Vanaclocha


martes, 14 de febrero de 2017

(3) MOONLIGHT, de Barry Jenkins.

CHIRON CONTRA EL MUNDO

Este primer largometraje que nos llega de Barry Jenkins, alabado por la crítica y respaldado por la taquilla, pertenece a ese cine realizado por directores negros con actores y actrices de la misma etnia, aunque destinada a todo el mundo, cuyo guión es adaptación de un proyecto teatral fin de curso elaborado por el dramaturgo Tarell McCraney —en gran medida autobiográfico— que había pasado sus primeros años de vida en el conflictivo barrio de Liberty City, un suburbio de Miami (Florida) donde también creció el realizador Barry Jenkins unos años más tarde aunque sin haber coincidido nunca el uno con el otro.

Un barrio degradado dominado por la violencia y las drogas en el que aparece como protagonista Chiron, un afroamericano pobre y sin padre que nos es presentado en tres etapas distintas de su vida: infancia, adolescencia y adultez. En su itinerario vital se nos muestra tanto su carácter introvertido como su evolución tras pasar por múltiples experiencias, la más determinante de todas será su ingreso en prisión en la cárcel, que determinará su cambio radical y su futuro como narcotraficante.




El oficio y la originalidad como cineasta de Barry Jenkins se hacen patentes tanto por su pericia narrativa como por la sensibilidad mostrada al empapar de tristeza la totalidad del relato, filmado después de haber realizado Medicine for Melancholy (2008). En Moonlight se describe el proceso de crecimiento personal, el descubrimiento del mundo que le rodea, los conflictos afectivos y las dificultades que plantea una comunidad que condiciona fuertemente a las personas. Se trata, por tanto, de un film complejo que aborda la identidad personal, la raza, la familia, la sexualidad, la amistad y el amor; esto es, una mezcla de circunstancias y de sentimientos que forjan la personalidad del protagonista, y su itinerario hacia un desenlace impensable cuando, finalmente, es capaz de expresar sus afectos y deseos, algo difícil en un contexto en el que la mentalidad machista del colectivo afroamericano rechaza cualquier atisbo de pulsión homosexual.

Barry Jenkins se muestra preparado para entrar en el interior de los personajes, especialmente en el de Chiron, y hacer aflorar sus sentimientos reprimidos mientras hace explícita su vulnerabilidad. Gran importancia tiene el ambiente del extrarradio urbano, las calles, las escuelas y la luminosidad de unos espacios abiertos retratados en formato scope.

José Vanaclocha


(3) URBAN HYMN, de Michael Caton-Jones.

LA MÚSICA OS HARÁ LIBRES

Urban Hymn constituye una grata sorpresa pues la carrera profesional de Michael Caton-Jones ha trascurrido ligada a la mediocridad ya que de sus nueve películas estrenadas únicamente tuvieron cierto interés Condenado (2002) y Disparando a perros (2005). El realizador es un cineasta con oficio que parece aceptar cualquier encargo de la industria sin que le importen mucho ni el género ni la calidad de las propuestas recibidas, aunque en esta ocasión esta producción británica de carácter dramático posee un trasfondo social que ha sabido ponerse de relieve mediante un cuidado guión.

Situado el film en medio de los disturbios y saqueos acaecidos en el Londres de 2011, protagoniza el relato una adolescente negra huérfana que es internada en un centro disciplinario donde su mejor amiga se caracteriza por su violento carácter y su inadaptación a la sociedad civil. Detrás de todos los problemas de las conductas desviadas se atisban desajustes familiares, bien por la falta de padres o por la inexistencia de un contexto educacional adecuado. La amistad funciona entonces, para los reclusos, como un sustitutivo del afecto ausente pero a su vez constituye un peligro que puede dar paso a la delincuencia juvenil.




Urban Hymn tiene una palpable intención didáctica al presentar la posibilidad de elegir entre el camino acertado y el equivocado en la progresión personal hacia la madurez, una evolución nada fácil porque es necesaria la autodisciplina, el respeto a una escala de valores comúnmente aceptados y que surja la posibilidad de desarrollar aquellas aptitudes para las que se posee el suficiente talento y la decidida vocación.

Afortunadamente, el relato supera las limitaciones del sermón moralizante y del melodrama superficial gracias a su alcance testimonial y a la riqueza de matices con que están contemplados los personajes, tanto los jóvenes como el de la asistente social, que arrastra un trauma de graves consecuencias personales. Lo que deben corregir las instituciones públicas son carencias como la falta de afecto, el abandono, la soledad, la rabia que conduce a la rebeldía y las pulsiones de venganza contra el orden establecido. En esta ocasión la joven protagonista logra encontrar una vía de escape a la marginación y la delincuencia: su talento para la música le permite integrarse primero en un coro, luego en las clases de una academia y finalmente actuar como cantante y guitarra solista acompañada de una pequeña orquesta. En el trayecto han caído varias víctimas pero ella ha logrado salvarse.

José Vanaclocha


lunes, 13 de febrero de 2017

(3) LA HISTORIA INTERMINABLE, de Wolfgang Petersen.

ELOGIO DE LO FANTÁSTICO

La película viene precedida de un cierto renombre, gracias a la intesa labor promocional de las multinacionales, que han insistido en la espectacularidad de sus efectos especiales y en la belleza de una banda sonora que incluye la aportación de ese gigante de la música pop que es Giorgio Moroder. Por una vez, la publicidad no me ha defraudado del todo, pues estamos ante un cine infantil digno pese al desacuerdo de Michael Ende en la forma de adaptar su libro al cine.

El film puede ser analizado desde diversas perspectivas: como discurso filosófico —relación entre realidad cotidiana y la fantasía—, como reflexión política —la nada es el mal, propiciado por la falta de imaginación de los hombres que han perdido la esperanza y la ilusión, víctimas propiciatorias de la tiranía; una inteligente definición de los fascismos—, como una apasionada llamada en favor de la lectura de libros por parte de los niños —frente a la mediocridad de la vida cotidiana, el sumergirse en el mundo de la ficción permite al lector un poderoso instrumento de libertad creativa—, como un alegato pacifista —el pequeño protagonista debe abandonar las armas en su aventura— que no excluye sin embargo la legítima defensa... y, por último, como explicitación semántica del proceso de la lectura, con ese constante tránsito desde el mundo real al de la fantasía, materializado por el propio lector y viceversa, universos que finalmente confluyen en uno solo en torno al héroe de la aventura imaginada, pues cotidianeidad y fantasía son dos aspectos de una misma realidad: una historia interminable.

En resumen, una película enormemente sugestiva, a la que se le puede reprochar no obstente una evidente subordinación a las exigencias del marketing y la moda, así una excesiva ñoñería en la concepción física —sublimación típicamente disneyana— del protagonsita y de la princesa infantil. Y una palpable copia del estilo satírico-terrorífico del Lucas y Spielberg en el diseño de los monstruos —comepiedras, perro volador, etc.—, que sin duda en la obra de Michael Ende tenían unas características mucho más ordinarias y cotidianas.
José Vanaclocha



domingo, 12 de febrero de 2017

(1) LASSITER, de Roger Young.

UN LADRÓN DE GUANTE BLANCO

Podemos reconocer las excelencias de la fotografía, la acertada labor de los actores, la precisión del montaje e incluso la capacidad de sugerencia de algunas escenas eróticas, pero hay una serie de elementos en este thriller ambientado en los años 30 cuyo grado de convencionalismo y de inverosimilitud resulta ya intolerable. Eso sin mencionar la falta de entereza del argumento: un hábil ladrón es obligado por la policía a robar a los nazis un valioso lote de diamantes destinado a financiar las actividades del espionaje en Sudamérica.

El carácter de fortaleza militar de la embajada alemana en Londres, lo mismo que la extrema maldad tanto de los nazis como el jefe de Scotland Yard, loq ue viene a justificar el chantaje al protagonista, atrapado entre dos fuegos. Si a ello añadimos el insulso romance del duro ladrón y el final feliz tras no pocos giros de guión, así como un cierto estancamiento dramático con situaciones reiterativas, debemos concluir diciendo que Lassiter es el típico producto realizado con solidez industrial destinado a mero pasatiempo de públicos poco exigentes.

José Vanaclocha



(1) EL MEJOR, de Barry Levinson.

LA SENDA DEL ÉXITO

Basada libremente en una novela publicada en 1952 de Bernard Malamud, El mejor es una de esas películas que rinden homenaje al llamado Sueño americano o ese culto al éxito tan arraigado en Estados Unidos. Y qué mejor que encarnarlo que el actor Robert Redford, en la piel de un hombre sencillo, de origen campesino, que alentado por su padre decide dedicarse al béisbol, uno de los deportes nacionales de los USA, convirtiéndose con no poco sufrimiento en un gran jugador.

El film adquiere tintes épicos cuando se trunca su carrera deportiva, pero logra volver posteriormente, pasados los 35 años. Tras salir de la cárcel decide regresar al deporte rehuyendo de todo tipo de tentaciones: sobornos de los gángsters, la vida disipada que le ofrece una femme fatale. Es en esa edad donde empieza la decadencia de la vida deportiva cuando el protagonista consigue grandes hazañas. En ese sentido, resultan forzadas las escenas en que Redford juega tantos decisivos, remarcados por una música sinfónica y cámara al ralentí. Por no citar un final de traca, con fuegos artificiales lloviendo sobre el campo, literalmente, mientras descubre que el hijo de su antigua novia es también hijo suyo.

El equipo técnico, por el contrario, es muy competente, destacando la fotografía de Caleb Deschanel y la música de Randy Newman. Ello contribuye a presentar un producto de buen acabado, a pesar del tono hagiográfico del relato.

Pau Vanaclocha


  

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