TED 2

Todo va bien para el pequeño y deslenguado oso Ted. Pero los problemas llegan cuando él y su mujer deciden adoptar un bebé o buscar un donante de esperma, ya que se encuentran con trabas legales.

EL SECRETO DE ADALINE

Adaline, nacida a comienzos del siglo XX, adquiere a los 29 años la eterna juventud tras un accidente. Tras años de vida solitaria, conoce a un hombre por el que podría merecer la pena perder la inmortalidad.

LA HORCA

20 años después de un accidente en el que falleció el protagonista de una obra de teatro de instituto, unos estudiantes retoman la fallida producción teatral para rendir un homenaje en el aniversario de la tragedia.

UNOS DÍAS PARA RECORDAR

Tras sufrir un aparatoso accidente, un solitario sesentón debe permanecer unos días en un hospital con la pierna escayolada recibiendo las visitas rutinarias de médicos y enfermeras; de amigos y conocidos.

CIRCUITO CERRADO

En la ciudad polaca de Gdansk, tres empresarios crean una exitosa empresa. Unos políticos corruptos los expulsan de su propia compañía, encarcelándolos por blanqueo de capitales, adueñándose de ella.

TRES HERMANOS Y UNA HERENCIA

Años después de la muerte de su madre, tres hermanos se reencuentran. Todos están en una etapa difícil de sus vidas. Acompañados de Sara, la hija de uno de ellos, vivirán emociones a flor de piel.

jueves, 30 de julio de 2015

(2) ANT-MAN, de Peyton Reed.

PEQUEÑO PERO MATÓN

Hollywood ha encontrado en los cómics un filón de proporciones cósmicas. Y las editoriales, que no son tontas, se han percatado del enorme potencial de negocio que representa la adaptación fílmica de su vasto patrimonio tebeístico. La interacción de ambos productos culturales era casi inevitable. Por tanto, la simbiosis existente entre el cine y el cómic en Estados Unidos, lejos de ser una moda pasajera, se ha consolidado en los últimos lustros fomentando un género —antaño minoritario— cuyo desarrollo —gracias a los avances tecnológicos que hacen visualmente posible lo que antes era una quimera— todavía no ha alcanzado todo su potencial.

Fiel reflejo de este fenómeno, el Universo Cinematográfico Marvel (UCM) sigue expandiéndose —al igual que el Universo Warner-DC; pronto llegará a la cartelera la esperada Batman v Superman: Dawn of Justice— con el estreno de su última película, Ant-Man, carta de presentación de Scott Lang, alias El Hombre Hormiga. El origen de este personaje dista de la épica de otros superhéroes, pues se trata de un ladrón reformado y experto en electrónica que se apropia de un traje que le permite modificar su tamaño a voluntad,  adquirir la fuerza proporcional de una hormiga y comunicarse con este diminuto insecto.




Creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1962, el personaje de Scott Lang debutó por primera vez en el cómic Avengers #181 (1963) y se convirtió en el nuevo Ant-Man en cómic Marvel Premier #47 (1972), pues antes que él ejerció como tal el Dr. Henry "Hank" Pym, que también sale en el presente film.

Alejándose de la hipertrofia consustancial a la saga Vengadores y a las andanzas particulares de los pesos pesados —Thor, Iron Man, el Capitán América, Spider-Man—, Ant-Man es una modesta producción a la altura de su minúsculo protagonista, que sirve de contrapartida humorística de los dioses olímpicos modernos. Como Spider-Man, Ant-Man es un tipo “corriente” que se ve obligado a asumir un poder y su correspondiente responsabilidad, que no había pedido, pero que acaba perfilándose en héroe con no pocas dosis de ambigüedad —lo que le hace más interesante—.

El film no es ninguna virguería ni alcanza la categoría de sus predecesoras, pero mantiene el tipo a lo largo del metraje con una sucesión de entretenidas escenas de acción que se alternan con otras que muestran la faceta interior de los personajes, con divertidos diálogos que destilan ingenio y gracia. Especialmente acertados son los juegos de perspectiva y los constantes cambios de puntos de vista con que se sorprende al espectador: la primera experiencia de miniaturización de Scott Lang y la escena de lucha sobre un tren eléctrico de juguete en marcha, en su clímax final, ofrecen un asombroso contrapunto cómico al drama latente del suceso.

Como las demás entregas del UCM, Ant-Man está repleto de guiños al resto de personajes, lugares y eventos de este fantástico mundo poblado de poderosos héroes y villanos, que interactúan y evolucionan, respetando la coherencia y la continuidad del gigantesco relato en el que se ha convertido. No perderse, como es costumbre, la escena final tras los títulos de crédito, pues se nos presenta otra figura clásica de los originales Vengadores, versión papel. La única femenina, ya que Viuda Negra nunca perteneció al grupo fundacional en los cómics. Seguro que sabéis de quién estoy hablando... ¡panda de frikis!

Pau Vanaclocha


miércoles, 29 de julio de 2015

(1) PIXELS, de Chris Columbus.

HOMENAJE AL UNIVERSO ARCADE

Una vez más la Tierra sufre el ataque de malvados alienígenas que pretenden destruir la Humanidad. Viendo la insistencia de esta temática en la ciencia-ficción, cualquiera puede llegar a la conclusión de que nuestro planeta es una deliciosa golosina codiciada por numerosas razas intergalácticas, pero que no haya aparecido todavía ninguna flota invasora sobre nuestras cabezas me inclina a pensar que a) somos insustanciales en el orden cósmico o b) hemos sobreestimado el desarrollo tecnológico del “otro”. De hecho, si son realmente inteligentes, los extraterrestres dejarán que seamos nosotros quienes nos aniquilemos simplemente dejándonos hacer lo que hacemos.

El caso es que no se trata de una invasión convencional, pues no hay un ataque premeditado a las estructuras de poder ni a los ejércitos del mundo. Esto no es Independece Day (1996). Nuestros belicosos conquistadores han venido bajo la apariencia de adictivos juegos electrónicos de antaño, aquellos gloriosos Arcade que jugábamos en los míticos salones recreativos —extinguidos por la difusión del ordenador personal y la llegada de los videojuegos caseros—, pues han interpretado erróneamente una señal de la NASA que nos presentaba como especie, creyendo que les retábamos a un duelo entre planetas. Y evidentemente, los más preparados para competir son los que nacieron en aquella época y crecieron jugando al comecocos y a los marcianitos. Los frikis asumen, por tanto, la responsabilidad de salvar el mundo, convirtiéndose en figuras honorables orgullosas de serlo.




Basado en un cortometraje homónimo de Patrick Jean de 2010, Pixels reivindica la llegada al mando de la generación nacida entre los 70 y los 80, ya maridos y padres de familia cuarentañeros, que han asumido —más o menos, no sin esfuerzo ni sacrificio— sus responsabilidades y que sienten morriña de una época pasada en la que se sintieron libres y felices. La nostalgia es, pues, el gran reclamo de esta película que recupera el espíritu más lúdico y desenfadado de la aventura juvenil. Para todos los públicos pero más dirigido a los pertenecientes a la mencionada generación ochentera, el film es un auténtico festival de chistes y gags con guiños constantes a un tiempo y a un lugar ya desaparecidos.

Pac-Man, Donkey Kong, Frogger, Q*bert, Tetris,  Space Invaders, Arkanoid, el Juego de la Serpiente, Galaga... los Arcade más representativos hacen su aparición en determinados momentos del relato para el regocijo de unos espectadores predispuestos a dejarse llevar por los recuerdos infantiles.

El responsable de Pixels no es otro que Chris Columbus, guionista de Gremlins (1984), Los Goonies (1985) y El secreto de la pirámide (1985), títulos emblemáticos de Amblin Entertainment, fundada en 1981 por el director Steven Spielberg y los productores Kathleen Kennedy y Frank Marshall. Columbus le aporta ese sello de producción ochentera, pero si le quitamos la permanente evocación melancólica de la prehistoria del ocio electrónico, la narración hace aguas por todas partes, los personajes son planos como el papel de fumar —el pequeño papel de Toru Iwatani, creador de Pac-Man, es un emotivo reconocimiento pero sin función narrativa alguna— y las escenas de acción son excesivamente rudimentarias y resueltas sin gracia. Curiosamente, lo más divertido son los diálogos de los personajes aludiendo a las diferencias tecnológicas entre el pasado y el presente.

Pau Vanaclocha


martes, 28 de julio de 2015

(3) UNA DAMA EN PARÍS, de Ilmar Raag.

UNA VIEJA ESTONIA EMIGRADA

A sus 84 años de edad, la prestigiosa actriz Jeanne Moreau aceptó el papel protagonista (Frida) que le propuso un cineasta estonio (Ilmar Raag) que había estudiado en París y que pretendía narrar una experiencia similar a la que había vivido su propia madre, que había cuidado durante cierto tiempo a una anciana compatriota, una convivencia que le había afectado para siempre.

Película galardonada con el Premio Ecuménico en el festival de Locarno 2012, Una dama en París es un relato sobrio, profundo y bien documentado, repleto de valores humanos, que gira en torno a los muchos problemas que plantea la vejez, con sus taras físicas y psicológicas, además de las con frecuencia difíciles relaciones mantenidas con los familiares y otras personas de su entorno. Frida se siente sola, separada ya de su antiguo amante, y su ánimo deprimido la empuja al suicidio, para evitar lo cual llaman a una asistenta estonia (Anne), de la misma nacionalidad que la señora.




Pero lo que sucede es que Frida ha olvidado sus orígenes nacionales
Estonia es una pequeña república báltica que fue soviética hasta su independencia en 1991 y que se incorporó a la Unión Europea en 2004 y no se relaciona para nada con sus compatriotas exiliados pues se fue convirtiendo en una francesa moderna y muy liberal en sus costumbres.

El propio director ha contado que París siempre constituyó un mito para los estonios, ya desde los años 20 y 30 del siglo pasado, especialmente para los artistas, aunque en la película es el nuevo tipo de vida lo que seduce también a Anne pese a las dificultades planteadas por la diferencia de idiomas.

El film concluye de forma esperanzadora, con una mezcla de reconciliación y de resignación: la señora, el antiguo amante y la criada olvidan sus diferencias en un desenlace que supone el triunfo de la comprensión, el afecto y la amistad. Una dramática pero hermosa historia sólidamente narrada.

José Vanaclocha



(3) EL CUMPLEAÑOS DE ARIANE, de Robert Guédiguian.

HOMENAJE A LA ACTRIZ Y COMPAÑERA

Nos encontramos ante la película nº 17 que el guionista, productor y director Robert Guédiguian, esta vez con la colaboración literaria del dramaturgo Serge Valetti, realiza con su actriz preferida y también esposa Ariane Ascaride, a la que rinde pleitesía como enamorado y como admirador, además de reiterar su apego personal a la ciudad francesa de Marsella, por cuyas calles y alrededores deambula solitaria la protagonista a cuya fiesta de cumpleaños no ha acudido ninguno de los invitados.

En realidad, la película es un cuento en el que lo lúdico y lo poético se juntan para crear un universo fantástico que no es sino la materialización de un sueño de Ariane, que aquí utiliza especialmente un registro expresivo muy propio de la comedia y que permite recrear ese luminoso clima mediterráneo que, en esta ocasión, incluye un espectáculo de variedades representado en las ruinas de un antiguo teatro griego y un recorrido por el museo marsellés de Historia Natural.




El cumpleaños de Ariane es un canto al vitalismo, la alegría, la camaradería y la fraternidad como puede observarse a través de los encuentros oníricos entre la protagonista y la serie de personajes de ficción que, a la postre, resultarán ser los que le acompañan en su vida cotidiana. Una vez más, en el reparto aparecen los intérpretes habituales de Robert Guédiguian, aunque esta vez el director haya declarado que el film no es sino el resultado del deseo de jugar a hacer cine, de experimentar el placer de contar libremente una historia.

Para el espectador medio quizás pasen desapercibidas las múltiples y sutiles citas culturales que desfilan por el relato, referencias a cineastas (Fellini, Pasolini…), cantantes (Jean Ferrat) y escritores (Chejov, Sartre…) que gozan de la admiración de Guédiguian, ejemplo de lo cual también es la repetida utilización de una canción perteneciente a la ópera Mahagonny de Bertolt Brecht-Kurt Weill. Un simpático y entrañable divertimento.

José Vanaclocha


(2) LÍO EN BROADWAY, de Peter Bogdanovich.

ENREDOS SOBRE EL ESCENARIO

El escritor y cineasta Peter Bogdanovich (Kingston, 1939) nos deslumbró con su emotiva obra maestra The last picture show (1971) y nos deleitó con sus comedias ¿Qué me pasa, doctor? (1972) y Luna de papel (1973), homenajes al ingenio, el encanto y la sofisticación de los grandes maestros norteamericanos del género de los años 30 y 40. Desplegó luego una carrera irregular, con varios fracasos económicos, y la última referencia que tuvimos de él fue el pase por TV de la discreta El maullido del gato (2001).




Ahora, tras un prolongado silencio, nos llega su última comedia, que me ha decepcionado bastante por su estilo anticuado, atribuible quizás a que el guión fue escrito 15 años atrás, pero también por su estructura narrativa basada en artificiosos enredos y equívocos, por sus diálogos falsamente brillantes, por la pobre construcción de los personajes y por un ritmo demasiado acelerado, atropellado por el montaje, así como por la excesiva cantidad de actores en el reparto cuyos respectivos cometidos acaban solapándose en el desarrollo del relato.

Lío en Broadway gira en torno al mundillo teatral neoyorquino pero también alrededor de la profesión de prostituta. Pero pese a la presencia de intérpretes solventes y al trabajo de Wes Anderson y de Noah Baumbach como productores ejecutivos, el resultado no me ha parecido lo bastante satisfactorio. Con un referente argumental similar, Woody Allen nos ha hecho gozar en diversas ocasiones, seguramente porque él sí ha sabido conjugar la cotidianeidad de lo real con la magia de lo fantástico.

José Vanaclocha


viernes, 24 de julio de 2015

(3) BLIND, de Eskil Vogl.

LA MIRADA DE LOS CIEGOS

Singular y original debut como director de largometrajes del noruego Eskil Vogl
guionista de Oslo, 31 agosto de Joachim Trier, 2011, que opina que en el momento de escribir un texto cinematográfico ya se está pensando en una determinada forma de puesta en escena, lo que resulta evidente en esta libre adaptación de la novela de Terje Holtet-Larson en donde las personas ciegas sólo se expresan mediante monólogos interiores. Para realizar esta película, el realizador se documentó ampliamente sobre el universo de los invidentes, centrando aquí su atención en la relación de la protagonista (Ingrid) con el mundo exterior, consiguiendo con ingenio y buenas dosis de creatividad un relato en el que drama y humor se conjugan con bastante fortuna.

Con rodaje en la ciudad de Oslo, Blind no es un film de fácil lectura ni de cómoda asimilación porque integra en el mismo plano narrativo lo real y lo imaginario, la soledad de la protagonista (su enfermedad ocular, su voluntaria reclusión en un apartamento) y todas sus fantasías, muchas de ellas de carácter sexual, sus recuerdos y sus deseos. El punto de vista del relato aparece diversificado así entre el que corresponde al director, a los personajes privados de visión y al espectador. Y si el cine es básicamente el reino de la imagen, el ámbito sensorial de los ciegos tiene que limitarse necesariamente a los sonidos, los olores, el tacto y los pensamientos, de ahí la importancia de los diálogos y, sobre todo, de la voz en off




A su vez, la línea narrativa se halla sometida a vaivenes determinados por la distinta percepción de los personajes, incluyendo al amigo adicto a la pornografía y a la otra mujer ciega que sí opta por salir al exterior, con la importancia del tiempo interior, de la discontinuidad de las secuencias, de los encuadres desequilibrados que nos convierten en “espías” y de la mezcla entre pasado y presente.

La ausencia de visión sólo puede conducir a la oscuridad, aunque permitiendo las sensaciones cutáneas, las figuraciones mentales y los sentimientos. Las evocaciones de un pasado en el que lo material aún podía percibirse visualmente y el miedo a lo desconocido o a comportarse incorrectamente entre los demás no conducen a otra cosa que a tener que resignarse a vivir en una realidad virtual. Y la cuestión se complica cuando la vivencia pornográfica consiste en ver sin poder tocar y la función mental debe limitarse a imaginar sin llegar a intercambiar experiencias físicas.

Adecuada fotografía descolorida y obtenida con luz natural a cargo de Thimios Bakatakis, destinada a mostrar un mundo cotidiano y gris. Algunos han otorgado a este film una intención metafórica sobre el tópico de una sociedad nórdica siempre confortable, próspera y feliz que contrasta aquí con la presencia de seres frustrados, aislados y dominados por la tristeza.

José Vanaclocha


jueves, 23 de julio de 2015

(3) DEL REVÉS, de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen.

EL ARDUO CAMINO HACIA LA MADUREZ

¿Qué sucede en el interior de la mente durante la preadolescencia? Semejante cuestión se la planteó Pete Docter, el afamado guionista y director responsable de insignes producciones de Pixar, cuando percibió que su hija dejó de ser una niña cariñosa, divertida y risueña para convertirse en una jovencita apocada, triste y enojada. Así surgió la idea de Del revés, el regreso de la célebre factoría de animación a su mejor nivel, cuya elaboración del guión recayó en Michael Arndt inspirándose en una serie de TV emitida en la Fox a principios de los 90 titulada Herman's Head.

Alegría, tristeza, ira, miedo y asco. Las cinco emociones primordiales de la psicología humana, encargadas de dirigir nuestra conducta reaccionando ante los estímulos que captan nuestros sentidos, adquieren corporeidad dentro de la mente de Riley, una niña de 11 años de edad que trata de adaptarse a su nueva vida tras mudarse de Minnesota a California con sus padres. Hasta ese momento todo ha funcionado correctamente, ayudando a la joven a tomar buenas decisiones y evitar las malas, gestionando de manera plácida y feliz una infancia sin sobresaltos. Pero claro, el cambio drástico de su contexto y la aparición de los primeros síntomas de pubertad crean el caos dentro del cerebro de la protagonista. Hasta el punto de que su percepción de la realidad se altera al estar guiada por el miedo, el asco y la ira en detrimento de la alegría y la tristeza, quienes deben iniciar el camino de regreso a la Sede o centro de control tras perderse por los insondables laberintos del cerebro.




Del revés, en esencia, narra el proceso de madurez de una joven que progresivamente va tomando conciencia de la complejidad de las relaciones personales y sociales con su correspondiente pérdida de inocencia. Y lo hace en una doble trama, la interior que desentraña el funcionamiento de la mente humana —empleando terminología precisa: memoria a largo plazo, el subconsciente, la abstracción, el mundo onírico, la imaginación, el olvido—, y la exterior que retrata la conflictiva fase de adaptación de Riley a su nuevo hogar y a su nuevo colegio. Ambas están perfectamente encajadas, intercalándose y enriqueciéndose hasta converger en un mismo desenlace, el crecimiento psíquico de la protagonista. Un nuevo estado emocional en el que los sentimientos ya no son blancos o negros sino que atienden a una variada gama de tonalidades. Es la época en la que aparecen los sentimientos complejos, resultado de una combinación de los mismos.

Me llamó la atención, a la salida de la sesión, el comentario de una madre hacia su marido afirmando que salía afligida tras ver la película. Efectivamente, el tono general del relato es una mezcla entre la alegría evocadora de la infancia y la tristeza de ser conscientes del paso del tiempo y de todo aquello que nos aleja de aquella maravillosa etapa vital: las responsabilidades, las frustraciones, las metas no alcanzadas, etc. Del revés transpira melancolía, que surge de la unión entre ambas emociones aparentemente contradictorias.

Es por este motivo, y por un nivel de lectura inalcanzable conceptualmente para el público infantil en algunas escenas, por el que muchos entendidos afirman que se trata de una película de animación para adultos, más dirigida a los padres que acompañan a sus retoños a la sala de cine que a estos últimos. Los cuales, por otra parte, no tendrán problema alguno en seguir la historia que se cuenta dada la divertida sucesión de chistes y gags. Pero resulta sorprendente cómo se puede provocar la risa y la lágrima en una misma secuencia, como la del intento de salir del inconsciente de Alegría y del amigo imaginario de Riley. Un acto de sacrificio inédito en un film de dibujos animados para niños.

Por otra parte, el film destaca por su apabullante empaque visual y su altísimo nivel técnico, alcanzando lo mejorcito del sello Pixar. No obstante, ¿alcanza la calificación de obra maestra? Si bien rememora en determinados momentos el nivel narrativo de Monsters S.A. (2001), Los increíbles (2004), Ratatouille (2007), Wall•E (2008), Up (2009) y Toy Story 3 (2010), he echado en falta un tratamiento más original de personajes y lugares. En aras del entretenimiento de los más pequeños se ha recurrido a la simple caricatura... me pregunto qué podría haberse creado si la dirección artística hubiera recaído en Tim Burton o Terry Gilliam, por poner dos ejemplos.

Pau Vanaclocha


martes, 21 de julio de 2015

(1) ETERNAL, de Tarsem Singh.

EL INSOSPECHADO PRECIO DE LA INMORTALIDAD

La deriva comercial de Tarsem Singh alcanza ya una dimensión trágica con Eternal, su quinto largometraje. Una pena, porque el cineasta indio, formado en los ámbitos profesionales de la publicidad y del videoclip musical, se había labrado una merecida fama de esteta por sus deslumbrantes estampas visuales de mundos oníricos e imaginarios, especialmente en sus dos primeras películas, La celda (2000) y The Fall: El sueño de Alexandria (2006). Posteriormente se introdujo en la industria de Hollywood con sendas relecturas del péplum de antaño en The Immortals (2011) y del famoso cuento infantil en Blancanieves (Mirror, Mirror) (2012), perdiendo progresivamente su toque personal. El presente thriller fantástico, protagonizado por Ryan Reynolds y Ben Kingsley, no es sino la confirmación de la absoluta asimilación por parte de Tarsem Singh en el mainstream.




Escrita por David y Álex Pastor, los hermanos directores de Infectados (2009) y Los últimos días (2013) —la crítica de esta última está publicada en nuestra web—, Eternal especula sobre la posibilidad de alcanzar la inmortalidad a través de un novedoso tratamiento médico y las consecuencias perversas que puede acarrear tal descubrimiento, en un insípido juego de identidades robadas que da pie a una trama de persecuciones, tiros y explosiones al estilo Bourne.

Así, a un potentado millonario, enfermo terminal de cáncer, le ofrecen la posibilidad de someterse a un procedimiento médico radical para transferir su conciencia al cuerpo de un hombre más joven. Al principio la operación va bien y el hombre disfruta de su renovada juventud, pero todo se complica cuando, a consecuencia de sufrir extrañas visiones, empieza a descubrir detalles sobre la procedencia de su nuevo cuerpo.

Rutinaria y sin capacidad de sorpresa, Eternal tropieza con una retahíla de tópicos y lugares comunes del género que ni los rostros conocidos de los citados actores protagonistas ni la espectacularidad de las escenas de acción logran mitigar la desgana de ver algo ya visto antes. El film se inspira, abiertamente, en ideas y disquisiciones de la infravalorada en su tiempo Plan diabólico (1966), de John Frankenheimer. Las comparaciones son odiosas, pero hay que ver qué bien envejecen los clásicos aun careciendo de los efectos especiales actuales... ¿O será precisamente por ese motivo?

Pau Vanaclocha


(3) AMY, de Asif Kapadia.

EL ÍDOLO CAÍDO

De Asif Kapadia (Londres, 1972), cineasta británico de familia hindú, sólo nos habían llegado dos películas de ficción
El guerrero (2000) y El regreso (2006)— además de un galardonado documental (Senna, 2010) sobre el malogrado piloto brasileño de Fórmula I. Ahora nos impresiona gratamente con un nuevo documental sobre Amy Winehouse (Londres, 1987), una cantante dotada de un enorme talento natural y de relevantes facultades vocales que la hicieron merecedora de seis premios “Grammy” antes de fallecer a los 27 años de edad, en julio de 2011, como consecuencia de su adicción al alcohol y a las drogas, en un imparable proceso de autodestrucción al que no fue ajeno su marido Blake Fielder.

La película no es un biopic convencional porque no hay apología ni moralismo alguno en su acercamiento, objetivo a mi parecer, a la que fue considerada una de las mejores especialistas del jazz moderno. De hecho, Amy viene a contestar a muchas de las preguntas planeadas cuando muere prematuramente alguna estrella del pop-rock rodeada de fama y de fortuna: ¿presiones de la industria del espectáculo?, ¿insoportable acoso de los admiradores?, ¿negativa influencia de compañeros inadecuados?, ¿debilidad de carácter ante las tentaciones?




Y este film lleva a cabo su misión mediante la selección y montaje de cientos de horas de material audiovisual recopilado
de muy diversas procedencias y formatos, que tuvo que ser mejorado mediante avanzados procedimientos técnicos, así como con docenas de entrevistas utilizadas como fuente de información privilegiada al principio hubo una “conspiración de silencio” en torno al caso con el propósito de perfilar fielmente la personalidad compleja y a veces contradictoria de la artista que, con sus propias letras y músicas, no hacía sino dar testimonio de sus más íntimos sentimientos y conflictos niña judía del extrarradio londinense, padres tempranamente divorciados, honda necesidad de sentirse amada, etc. y con grabaciones y recitales que constituyen en realidad el eje narrativo de la película.

Amy es un film recomendable tanto para fans de la cantante como para amantes del buen cine en general por constituir un documento que muestra detalladamente la trayectoria vital, con sus diferentes etapas y cambiantes  estados de ánimo
éxito, riqueza, excesos, amores, equivocaciones, temores, inseguridades, de una muchacha de nuestros días, espontánea y libre, cuya singular humanidad acabó precipitándola en el abismo.

José Vanaclocha



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