TRASH, LADRONES DE ESPERANZA

Un cura y una trabajadora de una ONG se ven involucrados en el caso de tres niños pobres que descubren por casualidad algo raro y peligroso en el vertedero de un barrio marginal.

MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA JIMMY EL CACHONDO

Mientras el caos de la guasa y la risa floja se apodera del mundo, la única organización capaz de poner un poquito de seriedad es la T.I.A. Sus agentes Mortadelo y Filemón tratan de detener al causante de todo.

THE ZERO THEOREM

Qohen es un excéntrico genio informático que vive en un mundo totalitario. Recluido, trabaja en la solución a un extraño teorema que podría descubrir la verdad sobre el alma y el significado de la existencia.

LOS PINGÜINOS DE MADAGASCAR

Los cuatro pingüinos de Madagascar se embarcan en una aventura con un grupo de espías llamado "Viento Norte" para luchar contra un malvado pulpo que quiere acabar con todos los pingüinos del mundo.

ADIÓS AL LENGUAJE

La fragmentación del relato deja entrever la relación entre una mujer casada y un hombre soltero, que se aman y se pelean. Mientras, un perro vaga entre el campo y la ciudad.

LECCIONES DE AMOR

Dos profesores universitarios, él de lengua inglesa y ella de arte, inician una intensa "guerra" dialéctica para demostrar qué es más importante en la vida, si las palabras o las imágenes.

AMOUR FOU

El joven poeta Heinrich intenta convencer, sin éxito, a su prima Marie de suicidarse juntos. Henriette, esposa de un conocido, muestra interés cuando se entera de que sufre una enfermedad incurable.

PARÍS - MANHATTAN

Alice es una guapa y atractiva soltera que siente fascinación por Woody Allen. Su entorno familiar desea encontrarle pareja a toda costa. Victor aparecerá en la vida de Alice sin previo aviso.

JUEGOS SUCIOS

Craig, un padre de familia en crisis, ahoga sus penas en un bar cuando un desconocido le propone un trato: le dará dinero si va cumpliendo una serie de acciones, a cada cual más extraña y violenta.

FUEGO

Carlos es policía. Un día, una bomba en su coche mata a su mujer y deja sin piernas a su hija de 10 años. 11 años más tarde vive en otra ciudad y tiene otro trabajo. Pero siente odio y busca venganza.

RASTROS DE SÁNDALO

Mina, una famosa actriz india, recuerda a su hermana pequeña Sita, separada a la fuerza tras la muerte de su madre. Treinta años después se entera de que Sita está bien y vive en Barcelona.

jueves, 27 de noviembre de 2014

(1) LOS JUEGOS DEL HAMBRE: SINSAJO. PARTE 1, de Francis Lawrence.

ARENGA REVOLUCIONARIA ADOLESCENTE

El último acto cinematográfico de la saga literaria Los juegos del hambre, rudimentaria parábola de la escritora estadounidense Suzanne Collins sobre la rebeldía adolescente en plena era YouTube, sufre un súbito paréntesis durante su clímax por culpa de esa despreciable moda hollywoodiense de dividir el desenlace de una trilogía en dos partes. Ese es su primer error: ya se estaba haciendo larga como para estirarla todavía más, sin contenido argumental que lo justificase. Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1 finaliza, por tanto, dando la sensación de haber visto media película, experimentando la misma frustración que haber comido medio plato en un restaurante o haberte comprado medio pantalón en una tienda de ropa. 




Pero esta interesada estrategia comercial provoca otras deficiencias, empezando por una estructura narrativa que se derrumba por su fragilidad al apenas existir hechos que contar. Ya sin concurso de por medio, al que hacía alusión el título de la saga, y preparándose la protagonista para una revolución que nunca llega, esta primera parte de Sinsajo es un film hablado, renunciando al componente de acción que abundaba en sus dos primeras entregas. Como apenas ocurre nada, hay que contarlo todo para fingir una aparente evolución de los acontecimientos. Es por ello que este episodio es el más soporífero de los existentes, con abundante conversación, minúscula dosis de acción y ausencia total de trascendencia.

Cierto es que en esta historia de conato revolucionario contextualizado en un futuro distópico dictatorial sigue habiendo un poso teórico interesante sobre las tentaciones totalitarias actuales, la tendencia liberticida del progreso mal entendido, la legítima resistencia contra el poder omnímodo... y una certera reflexión sobre el poder de la imagen. Pero todo ello sin una vertiente práctica que permita ver el desarrollo y el resultado de esa verbalización.

Resumiendo, Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1 no es más que un modesto blockbuster juvenil que actualiza toscamente las alegorías involucionistas de Ray Bradbury, George Orwell y Aldous Huxley, añadiéndoles un toque épico para seducir al público adolescente.

Pau Vanaclocha



martes, 25 de noviembre de 2014

(4) EL TIEMPO DE LOS AMANTES, de Jérôme Bonnell.

PASIÓN EFÍMERA

Este primer largometraje que nos ha llegado de Jérôme Bonnell
autor también del guión— me ha sorprendido muy gratamente por una perfección narrativa difícilmente igualable. Presentada y premiada en diversos festivales, El tiempo de los amantes puede considerarse como una versión moderna realista, compleja y llena de matices— de películas clásicas como Breve encuentro (David Lean, 1946) o Estación Termini (Vittorio de Sica, 1952), aunque su realizador afirma haberse inspirado en una primera visión de La piel suave (François Truffaut, 1964), la crónica de un adulterio trágicamente resuelto. Pero, en esta ocasión, el encuentro casual y la fugaz relación amorosa entre una actriz parisina de teatro y un profesor de literatura inglesa aparecen totalmente exentos de toda carga sentimental o moralizante.




El personaje de Alix (la magnífica Emmanuelle Devos) asume el punto de vista del relato como mujer de mediana edad aquejada del estrés y la ansiedad propios de los tiempos actuales, sin un especial brillo profesional, con problemas de dinero, con un compañero ausente y con discusiones familiares, mientras su amante ocasional Douglas (Gabriel Byrne) aparece en un segundo término ya que su presencia y actitud sirven para definir el tono de sus encuentros, en ella una mezcla de duda y pasión, de miedo e ilusión que viene enriquecida en su verosimilitud por la autenticidad de un entorno físico y humano cotidiano
las calles de la ciudad y sus habitantes, todo ello contado con un desarrollo temporal en el que coincide la duración real con la fílmica en una obra que no hubiera sido posible sin las bien asimiladas aportaciones estilísticas de la “Nueva Ola” francesa.

Un film repleto de sugerencias, de observaciones y de pequeñas elipsis que vigorizan un relato sobre el descontrol de los sentimientos cuando irrumpe una atracción erótica tan repentina como arrolladora. Una historia que hace décadas nos hubiera parecido quizás reaccionaria pero que ahora nos convence por su lúcida sensatez, porque a la postre la protagonista embarazada utiliza su libre albedrío cuando decide regresar con su pareja habitual, compensando con la seguridad de lo conocido los inconvenientes de la rutina.

A todos estos méritos debe añadirse la exquisitez de una banda sonora con música de Raf Keunen y con hermosos fragmentos de ilustres compositores como Vivaldi, Mozart y Verdi, entre otros.

José Vanclocha



(3) JIMMY´S HALL, de Ken Loach.

CULTURA Y LIBERTAD

Seguramente esta película no es una de las mejores de Ken Loach
su explícito mensaje político no se apoya en un entramado dramático lo bastante complejo— pero su interés es evidente, de nuevo con la meritoria colaboración de su guionista Paul Laverty. Inspirado en sucesos reales y protagonizado por James Gralton un joven líder carismático de ideas izquierdistas— el film retrata la sempiterna lucha del pueblo sencillo y trabajador (aquí el irlandés de Leitrim) por su progreso y emancipación, con la oposición de las fuerzas reaccionarias (terratenientes y clero católico) que ven en la cultura y la libertad una amenaza para sus ancestrales privilegios.




El contexto temporal del film se distribuye en dos momentos históricos: la etapa final de los movimientos independentistas (1916-1921), cuando Gran Bretaña concede a Irlanda una limitada autonomía, aunque Jimmy Gralton es entonces obligado a exilarse a Nueva York, donde estalla la crisis económica de 1929; y el regreso a su país en 1932, terminada ya la guerra civil (1921-1923) que, pese a la victoria británica, concedió a los nacionalistas (Eamon De Valera) la parte sur de la isla, denominada República Independiente de Irlanda (Eire).

Lo más significativo del relato es la constatación de que entre los mismos irlandeses ya libres hay dos bandos enfrentados según sus respectivas ideologías (la formación marxista de Ken Loach resulta palpable): los conservadores que defienden sus propiedades agrarias y gran parte de la iglesia católica detentadora de la autoridad moral
durante muchos años se dijo que España, junto a Irlanda y Polonia, eran las grandes “reservas espirituales” de Occidente— contra la mayoría de ciudadanos pobres que, en la película, encuentran en la casa de cultura regentada por Jimmy Gralton, una especie de ateneo popular o asociación de vecinos, una oportunidad para divertirse y formarse: música, deporte, aprendizaje de la lengua propia, teatro, pintura, lectura y, sobre todo, baile para los más jóvenes. Todas estas actividades fueron consideradas “subversivas” por la derecha más cavernícola y suprimidas.

El choque entre las dos fuerzas sociales constituye el núcleo temático del film pero para evitar un excesivo esquematismo lindante con lo panfletario, Laverty y Loach presentan también a un sacerdote más tolerante así como aspectos de la vida privada del protagonista: las atenciones prestadas a su anciana madre y a una antigua novia que despierta en él lejanos afectos.

José Vanaclocha




viernes, 21 de noviembre de 2014

(2) ESCOBAR: PARAÍSO PERDIDO, de Andrea Di Stefano.

EL PADRINO COLOMBIANO

El debutante Andrea Di Stefano configura en Escobar: Paraíso perdido un retrato poliédrico del famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar, el Vito Corleone del crimen organizado en Colombia. Y lo hace sin disimular el influjo de los grandes relatos cinematográficos que recrean el mundo del hampa, especialmente la obra maestra de Francis Ford Coppola que inspira el título de esta crítica.

Sorteando el mero thriller sanguinolento, Escobar: Paraíso perdido pretende mostrar no solo la profesión criminal del mencionado personaje, sino que resalta su faceta familiar y su labor filantrópica en un pueblo desamparado al que financiaba obras caritativas con parte de su inmenso patrimonio surgido de la venta de la droga. Avalado por la ingente información disponible, el realizador y guionista italiano compone una imagen tridimensional de Escobar, mostrándolo como un hombre de fuerte personalidad y gran magnetismo, capaz de los gestos más tiernos y cariñosos hacia sus familiares, pero también de los actos más violentos y crueles hacia sus enemigos.




El problema es, sin embargo, el punto de vista del relato, encarnado por un joven canadiense que, enamorado de la hermosa sobrina del narcotraficante, es integrado a su pesar en los turbios negocios de su tío político. Precisamente la peripecia sentimental del protagonista y su relación con Escobar, convertido en un peón útil a las órdenes del patriarca, es lo menos interesante de Escobar: Paraíso perdido, mas no aquellas escenas en las que Benicio del Toro hace acto de presencia y se adueña absolutamente de la pantalla. Sus secuencias son la esencia de la película, lo más interesante que nos cuenta Di Stefano. El resto del equipo artístico, con la excepción de un Carlos Bardem inspirado haciendo de sicario, palidece ante la arrebatadora presencia del actor puertorriqueño.

Escobar: Paraíso perdido podría haber sido un impresionante biopic sobre el amo de la coca colombiana que puso en peligro al mismo Estado sobornando jefes policiales y políticos corruptos. Pero darle importancia al anecdótico romance entre efebos para de forma tangencial aproximarse al verdadero protagonista implica mezclar géneros aparentemente contradictorios, un film de acción y un drama romántico de lo más convencional, cuyo resultado es un tanto decepcionante para lo que podría haber sido este retrato de El Padrino colombiano.

Pau Vanaclocha



jueves, 20 de noviembre de 2014

(2) MATAR AL MENSAJERO, de Michael Cuesta.

EL ALTO PRECIO DE LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN

Como ejercicio de denuncia de los abusos del poder y del necesario papel del periodismo crítico en cualquier sociedad libre y democrática, Matar al mensajero cumple satisfactoriamente su cometido. Pero además, el film de Michael Cuesta recupera el espíritu de aquel thriller conspiranoico de los años 60 y 70 del siglo pasado encumbrado por Alan J. Pakula en sus interesantes El último testigo (1974) y Todos los hombres del presidente (1976).

Al igual que en las citadas películas, Matar al mensajero narra la clásica historia de periodista atosigando a instituciones políticas o gubernamentales que actúan fuera de la ley, sufriendo su represalia bajo multitud de formas que oscilan entre las simples coacciones, las serias amenazas o incluso la violencia física que acaba incluso en el asesinato.




Inspirada en la investigación del periodista estadounidense Gary Webb sobre la financiación ilegal de la Contra nicaragüense por parte de la CIA gracias a sus vínculos con el narcotráfico, que inundaron de drogas las principales ciudades del país, Matar al mensajero ofrece un sobrio pero contundente retrato del periodista vigilado y acosado que entrega su vida a su labor informativa. Pero narrativamente el film se divide en dos partes claramente diferenciadas: el descubrimiento progresivo de las ilegalidades cometidas por una agencia de seguridad estatal financiándose con el dinero de la droga para sufragar guerrillas en Latinoamérica y el precio personal que tuvo que pagar el protagonista al denunciar aquellos hechos en su periódico. Desgraciadamente, Michael Cuesta se decanta más por la faceta humana de la historia profundizando en cómo afectó esto a su vida privada, y no tanto por indagar sobre el alcance social y político de tal revelación.

Eso sí, incluye una interesantísima reflexión no solo sobre las amenazas que sufre el periodista por parte del poder cuando revela información sensible, sino también sobre la falta de apoyo del gremio debido a envidias profesionales. Que el protagonista fuera un desconocido a sueldo de un periódico “de provincias” y no un gran comunicador de un medio “global” determinó la campaña de desprestigio que padeció Webb hasta su terrible desenlace.

Pau Vanaclocha



miércoles, 19 de noviembre de 2014

(3) DIPLOMACIA, de Volker Schlöndorff.

PARÍS SE SALVA DE LA DESTRUCCIÓN

Sobre la liberación de París por las tropas aliadas en agosto de 1944 existe un referente fílmico inevitable: ¿Arde París? (René Clement, 1966), una superproducción con aciertos y errores, limitada por su enfoque básicamente comercial, por la agobiante presencia de estrellas de la pantalla, por su larga duración, por su tono propagandístico, por la presencia de lugares comunes y por un heroísmo que silenciaba la militancia comunista de la mayoría de los miembros de la Resistencia.

Diplomacia toma otra dirección pues es una obra minimalista, de breve duración, que adapta al cine una pieza teatral de Cyril Gely, desarrollada como ficción pero basada en hechos reales, que transcurre en la noche y el amanecer entre el 24 al 25 de agosto de 1944 y que describe en enfrentamiento dialéctico entre el cónsul sueco Raoul Nordling (André Dussollier) y el gobernador militar de París, el general Dietrich von Choltitz (Niels Arestrup), dos excelentes actores que ya habían encarnado sus papeles en los escenarios.




Casi toda la película transcurre en el interior del hotel Meurice
con breves salidas al exterior— y se circunscribe al desarrollo de la estrategia verbal del cónsul, que no deja de utilizar pequeñas mentiras y manipulaciones, esgrimiendo razones de humanidad y de salvación del patrimonio artístico-cultural de la ciudad frente a las órdenes de Hitler de destruir la capital francesa antes de la retirada de sus tropas, misión encomendada a un general prusiano fiel, disciplinado y patriota.

Magníficos diálogos, compleja psicología de los personajes, humanización de los contendientes sin hacer de la ideología un dogma, una iluminación de los planos dramáticamente acertada y un evidente alcance didáctico hacen de Diplomacia una interesante película en la que el prestigioso cineasta alemán Volker Schlöndorff
que ya conocía y amaba París tras haber sido ayudante de dirección de J. P. Melville y de Louis Malle ha sabido adaptar el ritmo del relato a las necesidades de cada momento e intensificar o frenar los resortes psicológicos según fuera la evolución de las situaciones. El punto de vista narrativo imprescindible en el cine— lo determina el cónsul sueco con su primer paseo por la calle, su acceso al hotel, la evocación de una Varsovia arrasada y el victorioso desenlace al final de la larga noche.

José Vanaclocha




martes, 18 de noviembre de 2014

(2) THE SKELETON TWINS, de Craig Johnson.

REENCUENTRO AFECTIVO ENTRE HERMANOS

Una producción estadounidense de bajo presupuesto, realizada al margen de la gran industria y rodada en sólo 22 días, que constituye el segundo largometraje de Craig Johnson, mientras su co-guionista Mark Heyman ya había colaborado en el libreto de Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010). La película narra el reencuentro de dos hermanos gemelos (Maggie y Milo) después de una larga separación y tras sendos intentos de quitarse la vida. Su existencia, llena de frustraciones y sin horizontes, viene agravada por el suicidio de su padre y por el distanciamiento de su algo neurótica madre.




El relato centra su atención en la complicada, gris y desdichada personalidad de los protagonistas: él fue seducido de adolescente por su profesor de inglés y ella está casada con un hombre afable por el que no parece sentir un especial cariño. The skeleton twins sortea como puede el tema tabú del incesto para dedicarse a transmitir el sentimiento de desesperanza, sufrimiento y fracaso que ahoga a Maggie y a Milo, subrayando el recuperado afecto que les une y que les da fuerzas para sobrevivir.

Film correctamente realizado y galardonado con el premio al mejor guión en el festival de Sundance 2014 que destaca por la inclusión en su banda sonora de buenas canciones pop de los 80, aunque creo que bastantes de sus situaciones y diálogos resultan un poco forzados y sus detalles de humor no pasan de ser meros rictus ahogados por la honda amargura que atenaza a estos dos seres incapaces de superar su desgracia.

José Vanaclocha



(1) ORÍGENES, de Mike Cahill.

EL PRODIGIOSO SENTIDO DE LA VISTA

Segundo largometraje de Mike Cahill
guionista, director, productor y montador, que debutó con Otra tierra (2011), premiada en Sundance, una película de ciencia-ficción que utilizaba elementos fantásticos convencionales aunque plenamente aceptados y asimilados en cuanto género por el espectador. Orígenes, en cambio, es más un drama anclado en el mundo real que, no obstante, evidencia la contradictoria pasión de M. Cahill por la tecnología y, a la vez, su fascinación por el esoterismo. Soy consciente de que hay algunos críticos que adoran este cine lleno de resonancias místicas, que ellos califican de profundas y trascendentales. A mí este film, con su mezcla de ciencia y de filosofía, repleto de implicaciones líricas, metafísicas y religiosas, me deja frío porque no encuentro en él la coherencia y el rigor exigibles.




Ya es vieja la polémica entre razón y fe. En esta ocasión Cahill vuelve a abordar la cuestión a través de su protagonista, el Dr. Ian Gray, un biólogo molecular que investiga la capacidad animal de captar imágenes lograda a lo largo de millones de años por las diversas especies de la fauna hasta llegar al hombre actual. Y el cineasta queda fascinado por la belleza del ojo humano, por su perfecta funcionalidad, precisión y complejidad pero, sobre todo, por las características del iris, a modo de exclusivo D.N.I. personal, que contribuye decisivamente a la milagrosa función de la vista.

El realizador construye un lenguaje narrativo posmoderno con voluntad de afirmarse como “autor” pero su guión me parece un revoltijo bastante inconsistente, mixtificador y zigzagueante, con el consiguiente desequilibrio entre grandes pretensiones y discutibles resultados. El guión mezcla sin ton ni son amores, almas, ateísmo, muerte, reencarnación, oftalmología, misterios de la vida, evolución darwiniana y genética, entre otras cuestiones, en una especie de “Cuarto milenio” fílmico lastrado por cierto tufillo ideológico de carácter retrógrado que provoca el deslizamiento desde el positivismo a la espiritualidad, desde la experimentación al dogma, desde las evidencias a las creencias y desde el materialismo al concepto de dios. Aquí todo vale.

José Vanaclocha



viernes, 14 de noviembre de 2014

(3) LOREAK (Flores), de José Mari Goenaga y Jon Garaño.

SENTIMIENTOS OCULTOS

Tras su exhibición en los festivales de San Sebastián, Toronto y Londres nos llega esta producción vasca rodada en euskera pero distribuida con doblaje al castellano— de dos cineastas que ya habían codirigido la interesante 80 días (2010), no estrenada comercialmente en Valencia. 

Loreak es un melodrama sencillo, directo y comedido que narra el amor secreto y nunca declarado entre un hombre y una mujer compañeros de trabajo, ambos casados con sus respectivas parejas. Las  flores regaladas anónimamente son el medio mediante el cual se expresan los afectos, primero con los ramos que Beñat envía regularmente a Ane y después los que ésta pone en el lugar de la carretera donde falleció él en accidente de tráfico.




El film es rico en observaciones sobras las interioridades de los matrimonios, las frustraciones y las soledades cotidianas, las discusiones familiares, el vigoroso y algo seco carácter de la mujer vasca, el pudor a la hora de expresar sentimientos… Todo  ello mostrado con grandes dosis de emoción contenida, sin caer en el folletín, se diría que con una sensibilidad algo femenina dada delicadeza, la observancia de los pequeños detalles y sutiles pulsiones psicológicas. Una dirección aplicada y cuidadosa ritmo pausado, cámara contemplativa, esmerada dirección de actrices logra transmitir al espectador las divergencias personales, el dolor ante la muerte y la necesidad e importancia de los recuerdos.

José Vanaclocha


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