HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE

Desmond Doss, un joven pacifista, se alista en el ejército USA para servir como médico durante la II Guerra Mundial. Tras enfrentarse a las autoridades militares, es enviado al frente japonés.

PATERSON

Paterson es un joven poeta que trabaja como conductor de autobús en Nueva Jersey. Vive tranquilo en su rutinaria existencia. Cada día contruye una bella historia de amor con su mujer.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Una convencional pareja de un aburrido barrio residencial se ve envuelta en una trama de espionaje internacional cuando descubren que sus nuevos vecinos son espías del gobierno.

MARÍA Y LOS DEMÁS

Desde que murió su madre cuando tenía 15 años, María ha cuidado de su familia. Cuando su padre anuncia su compromiso con su enfermera, María siente que su vida se desmorona.

EL EDITOR DE LIBROS

Aproximación a la figura de Max Perkins, el editor de libros más admirado en el mundo, quien publicó las obras de los más grandes escritores del siglo XX, revolucionando la literatura USA.

FIESTA DE EMPRESA

A Clay las cosas no le van bien a nivel profesional. Su hermana amenaza con cerrar su sucursal, así que decide organizar una fiesta navideña para intentar conseguir a un nuevo cliente.

MIGAS DE PAN

Liliana, ex presa política, fue encarcelada y torturada en Uruguay en 1975 por sus ideas, perdiendo la custodia de su hijo. En 1982 decide volver a su país para enfrentarse a su pasado.

THE VESSEL (EL NAVÍO)

Diez años después de que un maremoto destruyera el colegio de un pueblo con todos los niños en su interior, un joven decide levantar allí una estructura alterando la tranquilidad del lugar.

jueves, 1 de diciembre de 2016

(2) ALIADOS, de Robert Zemeckis.

LA MUJER DEL ESPÍA

El de espías es uno de los géneros más codificados que existen. Y su vasto patrimonio fílmico hace que sea muy difícil innovar y distinguirse, especialmente si tenemos en consideración sus títulos emblemáticos. Pues bien, Robert Zemeckis parece salir ileso de la comparación, aunque su presente film no llegue a la altura de aquellos clásicos de los que se inspira.

Un agente de Inteligencia aliado y una miembro de la Resistencia francesa cruzan sus caminos en Casablanca, durante la ocupación alemana, para cumplir una peligrosa misión: eliminar al cónsul germano, responsable de la represión nazi en el norte de África. Tras cumplir con éxito su cometido, se establecen en Londres y contraen matrimonio, teniendo una hija al poco tiempo. Sin embargo, la agencia sospecha de que la mujer es realmente una espía que trabaja para los nazis. Él tratará de descubrir por su cuenta la verdad.




El veterano director, guionista y productor configura en Aliados un sólido thriller enclavado en la II Guerra Mundial, de brillante factura técnica, que destaca por su cuidada ambientación, su acento y textura retro y su estimable reparto, encabezado por Brad Pitt y Marion Cotillard.

Aunque en ocasiones caiga en los peores vicios del cine de qualité —excesivamente literario, pretenciosamente esteticista—, Zemeckis vuelve a demostrar aquí su valía como narrador excepcional, siendo capaz de insuflar un gran dinamismo al relato. Dividido claramente en dos partes, una primera que narra la preparación y ejecución del atentado contra el gerifalte nazi y una segunda que aborda una trama de sospechas en el seno del matrimonio protagonista, Aliados consigue atrapar la atención del espectador en su intento de dilucidar la gran incógnita: ¿es el personaje de Marion Cotillard una quintacolumnista?

Un par de escenas de acción bien resueltas y una apasionada trama romántica que deriva en una absorbente intriga doméstica completan una historia que si bien no aporta novedad alguna a esta temática al menos garantiza el entretenimiento.

Pau Vanaclocha


miércoles, 30 de noviembre de 2016

(4) LOS EXÁMENES, de Cristian Mengiu.

LOS MEDIOS Y LOS FINES

Al rumano Cristian Mengiu (Lasi, 1968) lo considero uno de los más destacados cineastas europeos en activo tras haber visto sus excelentes películas 4 meses, 3 semanas, 2 días (2007), Historias de la edad de oro (2009) y Más allá de las colinas (2012), todas ellas cargadas de galardones internacionales. Ahora nos llega su quinto largometraje, Los exámenes, que entusiasmó en Cannes logrando el premio a la mejor dirección.

En este drama realista, una historia cargada de cotidianeidad, se plantea el dilema entre la ética personal y la corrupción, conflicto que se convierte en eje de un relato dotado de gran complejidad en el que se plantean una serie de importantes cuestiones acerca de la familia, el matrimonio, la paternidad, la enseñanza, la emigración, la Administración pública, el compromiso y la solidaridad en un medio social dominado por los favores mutuos y los sobornos. Y el film despliega para ello una variedad de situaciones y una red de relaciones humanas cuya autenticidad nos impacta porque afecta tanto a personas como a instituciones, tanto a clases sociales como a profesiones, quedando todavía muchos aspectos que sólo son apuntados mediante sugerencias.




Un médico residente en una población de Transilvania y su hija adolescente son los personajes clave de este film que nos habla de exámenes, de la educación en valores, de la coherencia entre pensamiento y acción, de la marcha al extranjero para poder prosperar… pero también del naufragio de los principios éticos sacrificados por el triunfo o simplemente por la supervivencia en una sociedad dominada por el chanchullo, las trampas y las corruptelas. ¿Se puede ser honrado como individuo en un entorno dominado por la inmoralidad generalizada? No cesan las preguntas, la invitación a la reflexión. Si uno desafía a la mayoría, ¿es un héroe o un tonto convertido en perdedor? Porque para seguir adelante es preciso hacer lo que todos hacen, aun sabiendo que se está optando por el mal camino.

Los exámenes es una profunda y rigurosa reflexión moral sobre la sociedad y el individuo, sobre la responsabilidad que todo ciudadano debe asumir en su actuación pública. Más allá de constituir un testimonio sobre la situación política de un determinado país, el film universaliza su mensaje al plantear lo terrible que es aceptar como rutina cotidiana normalizada lo que ética y jurídicamente resulta condenable. Por eso en la educación de los hijos se convierte en trágica la contradicción entre el predicar y el dar ejemplo, entre aplicar los propios ideales y el ser “realista” acomodándose a la mediocridad del entorno sin escrúpulo de conciencia alguno. Pero para destacar, enriquecerse y alcanzar ciertas metas, ¿el fin justifica los medios?

Los exámenes no es un sermón moralizante sino cine de primera clase, humanista, con una puesta en escena modélica tanto en la dirección de actores como en la planificación, tanto en el ritmo como en los diálogos. Son fragmentos de vida lo que nos muestra la penetrante y lúcida mirada de la cámara, que es la del director y también la que asume todo espectador inteligente y sensible. El relato termina con un final abierto, posiblemente para acceder a más público y esquivar el rigor de la censura.

José Vanaclocha


(2) LA REINA DE ESPAÑA, de Fernando Trueba.

ESPAÑA, PLATÓ DE CINE

Me ha decepcionado bastante esta nueva película, la nº 15, del prestigioso realizador Fernando Trueba, a mi parecer una fallida comedia satírica en torno al rodaje en nuestro país de una superproducción estadounidense sobre Isabel la Católica —en realidad fue un proyecto frustrado del productor Samuel Bronston— que sirve de pretexto para observar con ojos críticos, con una mirada progresista, el inicio de las producciones USA en nuestras tierras —años 50 y 60—, la vida de los actores y técnicos del cine nacional y el contexto represivo de un franquismo aún en pleno apogeo.




Pero pese a su reparto de lujo —incluso el magnífico director mexicano Arturo Ripstein hace un pequeño papel—, las imágenes documentales sobre la evolución de España tras la guerra civil, la música del polaco Zbigniew Preisner y la foto de José Luis Alcaine, esta continuación de La niña de tus ojos (1998) me parece un ejemplo de cine caricaturesco y superficial, como lo fue también, por desgracia, el de la última etapa de Luis García Berlanga. Aquí las razones de mi descontento descansan además en la utilización —por conveniencias del guión— de hechos y circunstancias que no fueron exactamente coincidentes en su momento así como en diversas citas y homenajes cinéfilos dudosamente coherentes y afortunados, sin olvidar la escasa consistencia en la construcción de muchos personajes.

De positivo queda el meritorio esfuerzo de producción, la loable intención de recuperar la memoria histórica y el justo reconocimiento de la labor de los profesionales del cine en unos años particularmente difíciles. La peripecia del cineasta republicano Blas Fontiveros  —encarnado por Antonio Resines— que regresa a España tras haber rodado un film folklórico en el Berlín nazi, haber sido internado en Matthausen, haber vivido un largo exilio en Francia y tener ahora que sobrevivir en trabajos auxiliares, sometido al acoso policial de la dictadura, podría haber dado lugar a una película mucho más profunda y rigurosa, aunque no por ello menos divertida. Otra vez será.

José Vanaclocha


(2) TAMARA Y LA CATARINA, de Lucía Carreras.

LOS OLVIDADOS

El cine mexicano, de carácter marcadamente popular, ha estado tradicionalmente poblado de melodramas lacrimógenos, películas de mariachis y rancheras, el humor castizo de Cantinflas y los ínfimos productos de vampiros y luchadores de pressing catch. Y de pronto, en este desolador panorama, estalló la bomba de Los olvidados (1950), magistral y dura crónica social de un exiliado llamado Luis Buñuel. El ejemplo del realizador aragonés germinó en los años 60 con un nuevo y riguroso cine azteca encarnado en películas de Luis Alcoriza, Felipe Cazals, Arturo Ripstein y otros.




Tamara y la Catarina pertenece a esta corriente que transita entre el realismo y el esperpento, en esta ocasión como film hecho con mucha sensibilidad pero con escasos medios, un contundente testimonio humano y colectivo que retrata la vida cotidiana de los estratos más depauperados que habitan el extrarradio de la superpoblada capital mexicana. Dos mujeres —una de ellas mentalmente discapacitada— desempeñan trabajos eventuales y mal remunerados, se ayudan mutuamente y además cuidan a una niñita encontrada en la calle y recogida por una de ellas.

La soledad y la pobreza dotan de una cálida humanidad a estos personajes entre un coro de vecinos, conocidos y funcionarios que poco hacen para mejorar su suerte. Interesante film testimonial sobre los sectores más miserables de una ciudadanía abandonada a su destino, hecho con la voluntad de despertar la solidaridad del espectador, llegando hasta los límites del “miserabilismo” aunque sin recurrir a resortes sensibleros excesivamente primarios.

José Vanaclocha


martes, 29 de noviembre de 2016

(1) MAREA NEGRA, de Peter Berg.

EL INFIERNO SOBRE EL MAR

El género de catástrofes goza de excelente salud, a tenor de la eclosión de títulos que, en los últimos lustros, han abordado contingencias de alcance regional o global que ponen en riesgo la plácida existencia del ser humano. Quizá sea el cambio reciente de milenio o el advenimiento de la Gran Depresión que sufrimos actualmente, el caso es que el público se siente atraído por este tipo de historias y Hollywood se aprovecha de tal circunstancia.

Es de agradecer, sin embargo, que lejos de la ya resabida invasión alienígena, del típico terremoto devastador o del previsible impacto mortífero de un meteorito también se recurra a sucesos reales para poner de manifiesto las flaquezas de nuestra civilización, la endeblez de nuestro control de la Tierra, la fragilidad del hombre frente a las fuerzas de la naturaleza. Marea negra, en ese sentido, era una gran oportunidad para entretener al espectador con el clásico relato de supervivencia advirtiendo de los riesgos inherentes al abuso del progreso, en este caso los perjuicios medioambientales de cierta actividad industrial como es la petroquímica. Pero desgraciadamente, no es el caso.




Efectivamente, el film de Peter Berg retrata el peor desastre natural de la historia de Estados Unidos: la explosión y posterior hundimiento de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon en el golfo de México en abril de 2010, provocando la muerte de 11 trabajadores y el vertido de millones de litros de crudo en el mar. Lógicamente ello causó daños incalculables e irreparables en el ecosistema marino.

El problema es que el realizador se limita a reconstruir los hechos resaltando la tragedia humana y no tanto analizando los peligros y las consecuencias del negocio petrolífero, dando prioridad a la esfera sentimental del protagonista —un técnico encargado de la seguridad de las instalaciones, casado y padre de una niña— y a su heroicidad  a la hora de salvar a mucha gente. La indefinición de su tonalidad, una ecléctica combinación de acción, thriller y drama, atenúa su eventual carga crítica y desaprovecha la ocasión de despotricar contra las empresas petrolíferas, su obsesión por los beneficios en detrimento de la seguridad de los empleados, su ansia depredadora por los recursos naturales y la contaminación que causa su actividad.

Eso sí, Peter Berg ofrece una narración de ritmo ágil que nunca decae y una descripción realista de las labores cotidianas en estas gigantescas estructuras. Esto hace que la película se vea al menos con cierto interés.

Pau Vanaclocha


jueves, 24 de noviembre de 2016

(2) ANIMALES FANTÁSTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS, de David Yates.

ZOOLOGÍA DE FICCIÓN PARA AMANTES DE LO FABULOSO

Reconozco mi ignorancia sobre el universo literario infantil de la prolífica y multimillonaria J. K. Rowling. Creo haber visto casi todas las películas que recrean las aventuras de Harry Potter en la gran pantalla y la saga me pareció a ratos reiterativa e interminable, si bien aprecio en ella una remarcable representación de lo mágico. Fusionando elementos propios de la narrativa decimonónica anglosajona —majestuosos escenarios victorianos; la resolución de enigmas como proceso de consolidación de habilidades sobrenaturales; el combate final entre antagonistas como desenlace épico de un relato-río— con el sentido del espectáculo más hollywoodiense —acción a raudales, ritmo progresivo, efectismo digital omnipresente, etc.—, el Harry Potter cinematográfico logró dar nuevos aires al género fantástico, inspirando posteriores seriales de similar temática a medio camino entre el sincero homenaje y la burda imitación. 




El extraordinario éxito comercial de las andanzas del joven aprendiz de mago ha generado un nuevo título que podría considerarse a la vez precuela y spin-off de un personaje que no aparece previamente, siendo únicamente mencionado como autor de un célebre libro de fauna mágica estudiado por los alumnos del peculiar centro académico. Y para mi sorpresa, lo que pudo haber sido una irritante regurgitación de la franquicia para estirar hasta el paroxismo una historia ya conocida, Animales fantásticos y dónde encontrarlos se me antoja un entretenido relato que además de disfrutar de total autonomía expande personajes, localizaciones y situaciones del reconocible mundo potteriano. Todo ello manteniendo la capacidad de asombro ante la sugestiva e imaginativa exhibición del fenómeno taumatúrgico.

Partiendo, pues, de un guión original de la propia escritora británica, la historia se ubica en el Nueva York de 1926. Newt Scamander, famoso zoólogo de lo fantástico, llega a la Gran Manzana para hacer una breve parada en su camino, pero pierde varias criaturas fabulosas de su maleta, asumiendo el papel de nexo de unión entre la comunidad mágica oculta y los simples humanos, uno de los cuales se convierte en compañero de aventuras del protagonista. Y he aquí una de las virtudes del film: la ecléctica y vigorosa combinación de géneros, que oscila entre la fantasía, la aventura y la comedia del tipo screwball, cuyos personajes principales demuestran tener la química necesaria para sostener la trama. Ahí están Eddie Redmayne y Dan Fogler exhibiendo vis cómica pero también hay momentos de acción con persecuciones, combates místicos, búsqueda y captura de bestias quiméricas y breves visitas a tugurios del inframundo. Una pena que el villano, interpretado por Colin Farrell, tenga tan poca entidad y trascendencia.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos es un digno entretenimiento, no obstante, que se disfruta sin esfuerzo reivindicando el espíritu añejo del cine juvenil de los años 80 y configurando, para los más jóvenes, un nostálgico repaso al popular orbe imaginario de la citada J. K. Rowling.

Pau Vanaclocha



miércoles, 23 de noviembre de 2016

(3) LA DOCTORA DE BREST, de Emmanuelle Bercot.

EL NEGOCIO DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

De la realizadora francesa Emmanuelle Bercot me parecieron estimables sus películas El viaje de Bettie (2013) y La cabeza alta (2015). Ahora ha adaptado al cine el libro de la doctora Irène Frachon —neumóloga de un hospital de Brest, en Bretaña— Meditor 150 mg. ¿Cuántos muertos?, añadiendo al guión informaciones recibidas de testigos y familiares de las víctimas. La doctora Frachon denunció los nocivos efectos secundarios del citado medicamento, consistentes en la hipertrofia del corazón y en el deterioro de sus válvulas sigmoideas, habiendo causado la muerte de más de 500 pacientes. Pero el organismo gubernamental encargado del control sanitario de los fármacos había autorizado su venta para uso clínico, chocando las peticiones de que fuera retirado con los intereses de la poderosa industria farmacéutica gala —miles de millones de euros de beneficios anuales— y también con los dictámenes de comités médicos y tribunales de justicia. Fue una pelea entre David y Goliat pues los laboratorios tenían como empleados a sueldo a muchos de los expertos encargados de verificar la inocuidad del producto.




Se ha comentado repetidamente el parecido de esta película con Erin Brockovich (2000) de
Steven Soderberg porque la lucha de la protagonista no sólo consistió en aportar detallados informes estadísticos dirigidos a los funcionarios públicos del sector sino también en la difusión de la polémica y del libro —causantes de un escándalo nacional— a través de los medios de comunicación. La realizadora ha explicado su satisfacción por haber hecho el film ya que pertenece a una familia de médicos y frecuentó siendo joven los hospitales para asistir a operaciones quirúrgicas y a autopsias, motivo por el cual ha osado incluir en el mismo imágenes muy impactantes de cuerpos con las vísceras al descubierto. Y la actriz danesa Sidse Babett Knudsen ha encarnado con gran profesionalidad a la doctora Frachon, personaje que asume el punto de vista narrativo.

La doctora de Brest está realizada a modo de reportaje que relata de forma directa y sintética los acontecimientos que tuvieron lugar en el año 2010 sorteando la tentación de hacer una recreación sensacionalista o “artística” del caso. Hay ante todo una reivindicación de los valores éticos y profesionales que deben prevalecer en el campo sanitario mostrando con detalle la constante preocupación de la doctora por hacer resplandecer la verdad, todo ello subrayando lo justo su condición de heroína popular.

José Vanaclocha


(2) AMOR Y AMISTAD, de Whit Stillman.

LOS ENREDOS DE UNA VIUDA

El británico Whit Stillman —meritorio realizador de Metropolitan (1990), Barcelona
(1994) y Los últimos días del disco (1998)— ha adaptado una temprana e inacabada novela de Jane Austen (1775-1817), un relato de estructura epistolar titulado Lady Susan que ha sido reformado y ampliado añadiendo una gran cantidad de personajes entre los que destacan los encarnados por Kate Beckinsale y por Chloë Savigny, habiéndose rodado el film en los alrededores de Dublín (Irlanda) debido a la abundancia de antiguas casas nobiliarias y de una verde campiña, decorados naturales apropiados para ambientar este relato ubicado en 1790, con costumbres, vestuario y una ambientación musical barroca —Haendel, Purcell, Vivaldi, etc.— que  evocan adecuadamente los años postreros del siglo XVIII.




En la película se han incluido rótulos para presentar a los diversos personajes —mientras posan frente a la cámara— indicando sus nombres y la relación familiar o de amistad con los demás, todos ellos mostrados en función de la protagonista lady Susan, una viuda de la buena sociedad londinense, bastante liberada y manipuladora, que se traslada a un ambiente rural para buscar marido a su hija y para ella misma. Se trata de una comedia de enredo —antecedente del estilo literario de algunas obras de Oscar Wilde— en la que predominan las intrigas, un humor lleno de ironía y una encubierta sátira social destapando los intereses económicos que se esconden tras unas peripecias aparentemente sentimentales.

De Jane Austen —sin llegar a la calidad y solidez de Sentido y sensibilidad o de Orgullo y prejuicio, publicadas en su día de forma anónima por estar escritas por una mujer— queda ese tono ligero y moralizante con que describe las relaciones humanas y la detallada observación de la vida provinciana poblada de ricos terratenientes y de gente venida a menos ocupada en mantener las apariencias. Amor y amistad no llega a la altura de las adaptaciones fílmicas de las obras antes citadas debido a su dispersión narrativa en multitud de breves encuentros y tramas secundarias. La película es visualmente atractiva, interpretada con brillantez y hace pasar un rato agradable aunque no puede evitar la sensación de cierta superficialidad.

José Vanaclocha


(2) LA LLEGADA, de Denis Villeneuve.

ALIENÍGENAS EN SON DE PAZ

Son muchas las películas, a lo largo de la Historia del Cine, que han relatado supuestos contactos entre seres extraterrestres y terrícolas, ya sea en nuestro planeta o en otras galaxias, ya sea en son de paz o con finalidad de conquista y de guerra. Todo este referente imaginario, inventado pero apasionante, ha dado paso a un amplio e importante subgénero dentro de la ciencia-ficción que, con cierta fortuna, han abordado realizadores como Robert Wise, Byron Haskin, Donald Siegel, Mario Bava, Steven Spielberg, George Lucas, Ridley Scott y Robert Zemeckis, entre otros.




La llegada intenta trascender los tópicos habituales de los aliens con una visión adulta de la fanta-ciencia, con utilización de conceptos novedosos que eviten recurrir abusivamente a los efectos especiales, las explosiones, las catástrofes, los viajes a la velocidad de la luz y demás imágenes impactantes y acciones espectaculares. En esta ocasión doce extrañas y enormes naves extraterrestres aterrizan en distintos lugares de la Tierra y el gobierno de Estados Unidos pone en marcha un plan consistente en combinar la presencia defensiva del ejército con la indagación de la identidad y las verdaderas intenciones de los visitantes. Una especialista en lenguas minoritarias y un experto en física —las matemáticas como lenguaje científico universal— intentarán comunicarse con los alienígenas penetrando en uno de sus artefactos y encontrando unos rarísimos seres con forma de calamares gigantes que se expresan con fuertes ruidos y chasquidos además de lanzar con su tentáculos chorros de tinta generadores de misteriosos grafismos.

El film de Denis Villeneuve está basado en el relato corto La historia de tu vida de Ted Chiang y en el mismo se articula la fantasía con la aventura y la intriga —el miedo ante lo desconocido— con una serie de datos “científicos” sobre la reversibilidad y el libre manejo del tiempo-espacio que escapan a la lógica terrestre. La película alude al peligro de una guerra mundial cuando las grandes potencias se sienten amenazadas por un enigmático enemigo, el consiguiente pánico de la población, la divergente naturaleza de los dos sistemas ahora frente a frente, la búsqueda de un lenguaje común —que es el que determina la forma de ver y explicar la realidad—, la tecnología avanzada, etc. Paralelamente y como complemento de todo este universo inimaginable, el drama humano y afectivo inserto en la cotidianeidad de la doctora Louise Banks: el reciente fallecimiento de su hija. Los nuevos conocimientos traen un rayo de esperanza al poder manejar el pasado y el futuro a conveniencia, con la sugerida posibilidad de devolver la vida a los que ya la perdieron.

La película está montada sobre la idea de la colaboración pacífica y no de la destrucción mutua mostrando el contraste entre la existencia natural y cotidiana en nuestro planeta y la de los alienígenas, nada agresivos pero siempre rodeados de una oscuridad y una neblina inquietantes. El rodaje en sistema digital ha permitido a La llegada un minucioso control de la intensidad lumínica de los planos y la supresión casi absoluta de los colores más brillantes.

José Vanaclocha


(1) PASAJE A LA INDIA, de David Lean.

COLONIZADOS Y COLONIZADORES

Si bien las formas artísticas poseen cierta autonomía, también es cierto que el marco sociohistórico cuenta lo suyo. Y así, si para el cine de los años 30 y 40 la India sólo era el marco ideal para aventuras exóticas, dentro de un concepción colonialista que consideraba a sus ciudadanos inferiores a la raza blanca dominante, los ingleses, ahora llega Pasaje a la India que, bajo una apariencia autocrítica, no hace sino evidenciar una actitud paternalista: los prejuicios racistas de antaño se han transmutado en visión idealizada del hindú, que aquí es bueno, ingenuo y, por tanto, víctima propiciatoria.

La película, basada en la novela homónima de E.M. Forster, aspira a varios Oscar y está lanzada publicitariamente a lo grande. David Lean se muestra tan correcto, insulso y puritano como en tiempos de Breve encuentro (1945); los actores son más que competentes, la duración de dos horas y media y el ritmo solemne y pausado son los propios de toda superproducción que se precie; y hay más de aséptica qualité que auténtica profundidad y pasión narrativas. Incluso hay final casi feliz.

El meollo de la cuestión podía haberse contado en menos tiempo y mucho mejor en los años 20, una joven británica acusa falsamente de intento de violación a un médico hindú, cuando en realidad ello sólo es una manifestación de sus íntimos deseos reprimidos. Es la anécdota que premite mostrar las tensas relaciones entre colonizados y colonizadores, la incomprensión entre razas y la soberbia prepotente de los británicos. Pese a las buenas intenciones, producto sin duda de una mala conciencia histórica, poco más que un melodrama del montón.

El río (1951) de Jean Renoir y Oriente y Occidente (1983) de James Ivory nos contaban de manera magistaral cosas semejantes sobre los europeos en la India. Fueron películas malditas. El dinero y quizás los premios se los llevará esta mediocre Pasaje a la India. Así está el patio (de butacas).

José Vanaclocha


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