SELMA

Crónica sobre la lucha del político y activista Martin Luther King Jr. en defensa de los derechos civiles que se centra en la marcha desde Selma a Montgomery (Alabama), en 1965.

MAPS TO THE STARS

Stafford Weiss es terapeuta. Tiene una mujer sobreprotectora, un hijo antigua estrella de la TV en rehabilitación y una hija que acaba de salir del psiquiátrico. Su principal cliente es una famosa actriz.

EN TERCERA PERSONA

Un escritor mantiene una relación problemática con su amante en París. Una madre niega ser la responsable de un accidente en Nueva York. En Roma, un empresario se enamora de una gitana.

PERDIENDO EL NORTE

Hugo y Braulio, dos jóvenes con formación universitaria, hartos de no encontrar trabajo en España, deciden emigrar a Alemania inspirados en un programa de televisión tipo "Españoles por el mundo".

CALVARY

El Padre James Lavelle desea un mundo mejor. Le apena comprobar la cantidad de litigios que enfrentan a sus feligreses, le entristece que sean tan rencorosos. Un día recibe una amenaza de muerte.

REFUGIADO

Laura y su hijo Matías abandonan su casa tras la enésima reacción violenta del padre. Matías tiene 7 años y Laura está embarazada, pero no tienen más remedio que deambular en busca de un nuevo hogar.

OCULUS: EL ESPEJO DEL MAL

Hace tiempo que un asesinato dejó huérfanos a dos niños. Las autoridades culparon al hermano, pero la hermana creció creyendo que el verdadero culpable había sido un antiguo espejo maldito.

SIN LEY

Las peripecias de una banda de delincuentes que trafica con whisky casero cuando aún esta vigente en Estados Unidos la famosa Ley Seca.

LA LUZ CON EL TIEMPO DENTRO

La vida del poeta andaluz Juan Ramón Jiménez, desnudando su compleja personalidad, su intenso romance con Zenobia Camprubí y su amistad con Machado, Sorolla, Lorca, Alberti, Azaña, Pau Casals...

ZOMBEAVERS (CASTORES ZOMBIES)

Un grupo de jóvenes pretende pasar un fin de semana de diversión, alcohol y sexo. Sin embargo, su plan se truncará al cruzarse en su camino un grupo de castores zombis que tratará de acabar con ellos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

(1) KINGSMAN: SERVICIO SECRETO, de Matthew Vaughn.

EL JOVENCITO BOND

La relevancia alcanzada por la extensa saga protagonizada por James Bond convirtió al personaje creado por el novelista Ian Fleming en 1952 en un icono cultural reconocido en el mundo entero y a sus adaptaciones fílmicas en el prototipo del género de espías. De hecho, a partir del agente 007 proliferaron numerosas imitaciones, llegando finalmente a la parodia con la trilogía Austin Powers.

Adaptación del cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, Kingsman: Servicio Secreto es una revisión fantasiosa del citado género que rompe con la rígida codificación que lo envuelve actualizándolo para atraer al público más joven. Desgraciadamente, la primera víctima es la credibilidad, pues los parámetros físicos y psicológicos que contextualizan la acción se reproducen de forma semejante en otro (sub)género en actual expansión: el superheroico. A los aspirantes a espía únicamente les falta desarrollar poderes sobrehumanos al estilo X-Men: Primera generación (2011). 




Con cierta sorna pero respetando las esencias british de su predecesor literario, Matthew Vaughn elabora una película de acción en la que un joven macarra de extrarradio es seleccionado para actuar como agente secreto en una misteriosa agencia internacional dedicada a mantener la paz y la seguridad mundiales. 

Apabullantes escenas de acción, una colección de gadgets al servicio del protagonista y una trama típica de “héroe detiene a villano que pretende destruir el mundo” articulan un relato demasiado conocido para sorprender a un espectador mínimamente formado: un quinceañero puede disfrutar de la épica mostrada, pero todos aquellos que crecieron viendo las peripecias de Bond se saben de memoria la sucesión de escenas, los recursos y los giros argumentales propios de este veterano género. Mucha pirotecnia pero poca originalidad.

Pau Vanaclocha



(3) EX_MACHINA, de Alex Garland.

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON LA LIBERTAD?

El joven novelista y guionista de éxito Alex Garland debuta en la dirección con un sobrio pero elegante relato de ciencia-ficción que reflexiona sobre los límites de la Inteligencia Artificial, tema ampliamente retratado en la Historia del Cine con mayor o menor fortuna, exponiendo tanto las cuestiones filosóficas y morales relativas a su creación —¿puede un robot sentir emociones? Su conciencia, ¿es real o simula tenerla?; y si es así, ¿merece el mismo trato que una persona normal, puede atribuirse derechos y reclamar libertad?— como el vasto patrimonio del imaginario robótico literario y cinematográfico —el “complejo de Dios” del científico loco capaz de crear un artificio de vida; el mito de Frankenstein o el “monstruo” que se rebela frente a su hacedor—.

Todavía reciente el estreno de The Imitation Game (Descifrando Enigma) (2014), el biopic del matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis de la máquina Enigma durante la II Guerra Mundial pero también por ser uno de los creadores de la informática, Ex_Machina nos introduce en un retorcido juego dialéctico entre hombre y robot en lo que se conoce como test de Turing, una prueba para comprobar la inteligencia de una máquina basada en una serie de preguntas cuyas respuestas requieren un elevado grado de abstracción y empatía. Su superación implica que el juez, que desconoce si los participantes son personas o computadoras, no es capaz de diferenciarlos.

Caleb (Domhnall Gleeson) es un programador de una multinacional tecnológica que gana un concurso interno. El premio consiste en pasar una semana junto al enigmático fundador de la compañía, Nathan (Oscar Isaac), que vive aislado del mundo en un búnker tecnológico en plena naturaleza. Una vez instalado, Caleb recibe el encargo de someter a Ava (Alicia Vikander), un androide con rostro y cuerpo femenino, a un examen para valorar si es apto para ser presentado en sociedad. Progresivamente, a medida que se van conociendo, su relación se va haciendo más estrecha y compleja al mismo tiempo que entre Caleb y Nathan surgen cada vez más discrepancias.




Si bien la temática no es novedosa y el argumento puede pecar, aparentemente, de poco espectacular, el film es una pequeña obra de orfebrería resultado de valientes e ingeniosas decisiones tanto en la elaboración del guión como en la realización del mismo. En primer lugar, huyendo de la típica producción hollywoodiense se dignifica un género maltratado por la fastuosidad inherente al efectismo digital, configurándose una producción ci-fi intimista y reflexiva. Conviene advertir aquí, por tanto, de la inexistencia de grandes dosis de acción. En segundo lugar, Alex Garland trata con respeto al espectador, sin considerarlo un necio que acepta cualquier cosa que le echen, evitando excesivas explicaciones y giros inesperados de cara a la taquilla.

Visualmente, Ex_Machina también posee virtudes que la convierten en una producción sumamente interesante. Una puesta en escena funcional y minimalista, que transmite hondas sensaciones claustrofóbicas, con decorados fríos y asépticos, reproduce a nivel psicológico la calculadora mente artificial del autómata, a la vez que critica la cada vez mayor insensibilización de una Humanidad que pierde su esencia. Porque, ¿de qué se habla más: de la humanización de la máquina o de la robotización del ser humano?

Nada de lo dicho anteriormente hubiera trascendido sin la espléndida labor actoral. Tanto la sólida construcción de los personajes como la valiosa interpretación de los actores enriquecen una película cuya historia se reduce a una localización y a la interacción de cuatro sujetos. Domhnall Gleeson domina su papel de tipo ingenuo y desvaído que es utilizado por el resto, Oscar Isaac encarna eficazmente al jefe sobrado e intimidatorio y Alicia Vikander da la talla en su rol de robot seductor y manipulador. Si a este trío añadimos la incorporación de una misteriosa y callada asistenta, cuya actuación en un momento dado revela un mayor nivel de lectura del relato, completamos una historia que comienza siendo ciencia-ficción al 100% y se transforma gradualmente en un thriller que no tiene nada que envidiar a sus homólogas en términos de tensión y suspense.

Pau Vanaclocha



martes, 3 de marzo de 2015

(4) FUERZA MAYOR, de Ruben Östlund.

LA AVALANCHA

El primer film que nos llega de los cuatro realizados por el sueco Ruben Östlund (1974) viene premiado con galardones de los festivales de Cannes y Sevilla además de haber sido nominado para el Oscar. Tiene una fotografía excepcional tanto de paisajes como de interiores, lo que se logró gracias de unas lentes gran angulares especiales dotadas de una gran profundidad de campo y al uso de retoques digitales para que las imágenes ganaran en nitidez y espectacularidad. Pero, sobre todo, lo que destaca es una dirección magistral que mide con precisión milimétrica los encuadres, el montaje, el ritmo, la expresividad y la capacidad de sugerencia de los planos.

El cine estadounidense más comercial hubiera narrado esta historia en siete minutos mientras Ruben Östlund dedica dos horas a contar las accidentadas vacaciones de una típica familia sueca que marcha a esquiar a los Alpes franceses. Si pasamos por alto la convención de haberles permitido trepar por la montaña fuera de las pistas acotadas y en momentos de nula visibilidad, aceptaremos que un alud de nieve ponga en peligro, en la misma terraza del hotel, al matrimonio y a sus dos hijos. El padre es víctima del pánico y abandona momentáneamente a los suyos. El egoísta instinto de supervivencia ha vencido al de protección. Es el ¡sálvese quien pueda! Mientras, la madre se ha mantenido junto a sus pequeños. El hombre y la mujer ¿tienen rasgos antropológicos y psicológicos distintos?




En clase de Derecho Penal se enseña a resolver los conflictos entre denegación del deber de auxilio, estado de necesidad, miedo insuperable y trastorno mental transitorio (pánico) que se concretan en la inexistencia de delito alguno o en la irresponsabilidad legal. Pero aquí el accidente provoca un trauma que tiene consecuencias psicológicas y morales dejando unas cicatrices indelebles: la decepción de ella y el sentimiento de culpa en él. Los hijos perciben instintivamente la tensa situación. La presencia de otras dos parejas, con sus respectivas posturas y problemas personales, viene a prestar mayor complejidad a la envenenada relación conyugal. Todo ello, sin duda, revela la influencia del maestro Ingmar Bergman, especialista en aplicar el bisturí
la cámara— a la convivencia de la pareja y a la crueldad con que a veces se manifiesta la fragilidad de la condición humana, drama del divorcio incluido.

Para escribir el guión, el realizador se documentó sobre la egoísta conducta de los pasajeros en los naufragios, con la mayor tasa de supervivencia estadística de los hombres respecto a mujeres y niños. Fuerza mayor (un concepto jurídico aquí poco apropiado) viene a romper el tópico, una vez más, de que los países nórdicos europeos acogen sociedades perfectas constituidas por ciudadanos felices y equilibrados, aunque gocen de un alto nivel de vida en lo material.

Sólo al final el guión apuesta por la redención del cobarde protagonista mediante una acción heroica compensadora. Una cuestión de circunstancias. Aquí el distanciamiento reflexivo no viene dado por una determinada forma de narrar sino por la presencia de una mirada ajena y extraña, la del empleado del hotel. En el desenlace, el grupo caminando por la carretera confiere una dimensión colectiva, solidaria, a un relato que había sido presentado como una tragedia privada, individual. Se trata de una película hecha de ideas y de sentimientos perfectamente ensamblados y que utiliza de forma contundente algunos compases de Antonio Vivaldi 
El invierno” de Las cuatro estaciones— para marcar el tránsito entre las distintas secuencias.

José Vanaclocha




(3) EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, de Alice Rohrwacher.

LA ISLA DE LOS ETRUSCOS

La cineasta italo-germana Alice Rohrwacher obtuvo con este hermoso film el Gran Premio del Jurado en Cannes 2014 y su guión recoge algunos datos autobiográficos (la vida campestre, las colmenas y la miel, los padres de diferentes procedencias y culturas, etc.) pero El país de las maravillas es, esencialmente, un relato de ficción protagonizado por una familia poco convencional que se refugia en una vieja granja para preservar a cuatro niñas de los peligros de una sociedad hostil.

El padre cree en el próximo fin del mundo y la madre
la actriz Alba Rohrwacher, hermana de la realizadora aguanta como puede las duras condiciones de su existencia, pues no hay una visión bucólica, idealizada, sobre la agricultura y la producción artesanal sino bastante laboriosa y sin horizontes. El campo es el último refugio de los idealistas, habitado por antiguos hippies que han tenido que ponerse a trabajar. Su imagen es la de la pobreza y la decadencia.




El realismo de este universo crepuscular tiene como contrapunto el artificio del reality-show televisivo
presencia estelar de Monica Bellucci y del folklórico ceremonial etrusco. Ambientada en el centro de Italia, cerca de Viterbo, en la región de Umbría, tras un arduo trabajo de localización de escenarios, la película presenta la figura del padre como la de un ser algo lunático y de rasgos autoritarios pero amante de sus hijas, a las que pretende educar a su manera, no pudiendo evitar que la mayor llegue a la adolescencia y sienta su primer amor hacia un pequeño delincuente allí conducido para su reeducación.

En el film se combina la autenticidad y la fábula, el naturalismo y el lirismo. Su estilo es una actualización de las diversas aportaciones del Neorrealismo, desde la crónica cotidiana (Zavattini-De Sica) al costumbrismo (Lattuada) y desde el documento antropológico (Pasolini) a la fantasía poética (Fellini). Prueba de ello son los cuerpos y rostros vulgares de actores y actrices así como el choque entre una Naturaleza casi virgen y la modernidad tecnológica con sus plaguicidas y leyes restrictivas (trabajo infantil, higiene en el taller, etc.). Pero si en El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) todas las abejas seguían unas conductas irracionales, pautadas y uniformes (una sutil metáfora de la forzosa obediencia a los dictados del franquismo), en esta ocasión representan la complejidad y la incertidumbre en la búsqueda de la libertad.

José Vanaclocha




miércoles, 25 de febrero de 2015

(2) EL LIBRO DE LA VIDA, de Jorge R. Gutiérrez.

HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cuenta el propio realizador que en una ocasión acudió a una entrevista de trabajo en California donde presentó unos bocetos inspirados en personajes y relatos clásicos. A su interlocutor no le interesaron y mientras le conminaba a abandonar el despacho, éste vio una carpeta suya olvidada con dibujos relacionados con la cultura indígena del país azteca. Quedó maravillado, reconociendo en Jorge R. Gutiérrez un estilo particular que debía desarrollar en vez de limitarse a emular a otros.

La opera prima del realizador mexicano, El libro de la vida, materializa esta lección aprendida, configurando un hermoso pero siniestro cuento empapado del realismo mágico latinoamericano y del folklore autóctono. Partiendo de un corto que dirigió en el Instituto de las Artes de California (CalArts) titulado Carmelo (2000), con el que ganó el Student Emmy Award y participó en diversos festivales alrededor del mundo, Gutiérrez recupera los mitos y las tradiciones de México en todo su esplendor, siendo la estrecha y etérea frontera entre la vida y la muerte el eje principal de la historia.




Financiada por Guillermo del Toro, quien le dispensa un sello de ambiciosa producción USA, la película abandona los modelos habituales de la industria estadounidense (Pixar-Disney, DreamWorks, 20th Century Fox, Universal) ofreciendo algo distinto, tan exótico como entretenido, si bien se sustenta en la tan manida trama del triángulo amoroso.

En esencia, un joven fallece creyendo que su amada ha muerto y la busca por el inframundo, poniendo a prueba sus miedos e inseguridades para conseguir volver a la vida y salvar a su pueblo de una horda de forajidos. Sin embargo, es su empaque visual lo mejor de El libro de la vida, una animación digital en 3D con personajes que simulan ser marionetas de madera y una estética que llama la atención por sus originales diseños y su espectacular colorido. Cuando el relato se adentra en el mundo de los Recordados, un lugar en permanente fiesta donde habitan los muertos, se alcanza el clímax óptico, derrochando imaginería siniestra que nos recuerda al mejor Tim Burton y su interesante La novia cadáver (2005) pero en versión latina.

Pau Vanaclocha




martes, 24 de febrero de 2015

(1) EL FRANCOTIRADOR, de Clint Eastwood.

DIOS, PATRIA Y FAMILIA

Cuando se repuso en septiembre de 1964 Sargento York (1941),
del notable Howard Hawks, en el antiguo cine Lys, el film despertó el rechazo de algunos cinéfilos porque el afable granjero protagonista interpretado por Gary Cooper mataba alemanes en la I Guerra Mundial con la misma certera puntería con la que cazaba patos. Se trataba de una operación de propaganda para preparar a los ciudadanos ante la II Guerra Mundial en curso. La jugada se repitió con el maestro John Ford, un director que babeaba ante los toques de trompeta, los uniformes militares y las cargas de la caballería. Ahora es Clint Eastwood, admirable en casi toda su carrera cinematográfica, el que saca a relucir sus más íntimos y conservadores fantasmas republicanos para sorpresa e irritación de los creyentes en el pacifismo como emblema del progresismo.

El francotirador es una adaptación del libro autobiográfico de Chris Kyle, un marine tejano de las fuerzas especiales que llevó a cabo cuatro peligrosas misiones en la guerra de Iraq y se convirtió en el soldado más letal abatiendo enemigos a distancia y protegiendo a sus amigos combatientes. El precio que pagó fue el tener que separarse temporalmente de su familia (esposa e hijos), correr un alto riesgo de muerte y ver cómo perdían la vida en combate varios de sus amigos.




El film, con escenas rodadas con varias cámaras en Marruecos con la generosa colaboración de las autoridades— y en estudios y exteriores de California, viene a ser la versión oficial USA de la guerra (invasión) de Iraq, una lucha necesaria contra los “terroristas” musulmanes (las torres gemelas de Nueva York en el 11-S) sin que se aluda para nada a las supuestas “armas de destrucción masiva” ni a las efectivas reservas de petróleo.

El relato,
elaborado con el buen oficio habitual de Clint Eastwood, constituye pues una loa a la bandera (ver la apologética secuencia del funeral en Arlington), a la milicia y a la nación gendarme de Occidente, produciéndose en el biografiado una especie de esquizofrenia entre el deber de servir a la patria y el de ser un buen marido y padre. Todo sea para salvar al mundo “libre”: las masacres y la destrucción se presentan como un ejercicio de legítima defensa ante el inevitable dilema de matar o morir.

Las disyuntivas morales
entre no alistarse y resultar tullido o fallecido; entre los iraquíes armados y los meros ciudadanos; entre matar a mujeres y niños resistentes y dejarlos vivos se diluyen ante la justificación que aporta el deber cumplido. El resto no se sale de las convenciones habituales: un compañerismo trufado de machismo, la fascinación por las armas, la esquemática división entre buenos y malos (que atacan en cuadrilla, como los indios en el western o los chinos en la guerra de Corea), el duelo estelar entre los dos francotiradores con recompensa incluida y victoria del protagonista, la identificación del espectador con el bando norteamericano debido a que los personajes amigos tienen rasgos humanos mientras los insurgentes islamistas se difuminan en el anonimato de una masa agresiva y amorfa, etc.

Los problemas psíquicos de Chris Kyle, su difícil readaptación a la paz y al hogar, se conjuran con más ejercicios de tiro y con la ayuda prestada a  veteranos lisiados. Paradójicamente, el héroe fue asesinado, en febrero de 2013, por un ex soldado
al parecer trastornado al que pretendía amparar.

José Vanaclocha




lunes, 23 de febrero de 2015

PREMIOS OSCAR 2015: PALMARÉS.

Lista completa de ganadores de los Premios Oscar 2015:

MEJOR PELÍCULA
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), de Alejandro González Iñárritu.
MEJOR DIRECTOR
Alejandro González Iñárritu, por Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia).
MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Eddie Redmayne, por La teoría del todo.
MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Julianne Moore, por Siempre Alice.
MEJOR ACTOR DE REPARTO
JK Simmons, por Whiplash.
MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Patricia Arquette, por Boyhood (Momentos de una vida).
MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Ida, de Pawel Pawlikowski.
MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Alejandro G. Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris Jr. y Armando Bo, por Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia).
MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Graham Moore, por The Imitation Game (Descifrando Enigma).
MEJOR MONTAJE
Tom Cross, por Whiplash.
MEJOR FOTOGRAFÍA
Emmanuel Lubezki, por Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia).
MEJOR BANDA SONORA
Alexandre Desplat, por El gran hotel Budapest.
MEJOR CANCIÓN
"Glory", de John Stephens y Lonnie Lynn, perteneciente a la película Selma.
MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA / DISEÑO DE PRODUCCIÓN
Adam Stockhausen y Anna Pinnoc, por El gran hotel Budapest.
MEJOR VESTUARIO
Milena Canonero, por El gran hotel Budapest.
MEJOR MAQUILLAJE
Frances Hannon, Mark Coulier, por El gran hotel Budapest.
MEJOR SONIDO
Craig Mann, Ben Wilkins y Thomas Curley, por Whiplash.
MEJORES EFECTOS SONOROS
Alan Robert Murray y Bub Asman, por El francotirador.
MEJORES EFECTOS VISUALES
Paul Franklin, Andrew Lockley, Ian Hunter y Scott Fisher, por Interstellar.
MEJOR LARGOMETRAJE DE ANIMACIÓN
Big Hero 6, de Chris Williams y Don Hall.
MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN
Buenas migas (Feast), de Patrick Osborne.
MEJOR LARGOMETRAJE DOCUMENTAL
Citizenfour, de Laura Poitras.
MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
Crisis Hotline: Veterans Press 1, de Ellen Goosenberg Kent.
MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
La llamada, de Mat Kirkby.



 
LOS MÁS PREMIADOS (largometrajes)
4 Oscars: Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia); El gran hotel Budapest.
3 estatuillas: Whiplash.
1 estatuilla: La teoría del todo; Siempre Alice;
The Imitation Game (Descifrando Enigma); Boyhood (Momentos de una vida); El francotirador; Interstellar; Big Hero 6; Citizenfour.

viernes, 20 de febrero de 2015

(3) TIMBUKTU, de Abderrrahmane Sissako.

"CONVIVIENDO" CON EL FANATISMO ISLÁMICO

En las escasas pero interesantes películas del cine africano que hemos podido ver apreciamos la vigencia de criterios
en la elaboración del relato fílmico muy diferentes de los generalmente utilizados en el cine europeo y norteamericano. Ellos suelen ignorar las normas académicas a la hora de crear la planificación, el montaje, el ritmo, la interpretación, etc. olvidando, por ejemplo, los resortes psicológicos y los explícitos mensajes socio-políticosdejando que prevalezca una especie de intuición poética, sin apresuramientos, a la hora de mostrar una realidad centrada en la Naturaleza y en la relación del hombre con sus semejantes y con los animales.




Este es el primer largometraje que nos llega de Abderrahmane Sissako (Mauritania, 1961), que emigró a Mali de joven y que estudió cine en Moscú (1983-1989) antes de afincarse definitivamente en Francia. Se trata de una producción francesa premiada por el Jurado Ecuménico en Cannes 2014.

La cámara ocupa su atención en una familia de pastores en pleno desierto cerca de Tombuctú (Mali), una tierra que es invadida por fanáticos yihadistas, musulmanes armados que pretenden cambiar mediante el terror y la opresión las costumbres de la población. Para ello cercenan toda manifestación de libertad, incluso la que atañe a la vida privada cotidiana
prohibición de fumar, jugar al fútbol, cantar, escuchar música, etc., todo ello en nombre de Alá. Y las mujeres resultan las más afectadas obligación de llevar velo y de ser castas, bodas forzadas, etc. pues hay tribunales improvisados que aplican a su modo el Corán para dictar sentencias de muerte o castigar con latigazos, siendo frecuente la pena capital por lapidación en caso de cometer un pecado de carácter sexual. 

Relato tan sencillo como auténtico que constituye una apelación a  la libertad y la dignidad del ser humano así como un estremecedor testimonio sobre la intransigencia y la barbarie. Resulta paradójico que los yihadistas empleen teléfonos móviles, altavoces, GPS, coches y vídeos, productos fabricados por la moderna tecnología de los “infieles” y ellos sigan instalados en unas leyes y una violencia de raíces medievales. Film recomendable.

José Vanaclocha




miércoles, 18 de febrero de 2015

(2) LA SEÑAL, de William Eubank.

CI-FI INDIE (O CUANDO EL HAMBRE AGUDIZA EL INGENIO)

Que un film independiente, de bajo presupuesto, se atreva a explayarse en un género tan tecnificado como la ciencia-ficción, acaparado por los grandes estudios de Hollywood bajo el formato de espectaculares sagas cinematográficas, tiene su mérito. Si además, tal y como dice el refrán, haces de la necesidad una virtud, estás demostrando que no todo gira en torno al dinero sino que existen más ingredientes en la compleja ecuación del negocio del cine: ingenio, talento, capacidad de superación... y por supuesto una buena historia que contar.

La señal, segundo largometraje del joven realizador William Eubank —su opera prima, Love (2011), no llegó a estrenarse en España—, comienza como una película simplona de corte juvenil, con trama romántica incluida, en la que tres universitarios investigan el origen de una señal radioeléctrica causada por un misterioso hacker, pero gradualmente se va transformando en un angustioso y perturbador relato de temática alienígena donde nada era lo que parecía, cuyo sugerente final da sentido global a la historia.




Envuelta en un potente planteamiento visual y una narración de ritmo creciente, La señal ofrece una nueva perspectiva al contacto con seres extraterrestres, pero lo hace escondiendo su verdadera naturaleza hasta que el enredo conspiranoico acaba colapsando por su propio peso. La primera mitad del metraje el espectador sospecha de una maquinación del gobierno estadounidense, cuando unos jóvenes se entrometen en sus secretas actividades. Pero la fuga del protagonista pone al descubierto una realidad que le supera.

Pero lo que más llama la atención, retomando la reflexión de inicio, es que, pese a haber sido premiada por sus efectos especiales en el pasado Festival de Sitges, se trata de un film que no abusa de ellos, dosificando su despliegue de manera tan inteligente como necesaria dada su condición indie

Pau Vanaclocha




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