TOMORROWLAND: EL MUNDO DEL MAÑANA

Una adolescente llena de curiosidad científica se embarca junto a un ex inventor desilusionado por la vida en una peligrosa misión para desenterrar los secretos de un misterioso lugar llamado Tomorrowland.

IT FOLLOWS

Jay tiene su primer acto sexual con su novio en la parte trasera de un coche. Al acabar, ella se desmaya. Al despertar, sufre visiones y pesadillas, teniendo la sensación de que alguien o algo la observa.

NUESTRO ÚLTIMO VERANO EN ESCOCIA

Cuando el estrés de ser padres pone en peligro su matrimonio, Doug y Abi deciden viajar a Escocia con sus hijos. Allí participarán en una reunión familiar convertida en un campo de minas no exento de humor.

UNA PALOMA SE POSÓ EN UNA RAMA A REFLEXIONAR

Las vicisitudes de dos perdedores de entre 50 y 60 años de edad, dos vendedores de artículos de broma que viven en una casa abandonada, y que tienen tres encuentros con la mismísima muerte.

SON OF A GUN

Encerrado por un delito menor, el joven JR aprende la dureza de la vida en prisión, y que para sobrevivir hay que buscar protección. Encuentra el amparo del criminal Brendan Lynch, pero todo tiene un precio.

EL CAMINO MÁS LARGO PARA VOLVER A CASA

Una mañana Joel encuentra a Elvis, el perro de su mujer, medio moribundo. Esto le obliga a salir de casa, algo que trata de evitar. Al dejarse las llaves dentro, pasará el día intentando volver a su refugio.

LA LECCIÓN

Una joven profesora trata de descubrir al alumno que roba en su clase para enseñarle una lección moral. Pero cuando se endeuda con prestamistas, ¿puede ella saber cuál es el camino correcto?

MATAR EL TIEMPO

Robert conoce a Sara por Internet. Dos tipos irrumpen en la charla reclamando a Sara la entrega de su hijo como pago por tratos con la mafia. Él se convierte en testigo invisible de los acontecimientos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

(3) 52 MARTES, de Sophie Hyde.

EL LABERINTO DE LA SEXUALIDAD

Esta película australiana no es una obra maestra pero su originalidad y su carácter insólito la hacen altamente recomendable, constituyendo el debut como realizadora de largometrajes de Sophie Hyde, procedente del documental y el cortometraje. Se trata de un producto independiente, con actores no profesionales y de reducido coste cuyo rodaje se prolongó a lo largo de 52 martes consecutivos filmando los encuentros entre una “madre” James y su hija Billie con unos pocos planos cada día, método gracias al cual podemos observar fielmente la evolución física y psicológica de los personajes, especialmente el de la madre que se somete a un tratamiento de cambio de sexo y el de su hija adolescente.




El relato es, pues, una crónica en la que la ficción es tratada como un documental abordando el complicado, profundo y doloroso proceso de mutación personal necesitado de tratamiento psicológico y, sobre todo, de suministro de hormonas y de delicadas operaciones quirúrgicas. Esta radical transformación de género nunca se completa del todo y jamás logra la perfección, aunque aquí sólo la contemplamos en el transcurso de doce meses. 52 martes se fundamente en dos procedimientos narrativos: el vídeo que graba Billie, mostrando sus cambiantes y contradictorios sentimientos, y la sucesión de acontecimientos mostrados en tercera persona
el punto de vista de la directora en torno a la transexualidad, consistente en tener el cuerpo de un sexo y una mente propia del otro, el que suele ser resolver el dilema en definitiva. 

En esta ocasión no encontraremos la frivolidad, el divertimento ni el morbo de otros títulos sino un angustioso drama personal que hay que eliminar superando dudas, incomprensiones y sufrimientos. La complejidad deriva también en este film de las difíciles relaciones entre una madre-padre y su hija en trance de llegar a la mayoría de edad
con su carga de inseguridades, búsquedas y ausencia de prejuiciospero que todavía afronta la sexualidad como una curiosidad o un juego antes que como una vivencia esencial.

El guión de esta película se fue escribiendo al mismo tiempo que se rodaba y los actores accedían a las escenas pocas semanas antes de su actuación ante la cámara, todo lo cual  hizo posible el amplio margen de improvisación y de rectificaciones que incorporaba todas las incógnitas, caos interior y confusión propias de la vida de quien estrena una nueva identidad.

José Vanaclocha




(2) CORN ISLAND, de George Ovashvili.

EN TIERRA DE NADIE

Esta producción multinacional es el segundo largometraje del georgiano George Ovashvili, con estudios de cine en su país natal y en EE. UU., y ha cosechado multitud de premios en festivales internacionales. Rodada con celuloide y no en el ahora habitual formato digital, Corn Island se ubica en el cauce del río Enguri, que nace en el Cáucaso y desemboca en el Mar Negro, constituyendo la frontera entre el estado de Georgia y la república de Abjasia, cuya secesión independentista provocó entre ambas naciones una guerra entre 1992 y 1993 con intervención de tropas rusas a favor del primero. Y en una pequeña isla fluvial de aluvión es donde se instalan un abuelo abjasio y su nieta huérfana que experimenta allí el despertar de su feminidad.




En el film, hecho con muy pocos diálogos, hay una doble vertiente expresiva: la crónica pausada y detallada de la vida cotidiana
el trabajo agrícola, la construcción de la cabaña, la pesca, etc. y una metáfora pacifista con el trasfondo de un sangriento conflicto armado en donde se hace imposible la neutralidad.

El rodaje se realizó en un único y bello escenario natural aunque en realidad se trata de un lugar construido en medio de un lago artificial. Pese a la general complacencia, a mi entender se nota demasiado que es un producto elaborado expresamente para triunfar en festivales y conseguir mediante su amplia distribución la principal fuente de financiación. Por eso me he sentido algo distante de su rebuscado simbolismo, su prefabricada poesía y su aséptica perfección formal.

José Vanaclocha




martes, 26 de mayo de 2015

(1) DANDO LA NOTA: AÚN MÁS ALTO, de Elizabeth Banks.

REPETICIÓN DE LA JUGADA

El contundente éxito comercial de la comedia universitaria con alma de musical Dando la nota (2012), la opera prima de Jason Moore inspirada en un relato sobre las competiciones estudiantiles de canto a cappella del periodista Mickey Rapkin, ha tenido como lógica consecuencia una previsible secuela que continúa narrando las andanzas de un peculiar grupo de amigas que luchan por convertirse en las flamantes ganadoras de importantes certámenes de esta disciplina musical.

Ajena a cualquier intento de renovar la franquicia con un nuevo enfoque, Dando la nota: Aún más alto repite exactamente el mismo esquema narrativo de su predecesora, fruto de una efectiva fusión de comedia adolescente y épica deportiva, en el que se sigue la evolución personal y profesional de las integrantes del coro Barden Bellas. Una vez más, las más frikis del campus deben juntarse para resarcir sus errores conquistando en esta ocasión el campeonato mundial de canto a cappella.




Destaca de nuevo su tono desenfadado y su protagonismo coral liderado por unas inspiradas Anna Kendrick y Rebel Wilson, sin embargo la película naufraga por la nula tensión competitiva y la inserción de anecdóticas subtramas añadidas para tratar de enriquecer en vano la historia. De hecho, hay más de lo mismo en cuanto a chistes sexuales, diálogos absurdos e impostados romances que no aportan nada al conjunto. La primera entrega todavía llamaba la atención por la soltura de sus actuaciones musicales; en la presente las coreografías se desmadran hasta lo ridículo y los antagonistas, los miembros del grupo alemán Das Sound Machine, recuerdan a los típicos villanos de opereta. 

La actriz Elizabeth Banks, que en la saga encarna la locutora que retransmite estos torneos, asume la dirección del film. Pues bien, el resultado no puede ser más anodino. Corrección formal pero ausencia de méritos. 

Pau Vanaclocha





lunes, 25 de mayo de 2015

FESTIVAL DE CANNES 2015: PALMARÉS.

Lista de premiados de la 68ª edición del Festival de Cannes 2015




SECCIÓN OFICIAL 

Palma de Oro
Dheepan, de Jacques Audiard.

Gran Premio del Jurado
Son of Saul, de Laszlo Nemes.

Premio al Mejor Director
The Assassin, de Hou Hsiao-Hsien.

Premio del Jurado
The Lobster, de Yorgos Lanthimos.

Premio al Mejor Guión
Michel Franco, por Chronic.

Premio a la Interpretación Femenina Ex Aequo
Rooney Mara por Carol; y Emmanuelle Bercot por Mon Roi.  

Premio a la Interpretación Masculina
Vincent Lindon por La loi du marché.

Palma de Oro a Mejor cortometraje
Waves' 98, de Ely Dagher.

Cámara de Oro (Mejor Debut)
La tierra y la sombra, de César Augusto Acevedo.

FIPRESCI Sección Oficial
Son of Saul, Laszlo Némes.

 
UN CERTAIN REGARD (UNA CIERTA MIRADA)

Premio Un Certain Regard (Mejor Película)
Hrútar, de Grímur Hákonarson.

Premio Especial del Jurado
The High Sun, de Dalibor Matanic.

Premio a la mejor dirección
Kiyoshi Kurosawa, por Journey to the Shore.

Premio ‘Un cierto talento’
Treasure, de Corneliu Porumboiu.

Premio Avenir (futuro prometedor) Ex Aequo
Masaan, de Neeraj Ghaywan; y Nahid, de Ida Panahandeh.

FIPRESCI Una cierta mirada
Masaan, de Neeraj Ghaywan.  
QUINZAINE DES RÉALISATEURS (QUINCENA DE REALIZADORES) 

Art Cinema Award
El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra.

Premio SACD
My Golden Years, de Arnaud Desplechin.

Label Europa Cinema
Mustang, de Deniz Gamze Ergüven.

Premio Illy de cortometraje
Rate Me, de Fyal Boulifa.

Mención especial cortometraje
The Exquisite Corpus, de Peter Tscherkassky.


SEMANA DE LA CRÍTICA

Grand Premio Nespresso
Paulina (La Papota), de Santigo Mitre.

Premio Revelación France 4
La tierra y la sombra, de César Augusto Acevedo.

Premio Gan Foundation para la ayuda a la distribución
The Wakhan Front, de Clément Cogitore.

Premio Canal + de cortometraje
Ramona, de Andrei Cretulescu.

Premio Decouverte Sony Cinealta de Cortometraje
Varicela, de Fulvio Risuelo.

FIPRESCI
Paulina (La Papota), de Santiago Mitre.

PREMIO DEL JURADO ECUMÉNICO
Mia Madre, de Nanni Moretti.

Menciones especiales 
La loi du marché, de Stéphane Brizé.
Taklub, de Brillante Mendoza.

FUENTE: Cinemanía.




viernes, 22 de mayo de 2015

(2) LA DEUDA (OLIVER'S DEAL), de Barney Elliott.

CAPITALISMO SIN FRONTERAS

Esta producción internacional constituye el debut en el largometraje del guionista y director Barney Elliott
estudiante de audiovisual en diversos países, realizador de cortometrajes y de anuncios publicitarios, un profesional casado con una peruana y afincado en Lima cuyo talante progresista se percibe no sólo en su película sino también en sus manifestaciones cuando equipara la moderna globalización con el nuevo imperialismo, de lo que se deduce que el concepto de naciones ricas y naciones pobres es una generalización equívoca que encubre lo esencial: la injusta diferencia entre clases sociales.




En el film, un poderoso capitalista norteamericano y un gran terrateniente peruano
encarnado por Carlos Bardem entran en competencia para adquirir a precio de saldo las tierras del altiplano hermosas imágenes de las nevadas cumbres andinas, recurriendo incluso a métodos violentos, mientras los campesinos viven en medio de la pobreza y son presionados para vender sus propiedades.

Pero el relato no sólo trata del expolio del “Tercer Mundo” por los ricos del primero sino que amplía su mirada a la fuerte deuda externa e interna del Estado, superior al PIB, que asumió tras su golpe militar el general Juan Velasco Alvarado (1968-1975), utilizando los fondos para llevar a cabo una política nacionalista de carácter populista, con una reforma agraria que le llevó a expropiar a los grandes terratenientes. La devolución de los préstamos se demoró largos años y obligó a Perú a recortar los servicios públicos en detrimento de las capas populares.

Las intenciones de La deuda (Oliver's Deal) me parecen plausibles pero su plasmación fílmica es sólo discreta. La toma de conciencia de los “malos” al final es demasiado artificiosa; no está suficientemente clarificado el complejo entramado social, financiero y político al que se alude; no encajan bien los planteamientos macro-económicos con la trama melodramática que afecta a los personajes y, finalmente, resulta demasiado esquemática la dicotomía entre la pureza del campo y la corrupción de la ciudad. ¡Lástima!

José Vanaclocha




jueves, 21 de mayo de 2015

(2) MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA, de George Miller.

LAS ARENAS ARDIENTES DEL DESIERTO

Numerosas películas de ciencia-ficción muestran un futuro devastado por una guerra nuclear o un cataclismo medioambiental, y los supervivientes intentan prosperar en un contexto apocalíptico. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, el género fue prolífico en este sentido impulsado por el miedo al “invierno atómico”. Y aunque la mayoría de estas producciones pasaron sin pena ni gloria, la saga Mad Max obtuvo años después un clamoroso éxito de público convirtiéndose en un clásico imperecedero. 

Las delirantes andanzas de aquel policía motorizado interpretado por Mel Gibson que se enfrentaba a estrafalarios forajidos en un mundo árido y desolado donde escasean los recursos más básicos atrajo la atención de un público seducido por el fascinante diseño de ese decadente universo de violencia y depravación, la sucesión interminable de espectaculares escenas de acción y una sugerente fusión de géneros que se apropiaba de elementos inherentes a la fantasía, la aventura, el western crepuscular e incluso el thriller. No pocos apreciaron, además, sutiles advertencias por la deriva insostenible de nuestro actual modo de vida, insaciable en el consumo despilfarrador de los siempre limitados recursos naturales. Y ahí seguimos.




Así, tras la creación del icono en la fundacional Mad Max, salvajes de autopista (1979) y la consagración de su protagonista en Mad Max 2, el guerrero de la carretera (1981), la decepcionante tercera entrega Mad Max 3, más allá de la cúpula del trueno (1985) supuso el golpe de gracia a una historia cuya mala gestión acabó arrinconándola en el baúl de los recuerdos.

Pues bien. 30 años más tarde el mismo realizador de la trilogía, George Miller, se encarga de resucitarla en Mad Max: Furia en la carretera, un remake más que una continuación de las desventuras de Max Rockatansy. Y lo hace por todo lo alto, intensificando sus principales ingredientes hasta casi el paroxismo, configurando una orgía de acción desenfrenada, saturada de acrobacias, peleas, tiros y explosiones sin fin. Este salvaje periplo al “corazón de las tinieblas” post-apocalíptico resulta un vasto pero armónico caos perfectamente coreografiado, cuya factura técnica se me antoja sencillamente cautivadora. Partiendo de una meticulosa planificación y un vertiginoso montaje del veterano cineasta australiano, se le añade una fotografía recargada en tonos cálidos y una potente banda sonora concebida por Junkie XL. Me agobió que aceleraran las escenas de acción para dar más sensación de confusión, no era necesario.

Eso sí, conviene advertir de la simpleza del argumento y de la nula tridimensionalidad de los personajes. Las dos horas de metraje son casi monopolizados por una quilométrica persecución en una doble dirección: una huida y un regreso, separados por una breve pausa narrativa para descansar, sanar las heridas y renovar fuerzas. Por su parte, reconozco el esfuerzo interpretativo de los actores protagonistas, Tom Hardy y Charlize Theron, pero sus personajes son más planos que el papel de fumar, aportando simplemente sus caras bonitas y agraciadas presencias.

¿Lo mejor de Mad Max: Furia en la carretera? Que no engaña a nadie, no promete nada que no puede dar y da lo que promete. Recuerdo que una pareja de ancianos se levantó a los 15 minutos de proyección: entiendo que para ellos el film es un ultraviolento videojuego sin apenas trasfondo dramático ni desarrollo de personajes, pero esta cuarta entrega de Mad Max no iba dirigida a captar su interés.

Pau Vanaclocha




martes, 19 de mayo de 2015

(2) LA PROFESORA DE HISTORIA, de Marie-Castille Mention-Schaar.

EDUCAR ES MOTIVAR

En el cine francés abundan las películas sobre las virtudes de la escuela republicana, la basada en una enseñanza de carácter público, laico y mixto. Este segundo largometraje de Marie-Castille Mention-Schaar
no se estrenó aquí Mi primera vez, su debut en 2012 se inspira en un hecho real como es el  premio ganado por toda una clase del liceo Léon Blum de Créteil en el Concurso Nacional de la Resistencia y la Deportación que, ese año, versaba sobre los niños y adolescentes en los campos de concentración nazis.

Titulado originalmente Los herederos, el film está protagonizado colectivamente por los alumnos del instituto pero la profesora de Historia Anne Gueguen, encarnada por Ariane Ascaride, intérprete habitual del cineasta Robert Guédiguian, ejerce de elemento aglutinante y coordinador del trabajo de investigación
en el sentido de descubrimiento personal enriquecedor de unos escolares especialmente indisciplinados, gamberros y desmotivados ante el saber humanista.




El conocimiento del Holocausto (el genocidio nazi contra judíos, gitanos, homosexuales y comunistas) es el eje medular de este relato cuya importancia permanece aún vigente como lección contra el racismo y la barbarie y, por tanto, en favor de la tolerancia y la solidaridad. Rodada con tres cámaras y por orden cronológico, La profesora de Historia es una película generosa y comprometida a la que, a mi entender, perjudica un exceso de optimismo y un didactismo algo esquemático al presentar a una clase fuertemente desmotivada y maleducada que acaba convertida en un modelo académico estatal. Parecería todo una fantasía escasamente verosímil si no fuera porque uno de los alumnos de la experiencia real
el musulmán Ahmed Dramé— es coautor del guión y uno de los actores del film. 

Pero pese a las reticencias apuntadas, el interés de la cinta en indiscutible por la riqueza de sus aportaciones: 1) Demuestra que educar no es otra cosa que motivar al estudiante, atrapando su atención  para que aprender se convierta en una actividad placentera. 2) La necesaria autoridad del profesor no presupone autoritarismo y un actitud firme pero también flexible podría evitar el stress y el desánimo tan frecuentes en los profesionales de la docencia. 3) La libertad personal (vestuario, móvil, bromas, comentarios en voz alta, etc.) debe subordinarse a unas normas generales tanto por respeto a los demás como para poder alcanzar los objetivos de la educación. 4) El tratamiento de las cuestiones religiosas no debe consistir en la defensa de una determina fe sino en el conocimiento de los diversos credos y de sus correspondientes contextos socio-culturales. Y 5) El importante papel propagandístico de las imágenes (carteles, revistas, cine, comic, etc.) obedece a su gran eficacia a la hora de ratificar o de rechazar los valores del orden establecido por los diferentes poderes, lo que va ligado a la actitud crítica o pasiva con que son recibidos sus mensajes icónicos sobre la bondad y la maldad, la autoridad y la sumisión, etc.

José Vanaclocha



(0) UNA NUEVA AMIGA, de François Ozon.

YO SOY EL PADRE Y LA MADRE

He sentido una gran decepción ante el nuevo film de François Ozon, un cineasta que suele trabajar con talento y dignidad incluso cuando aborda asuntos tan escabrosos como polémicos. Lo más sorprendente es que en esta ocasión parece haber seguido los pasos de Pedro Almodóvar con todo su desmadrado repertorio de gays, bisexuales, travestidos y transexuales, lo cual a algunos comentaristas les ha parecido una valiosa indagación sobre la identidad sexual, con toda su compleja ambigüedad. Pero cualquier comparación con Tootsie (Sydney Pollack), Con faldas y a lo loco (Billy Wilder) o Víctor o Victoria (Blake Edwards) me parece pura frivolidad. 




Una nueva amiga, ambientada en lujosos escenarios burgueses, parte de un guión del propio director inspirado en un breve relato de Ruth Rendell, pero el entramado de personajes y situaciones me ha parecido tan rebuscado y retorcido, tan poco verosímil, como morboso y caricaturesco. Sus apologistas hablan de una trama freudiana llena de instintos reprimidos, de la liberación del deseo y del triunfo final del amor (un trío) por encima de la ortodoxia moral imperante, explicando lo que parecen íntimas pulsiones patológicas como la natural conducta de quien osa explorar antiguos territorios, los ya transitados por el niño que se ponía los vestidos de mamá y por el viudo que calma los lloros de su bebé con el olor de la ropa de su difunta esposa que ahora él viste. Pero estas explicaciones me suenan a fofo culturalismo porque ¿qué pasa con el hijo al que hacen desparecer a mitad de la película?

Con un estilo narrativo que discurre entre el melodrama y la comedia, a mí me parece que casi todo discurre con un tono de parodia, con un Romain Duris cuyos gestos y gustos de “loca” permiten a François Ozon mostrar la fascinación que siente, no compartida por todos los espectadores, ante el rito fetichista de una metamorfosis personal y erótica lograda a base de afeitados, depilaciones, maquillajes, pelucas, falsos pechos de espuma, medias y zapatos de altos tacones. Incluso atreviéndose a sugerir que Virginia (el varón David camuflado) es el verdadero sueño amoroso de Claire como sustituta de la esposa desparecida y que su impuso lésbico inconsciente por fin ha podido exteriorizarse. Repito: una gran decepción.

José Vanaclocha




lunes, 18 de mayo de 2015

(3) A CAMBIO DE NADA, de Daniel Guzmán.

JÓVENES A LA DERIVA

El actor y realizador de cortometrajes Daniel Guzmán debuta en el largometraje con A cambio de nada y logra el primer premio en el reciente Festival de Málaga. Y lo hace con un film que contaba con numerosos antecedentes por incidir en las peripecias de un adolescente que no encuentra su lugar en el mundo, desorientado y sin futuro, con una familia descompuesta, una escuela que no le engancha, unos trabajos eventuales y una relaciones amorosas fallidas. Va a la deriva, se refugia como puede en la amistad y, casi sin poder evitarlo, cae en la delincuencia.

En el cine español, esta temática de cine juvenil era abundante años atrás, desde el Carlos Saura de Los golfos (1959) y de Deprisa, deprisa (1980) a todo ese cine de falsa denuncia y sensacionalista con drogadictos atracadores retratados tópicamente de cara a la taquilla por José Antonio de la Loma con “El Torete”, “El Vaquilla”, etc. Daniel Guzmán erige como protagonista a Darío acompañado de su compañero Luismi, siguiendo sus andanzas durante un verano en el extrarradio de Madrid y buscando ante todo la verdad de sus personajes y de sus motivaciones.




La referencia social va mucho más allá de la actual crisis que padecemos: mezcla drama y humor para humanizar a unos seres humanos contemplados con afecto y comprensión, hace cómplices a adolescentes y a viejos como grandes damnificados del sistema
la anciana es encarnada por la propia abuela del director y el resultado es un magnífico retrato testimonial, sin moraleja alguna, con un lenguaje, situaciones y tipos llenos de autenticidad que sólo intentan sobrevivir.

El clima emocional del film nos remite al de Solas (Benito Zambrano) y al de Barrio (Fernando León de Aranoa), ambos de 1998, y su estilo está totalmente subordinado a la eficacia expresiva a la hora de buscar la máxima autenticidad, rehuyendo los alardes técnicos innecesarios
como lo haría un buen documentalista aunque a veces algún detalle algo forzado nos recuerde que todo arranca de un guión escrito como literatura.

En la banda sonora suenan Julio Iglesias y Demis Roussos, cantantes populares en los años 80, como si el tiempo se hubiera fosilizado y los personajes se hubieran quedado prisioneros de una época pretérita de la que no pueden escapar.

José Vanaclocha



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