[•REC] 4: APOCALIPSIS

Ángela Vidal, la única superviviente de una terrible infección, es rescatada de un edificio. Sin embargo, el caos vuelve a desatarse y la semilla del mal renace adoptando nuevas y terribles formas.

CAMINANDO ENTRE LAS TUMBAS

Matt Scudder, un expolicía de Nueva York, trabaja como detective privado a pesar de no tener licencia. Un día accede a ayudar a un traficante a cazar a los hombres que secuestraron y asesinaron a su esposa.

SERENA

Un joven matrimonio se traslada de Boston a las montañas del norte de Carolina para montar un negocio maderero. Él está acostumbrado a vivir en el campo, pero para ella es una experiencia nueva.

BLUE RUIN

Dwight es un vagabundo que vive en un destartalado Pontiac azul. Un día se entera de una terrible noticia, por la que toma una decisión: vuelve a la casa de su infancia para llevar a cabo una extraña venganza.

321 EN MICHIGAN

Antonio debe ingresar en la cárcel por un delito financiero. Joven y brillante, elaborará un plan para evitar esa mancha en su currículum: simular que va a estudiar un Máster en la Universidad de Michigan.

FILTH EL SUCIO

Bruce Robertson es el detective de policía más maleducado, pervertido, misántropo y adicto a las drogas y al sexo de Edimburgo. A pesar de ello, Robertson quiere un ascenso.

LA SAL DE LA TIERRA

Desde hace 40 años, Sebastião Salgado recorre el planeta captando los grandes acontecimientos de la Humanidad. Su hijo Juliano y Wim Wenders, también fotógrafo, comparten su mirada.

LA RECONSTRUCCIÓN

Eduardo es un trabajador de la industria del petróleo. Su solitaria rutina se ve alterada cuando se traslada hasta Ushuaia unos días. El viaje y el reencuentro con un viejo amigo y su familia lo ponen a prueba.

LOREAK (FLORES)

La vida de Ane da un giro cuando comienza a recibir de forma anónima un ramo de flores en su casa, al igual que Lourdes y Tere. La historia de tres mujeres alteradas por la mera presencia de unas flores.

LAS AVENTURAS DEL PEQUEÑO FANTASMA

Todas las noches, en el viejo Castillo de Eulenstein, el Pequeño Fantasma sale a hacer su recorrido cotidiano. Un día se despierta perdido en la ciudad en pleno día, aterrorizando a los que se cruzan con él.

jueves, 30 de octubre de 2014

(1) DRÁCULA, LA LEYENDA JAMÁS CONTADA, de Gary Shore.

VAMPIRISMO SUPERHEROICO

El enésimo retrato cinematográfico del célebre Conde Drácula viene de la mano del debutante Gary Shore en un intento de relatar su origen sobrenatural aprovechándose de la relevancia histórica de Vlad Tepes “el empalador”, el personaje real que inspiró la creación del mito por parte de Bram Stoker a finales del siglo XIX. 

Así, Drácula, la leyenda jamás contada narra la trágica epopeya de un príncipe rumano que para detener el expansionismo otomano que amenazaba a su familia, a su reino y al resto de Europa decide sacrificar su vida aliándose con un ser maléfico que habita las entrañas de una montaña tenebrosa de los Cárpatos. El resultado es su conversión en el vampiro más famoso del mundo, dotado de extraordinarios poderes —inmortalidad, fuerza  y velocidad sobrehumanas, sentidos agudizados, transformación en una bandada de murciélagos o en un lobo solitario— si bien adicto a la sangre humana. En su nueva condición de monstruo, a pesar de ser incomprendido por los suyos, será capaz de enfrentarse y vencer al ejército otomano, así como saldar cuentas con el sultán Mehmed II, conquistador de Constantinopla.




Partiendo del breve pero intenso prólogo de Drácula de Bram Stoker (1992), al que imita descaradamente en forma y fondo, el film de Gary Shore se deja arrastrar por las dos principales tendencias actuales en Hollywood: la revisión postmoderna de relatos y personajes de ficción clásicos, basada en una esquematización romántica despojada de sus aspectos más violentos e indecentes; y la asimilación progresiva de estructuras discursivas y elementos narrativos propios del (sub)género superheroico. A rebufo de las sagas Marvel y DC dominantes en la industria USA, Drácula, la leyenda jamás contada elimina la perversidad innata del vampirismo clásico para construir un nuevo paradigma mitológico en el que el vampiro es una suerte de héroe medieval atormentado por su incapacidad para salvar a sus seres queridos, en constante lucha contra sus más sanguinolentos instintos. La domesticación de la a priori siniestra figura vampírica, especialmente a través de deleznables sagas adolescentes de cuyos nombres no quiero acordarme, ha terminado derivando en una exótica película de superhéroes.  

Esta aproximación a Drácula es, por tanto, efímera y olvidable. Y no solo porque falla la mezcla entre el pretendido contexto histórico realista y unos sucesos terroríficamente ficticios, sino porque el relato en sí es de una superficialidad insultante, debilitado por un guión simplón y unos personajes carentes de la mínima entidad. La inversión en efectismo digital, logrando algunas destacables escenas, apenas compensan la pobreza conceptual y narrativa de una cinta condenada ala menudencia.

Pau Vanaclocha




(3) PACO DE LUCÍA: LA BÚSQUEDA, de Francisco Sánchez Varela.

VIVIR Y MORIR IMPROVISANDO

Documental biográfico sobre el malogrado guitarrista Paco de Lucía (Algeciras, Cádiz, 1947 – Yucatán, México, 2014), un músico autodidacta, sin estudios académicos aunque iniciado en el “toque” por su padre y alentado por gente relacionada con el mundo del flamenco, que falleció repentinamente a los 66 años de un fallo cardíaco. De modesta condición social, de carácter introvertido, tímido y solitario, empezó a practicar con las seis cuerdas a los siete años de edad, alcanzando fama mundial con sus giras internacionales y formando parte de varios grupos uno de ellos con los jazzmen Larry Coryell, John McLaughlin y Al di Meola, que le enseñaron el arte de la improvisación después de haber actuado como dúo irrepetible con Camarón de la Isla.




Realizada por su hijo Curro Sánchez, diplomado en cine y realizador de cortometrajes y de spots publicitarios, a partir de un guión elaborado con su hermana Casilda, Paco de Lucía: La búsqueda destaca por la variedad y riqueza de los materiales de archivo (visuales y sonoros) utilizados, tanto de cosecha propia como ajena, que incluyen multitud de entrevistas, actuaciones y discos grabados por este músico que no creía en la “genialidad” sino en el trabajo duro y constante acompañado de algo de talento, opinión que prueba su modestia, lo mismo que revela su sinceridad —acertado o no— en la confesión de que tras ganar sus dos primeros millones de pesetas dejó de considerarse de izquierdas.

De su principal residencia —una hermosa mansión de Mallorca— partía y a ella regresaba tras los conciertos triunfales que ofrecía este singular artista que empezó siendo rechazado por los “puristas” después de abandonar la ortodoxia del flamenco ancestral para emprender nuevos caminos de experimentación y de investigación con la guitarra, obsesionado siempre por alcanzar la perfección. Y seguramente la alcanzara con su impecable técnica, su ágil digitación, la precisión de su ritmo, la pureza de su sonido y su exuberancia armónica. Una auténtica gozada.

José Vanaclocha




martes, 28 de octubre de 2014

(4) DOS DÍAS, UNA NOCHE, de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

SOLIDARIDAD OBRERA /vs/  SUPERVIVENCIA

A mitad del siglo XIX comienza a difundirse en Europa la idea de la imprescindible solidaridad obrera y del sindicalismo de clase para hacer frente y moderar la explotación capitalista industrial hasta que, tras la caída del Muro de Berlín en 1989, el neoliberalismo ha ido imponiendo de manera hegemónica los conceptos de competitividad, productividad y mercado provocando el naufragio socialdemócrata y el sentimiento de desamparo de los trabajadores en medio de una terrible crisis económica que sólo parece admitir la consigna individualista del “sálvese quien pueda”.

Tras diez años madurando el proyecto pero con una rápida escritura del guión, los hermanos Dardenne han abordado esta candente cuestión social, generadora de paro y de pobreza, en una película que presta especial atención a la humanidad de los personajes sin caer en lo panfletario, lo esquemático o lo sensiblero, exponiendo las razones de todos ellos, desde las del empresario necesitado de despedir o de reducir salarios para bajar los costes hasta las de los obreros que deben aceptar los recortes para no perder sus empleos.




El “truco” del guión, que fue rodado respetando el orden cronológico de los acontecimientos con planos de larga duración, aumentando su complejidad, reside en delegar la decisión de prescindir laboralmente de la protagonista, la casada y madre Sandra (la estupenda Marion Cotillard), en el voto secreto de sus 16 compañeros de la fábrica. Ella es el punto más débil del grupo debido a su tendencia a la depresión. Y aquí es donde surge el choque entre intereses y principios, entre la ganancia de una prima especial, muy necesaria para atender los gastos familiares, por reducción de plantilla y su renuncia a ella, solidarizándose con la despedida para lograr su readmisión.

La película se desarrolla durante un fin de semana, en dos días y una noche en que Sandra y su marido
que hace para ella la labor propia de un sindicalista realizan un gran esfuerzo físico y psicológico para hablar con todos los trabajadores con el fin de conseguir su apoyo en una nueva votación.

Los hermanos Dardenne han realizado el film más social y comprometido de su brillante carrera, centrada toda ella en la observación de adultos y de niños enfrentados a entornos familiares o colectivos hostiles. El film ahora estrenado termina provisionalmente de una manera feliz, con el triunfo de una insolidaridad anulada por la generosidad del empresario. Pero este desenlace tramposo es modificado definitivamente por los cineastas para terminar lanzando sutilmente su “mensaje”: una lección moral sobre la necesidad de la lucha, de la fraternidad y de la generosidad de los más débiles. En definitiva, una firme defensa de la dignidad humana.
  
José Vanaclocha  



(1) COHERENCE, de James Ward Byrkit.

EL PERTURBADOR PASO DEL COMETA

Este primer largometraje del estadounidense James Ward Byrkit
procedente del teatro, la música y el diseño ha sido galardonado en los festivales de Sitges, Bilbao y Ámsterdam, cosechando partidarios acérrimos pero también decepcionados espectadores, como es mi caso, para quienes Coherence  no es más que un absoluto camelo. Rodada, según nos informan, sin un riguroso guión previo y con grandes dosis de improvisación (¿?), la película destaca por su baratísima producción, rodaje de sólo cinco noches en una sola habitación, con una iluminación simple y la participación de ocho intérpretes.




A partir de una situación única
la reunión de cuatro parejas para ver el paso de un cometa, el film es un claro ejemplo de la moderna evolución del género de terror que, desde la época clásica en que todos los elementos narrativos y expresivos obedecían a un riguroso código preestablecido, ha ido convirtiéndose en un conglomerado caracterizado por relacionar, no sin cierta arbitrariedad, el miedo con elementos propios del cine fantástico, la ciencia-ficción y el suspense.

En este “todo vale” para lograr determinados efectos aparece en esta ocasión una artificiosa mezcolanza de fallos informáticos, extraños cortes de fluido eléctrico, cálculo de probabilidades, física cuántica, indefinible identidad personal, mundos paralelos, tercera dimensión, paradojas espacio-temporales y sucesos inexplicables. Todo ello se integra en un relato de pretencioso intelectualismo en el que, sin embargo, se agradece la ausencia de los tópicos “sustos” para que sea la falta de lógica lo que perturbe el ánimo del público.

Los nuevos aires del género, ligados con frecuencia al falso documental
aquí la cámara llevada a mano no cesa de moverse y de desenfocar las imágenes tomadas en primer plano, habría que rastrearlos hasta The Blair witch project (1998) y la saga Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza, a partir de 2007), creadores de un terror conceptual también denominado por algunos “psicológico” basado en el progresivo y sutil deslizamiento desde la realidad más cotidiana a un universo fantasmagórico alejado de toda explicación racional, disimulando los trucos y golpes de efecto empleados con la presencia de un entorno y de unos personajes completamente normales.

José Vanaclocha



viernes, 24 de octubre de 2014

(2) LASA Y ZABALA, de Pablo Malo.

CRÍMENES DE ESTADO

El tercer largometraje de Pablo Malo, tras Frío sol de invierno (2004) y La sombra de nadie (2006), nos llega en forma de crónica policial y judicial sobre los GAL, una organización paramilitar de guardias civiles y políticos “justicieros”
activos durante el gobierno socialista que actuaron al margen de la legalidad vigente y que secuestraron, torturaron, ejecutaron y enterraron en 1983 a J. Lasa y a J. Zabala, dos jóvenes abertzales refugiados en el sur de Francia, hasta que su fosa fue descubierta casualmente en 1995 en la provincia de Alicante. Tras largas y difíciles investigaciones, los condenados a elevadas penas de reclusión sólo llegaron a cumplir unos pocos años en la cárcel.




Sobre el País Vasco, sobre su conflicto político y sobre las actividades de ETA hay ya bastantes películas realizadas por el cine español, desde diversas perspectivas ideológicas y con desigual interés fílmico. Lasa y Zabala no aborda el tema de Euskadi desde una óptica política
como sí lo hacía el magnífico y polémico documental La pelota vasca de Julio Medem en 2003 sino que se trata de una reconstrucción de hechos, con inserción de flash-backs, con voluntad de objetividad, aunque aquí el terrorismo y los asesinatos de ETA se relatan verbalmente y de pasada mientras todo el peso testimonial y denunciatorio del film recae sobre esa parte de las fuerzas de seguridad que convirtió la justicia en unas cloacas del Estado de Derecho. Hay, pues, un palpable desequilibrio que vendría a compensar, hasta cierto punto, el enfoque contrario de películas como Yoyes (Helena Taberna, 1999) o GAL (Miguel Courtois, 2006).

Lasa y Zabala, un relato centrado en la resolución de una intriga y en el enjuiciamiento de unos hechos criminales, tiene como finalidad la reivindicación de la memoria histórica y la necesidad del diálogo y de la reconciliación para resolver al problema del independentismo vasco sin necesidad de recurrir a la violencia, ni a las bombas de unos ni a la represión incontrolada de otros.

Cierto es que el aparato policial del franquismo no fue desmontado en la Transición pero no es lo mismo la Dictadura que la Democracia ni el Centralismo que las Autonomías. Lasa y Zabala fija su atención preferente en las alcantarillas del españolismo más rancio, con un lenguaje de ficción que muestra sucesos reales con un estilo más propio del thriller que del documental reconstruido.

José Vanaclocha




miércoles, 22 de octubre de 2014

(1) THE EQUALIZER (EL PROTECTOR), de Antoine Fuqua.

VENGANZA, QUE NO JUSTICIA

Proyectada en la ceremonia de apertura de la 62ª edición del Festival de San Sebastián, afortunadamente fuera de concurso, The Equalizer: El protector tiene como único reclamo ser el reencuentro profesional entre Antoine Fuqua y Denzel Washington —quien recibió el Premio Donostia como reconocimiento de su carrera artística— 13 años después de Training Day (2001). 

El film, concebido como un indisimulado ejercicio de lucimiento del célebre actor estadounidense, recupera la esencia del thriller ultraviolento de los años 80 protagonizado por Charles Bronson o Chuck Norris. Su puesta al día no implica originalidad alguna, configurando un discreto relato de venganza desarrollada de una manera mecánica y previsible.




The Equalizer: El protector traslada a la gran pantalla la serie homónima ochentera centrada en un ex-agente de inteligencia jubilado que imparte justicia al margen de la ley. Llena de clichés, el film incluye manidos arquetipos como el héroe generoso y comprensivo con el prójimo pero virulento y letal contra sus enemigos; así como los gánsteres ineludiblemente perversos que va eliminando con suma facilidad.

Fuqua hilvana una serie de potentes escenas mezcladas con momentos de calma que apenas enriquecen la narración, coronadas con recursos facilones como la cámara lenta del protagonista mientras camina sin despeinarse cuando explotan edificios a su alrededor.

Realmente, la película es una banalidad en sí misma. Lo único que merece destacarse es la solvente interpretación del mencionado Denzel Washington y de una Chloë Grace Moretz cada vez más crecidita que ya asume papeles menos recatados e infantiles.

Pau Vanaclocha



(0) NINJA TURTLES (LAS TORTUGAS NINJA), de Jonathan Liebesman.

CINE PALOMITERO ADOLESCENTE

En 1984 se publicó en Mirage Studios, una editorial USA de corte independiente, un pequeño cómic en blanco y negro firmado por Kevin Eastman y Peter Laird titulado Teenage Mutant Ninja Turtles, una divertida parodia del género superheroico en general y un homenaje al trabajo de Frank Miller en particular. Tal fue su éxito de ventas que lo que iba a ser un único tebeo condujo a una vasta colección formada por varios volúmenes, a una serie animada de TV convertida en icono de toda una generación y a una franquicia cinematográfica de ínfima calidad pero entrañable por el sello Jim Henson de sus efectos y su vestuario.




Su regreso a la gran pantalla, habiendo madurado su público original y sin haber captado anteriormente la atención de nuevas generaciones acostumbradas a la espectacularidad de las sagas superheroicas actuales, se me antoja un fracaso sin paliativos pues Ninja Turtles (Las tortugas ninja) es un reboot rutinario y previsible que no da la talla ni como emotivo ejercicio de nostalgia ochentera ni como nuevo paradigma del cine palomitero adolescente, a pesar de contar con Michael Bay como productor y con Megan Fox de protagonista. 

Pese a calcar personajes y escenarios de títulos emblemáticos del action movie más rimbombante paridos por el propio Bay —la misma estética de videojuego y las mismas situaciones apoteósicas de su saga Transformers—, la película apenas se sostiene argumentalmente y sus únicos momentos de efímero entretenimiento se limitan a breves gags humorísticos y contadas escenas de acción. Lo demás es simple relleno y más de lo mismo contado de modo cómodo y sencillo, sin espacio para sorpresa ni la filigrana.

En definitiva... para olvidar.

Pau Vanaclocha



martes, 21 de octubre de 2014

(4) RELATOS SALVAJES, de Damián Szifrón.

IRA Y VENGANZA

Esta coproducción hispano-argentina
El Deseo, de los hermanos Almodóvar, por parte española es el tercer largometraje del guionista y realizador Damián Szifrón, de quien sólo conocíamos la divertida comedia Tiempo de valientes (2005). Gran éxito de taquilla en el país sudamericano y presentada a concurso en el último festival de Cannes, Relatos salvajes es una película formada por seis episodios uno de ellos sirve de prólogo— que se inspiran al parecer en la serie de TV Cuentos asombrosos, de Steven Spielberg, rodada y emitida en los años 80.




El film muestra la sucesión de afrentas, ultrajes y humillaciones que sufren injustamente diversos personajes que acaban reaccionando con explosiones de ira y con venganzas de extrema violencia, reflejando y canalizando la rabia y la frustración de muchos ciudadanos ante las arbitrariedades y abusos cometidos impunemente por los poderosos en general y por algunos ricachones, políticos y funcionarios burócratas en particular. De ahí la empatía que sienten los espectadores con el film, que funciona a modo de catarsis liberadora tras dinamitar esa frágil frontera que separa en ocasiones al ciudadano educado y pacífico del bárbaro obnubilado por atávicas pulsiones agresivas.

La película es también una sátira
en clave de humor negro— de la corrupción, las desigualdades sociales y la impunidad, siendo manifiestas numerosas influencias cinéfilas que van desde Laurel y Hardy a La guerra de los Rose (1989) y desde Tom y Jerry a Un día de furia (1993). Admirable film de episodios cuyos méritos residen tanto en la dirección (magníficos la planificación, el montaje y el ritmo) como en la interpretación a cargo de Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia y Darío Grandinetti, entre otros estupendos actores.

José Vanaclocha




(2) MAGICAL GIRL, de Carlos Vermut.

SERES DESHUMANIZADOS

Este segundo largometraje del ilustrador y director de cortometrajes Carlos Vermut
de quien no se estrenó en Valencia Diamond Flash (2011)— obtuvo la Concha de Oro y el Premio a la mejor dirección en el festival de San Sebastián 2014, provocando una gran polémica entre quienes destacaron su originalidad y complejidad narrativas y quienes lamentaron la pobreza expresiva y la discutible coherencia del relato. Yo me incluyo entre los decepcionados porque si bien el cine moderno debe evitar ser demasiado explícito y dejar en libertad al espectador para que reelabore su propio discurso fílmico, no es menos cierto que al receptor del mismo hay que suministrarle elementos audiovisuales lo suficientemente articulados para que la película pueda ser considerada un trabajo personal de su realizador.




Magical girl es un ejemplo de cine coral protagonizado por diversos personajes
las piezas de un rompecabezas a recomponer— que, en este caso, son seres traumatizados, solitarios y tristes cuyo nexo común es la representación de la maldad, la violencia moral y la insolidaridad en medio de un contexto que se nos aparece tan gris como desolado. El propio cineasta ha manifestado que su intención era la de ilustrar el conflicto entre lo instintivo y lo racional, una contradicción tremendamente humana  que él ha desplegado en tres capítulos: "Mundo", "Demonio" y "Carne" (los principales enemigos del alma, según la doctrina católica tradicional).

La sucesión de miserias humanas, las de unas vidas corrientes y desesperanzadas, trazan una tela de araña formada por relaciones individuales establecidas por el azar sin que el guión obedezca a una lógica naturalista sino más bien a una frialdad desdramatizada que a veces nos hace dudar de estar contemplando a seres humanos de carne y hueso.

Carlos Vermut ha utilizado un minimalismo formal que pretende aunar la sencillez de los signos con la profundidad de los significados y hacer compatibles el realismo de ambientes y decorados con una cierta abstracción en el diseño de personajes y situaciones. El estilo del film podría adscribirse al de un cine “negro” renovado y puesto al día, con la omnipresencia de la perversidad moral. Aunque reconozco que parte de mi insatisfacción puede deberse también al defectuoso sonido de la sala y a la dificultad para entender una buena parte de los diálogos.

José Vanaclocha




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